Vietnam / Hanoi / Templo Ngoc Son

Quien visita Vietnam y lo recorre de norte a sur, sin duda alguna tendrá la sensación de visitar varios países en uno. El Vietnam del Norte es el Vietnam arcaico, el que sigue estando atrasado y el que proyecta una imagen más rural y tracidional. El Vietnam del Sur es el cosmopolita, el moderno, el turístico. Pese a que existe una verdadera influencia francesa en todo el país, lo cierto es que la modernidad y occidentalización se acentúan más en el Sur debido a la clara influencia norteamericana. el norte, posiblemente, todo lo interesante se sitúen en las zonas de Sappa y la capital, Hanoi.

En el centro de Hanoi, en una pequeña isla en medio del lado del lago Hoan Kiem, existe un pequeño templo del siglo XIX que tiene un encanto especial. Llamada inicialmente como la pagoda Ngoc Son (literalmente, ‘la pagoda de la montaña de Jade’), cambió su nombre al de templo Ngoc Son dado que una revuelta religiosa de principios del siglo XX creó el pensamiento de que sólo el dios Wenchang (deidad de la literatura y la ciencia), podía recabar este tipo de honores.  Y, como es obvio, esta pagoda no estaba dedicada a dicho Dios. Realmente, el tiempo está dedicado a varias personalidades, entre ellas varios mártires vietnamitas que lucharon y resistieron los envites de las ordas mongolas durante el siglo XIII, el guerrero Tran Hung Dao, el estudiante budista Van Xuong y el artista Nguyen Van Sieu, un artista confuncianista que decidió dedicar su vida entera a la conservación y restauración del templo y alrededores hasta su reapertura al publico en 1864.

Sea como sea, lo cierto es que su emplazamiento es fantástico, puesto que fue construido de manera artificial en el más bonito de los múltiples lagos que tiene Hanoi.

Ngoc TempleFotografía Daniel Klein.

En la parte central del templo, existe una torre (el elemento más característico del complejo) que consta de 30 niveles y que se erige sobre todos los edificios. Como no podía ser de otra manera, este hecho ha sido utilizado por la mayor parte de la población hanoiense para denominar al templo, poniéndole nombres tales como “la torre del lapiz” y otros varios nombres que hacen referencias a ciertos atributos sexuales masculinos.

El templo, actualmente tiene escasa actividad religiosa, llevando a cano más un papel de monumento turístico que de centro de oración. Por ello, antes de acceder a él, frente al puente de madrea, se podrán encontrar varias zonas comunes de esparcimiento para los habitantes de la zona, los cuales gustan de pasar largas horas jugando al ajedrez chino, o pintando. Lo cierto es que, de cara a unas buenas fotografías, es un lugar magnífico para poder descubrir parte de la cultura del ocio del vietnamita medio y retratarla. Adicionalmente, es muy frecuente ver típicos jardineros vietnamitas cuidando las plantas de alrededor y el enorme jardín de nenúfares, lo cual, sin duda, nos proporcionará alguna que otra buena fotografía más.

garden workersFotografía de Daniel Klein.

Una de las curiosidades que tiene este templo es la tortuga de grandes dimensiones que hay en su entrada. Dicha tortuga, lleva ahí desde 1968. Su historia es realmente curiosa. Durante la guerra con los franceses, las tropas vietnamitas estuvieron valorando la posibilidad de drenar parte del lago Hoan Kiem y colocar baterías antiaéreas ahí.  Para ello, tuvieron que prospectar el fondo del lago y descubrieron esta tortuga cuyo origen se desconoce así como su antigüedad. No existe constancia de que existiese ningún templo anterior o motivo para el emplazamiento de esa tortuga, pero, lo cierto es que muchos lugareños le dieron un significado de buena suerte y amuleto, motivo por el cual fue colocada a la entrada del tempo, a fin de proporcionar buena fortuna a los visitantes.

Bien podría decirse que este templo constituye un soplo de aire fresco y tranquilidad dentro de la bulliciosa capital vietnamita y, por consiguiente, un excelente lugar para sacar típicas fotografías de motivos asiáticos. Será tremendamente sencillo encontrar monjes por la zona, ancianos o jardineros, los cuales, estarán encantados de posar con amabilidad y una eterna sonrisa a todos los requerimientos de fotografías que se les pida. Al fin y al cabo, no existen las prisas y la gente de allí tiene todo el tiempo del mundo para hacer las más ínfimas cosas. :-)

Vietnam / Da Nang / China Beach

Un país desolado por una guerra desde más de 70 años, esconde, por contra, varios de los espectáculos naturales más maravillosos que existen en el sureste asiático. Vietnam es, por derecho propio, la perla de la zona, siendo lo suficientemente bello y virgen como para fascinar aún a quien se aventura a descubrirlo y lo suficientemente organizado y cómo para que el viaje constituya una experiencia cómoda y magnífica.

De entre todos los parajes que hay por descubrir en Vietnam, quizás los más bellos (a mi modo de ver) sean los que se encuentran en su parte central. Es precisamente allí, donde se encuentra la zona de Đà Nẵng o también escrita Da Nang en su sentido occidental. Se trata de un pequeño paraíso que ya fue un puerto de llegada para los misioneros europeos, siendo ocupada por Napoleón III durante su campaña en Vietnam de agosto 1858  (para ello utilizó a 2.350 soldados de Francia y España). Por aquella época, la zona fue rebautizada con el nombre de Tourane. A partir de ese momento, tuvo un rápido desarrollo, llegando a ser una de las cinco zonas más ricas del país. Poco más hay que reseñar sobre estos parajes hasta la guerra de Vietnam, donde fue utilizada por el ejército americano como base de operaciones, primero, área de logística, después y, sobre todo, área de esparcimiento y descanso para sus soldados. Había nacido la famosa Playa China o China Beach.

LandscapeFotografía © Daniel Klein.

China Beach permite disfrutar de uno de los parajes más bonitos de la tierra. Nos permite disfrutar de un paraje natural sin igual y, adicionalmente, es posible visitar las ruinas de la antigua base aérea norteamericana que existía en la zona. Quienes la visiten, podrán alojarse en los excelentes hoteles de 4 estrellas (que parecen de 5) o en alguna de las más de 200 casas de huéspedes que existen.

Zambullirse en sus cálidas y cristalinas aguas es toda una experiencia y sentir la amabilidad de los habitantes, sin duda hará de la estancia algo maravilloso.

Sun behind horizonsFotografía © Daniel Klein.

Sin duda alguna, en una buena sesión de fotos allí, la estrella ha de ser los atardeceres. Los reflejos anaranjados frente al agua plateada crean un espectáculo inapagable. Irse allí a disfrutar de tal espectáculo, con un trípode que te aporte estabilidad (allí, aparte de arena y palmeras no hay nada) y un buen angular nos dará un juego espectacular.

En definitiva, no hay más que ir, sentarse, observar y disfrutar de las maravillas que la naturaleza es capaz de generar.

Vietnam / Ho Chi Minh City / Templo Cao Dai

Cerca de Saigón existe una minúscula ciudad llamada que Tay Ninh, la cual esconde un auténtico tesoro para el visitante: la comuna religiosa Cao Dai. La Religión Cao Dai es una religión integradora creada en 1926. Ante la variedad existente de religiones, en dicho año, el funcionario del estado Ngo Van Chien, decidió crear una religión que aglutinase lo mejor de todas las existentes. De modo que creó la Đại Đạo Tam Kỳ Phổ Độ o traducido Gran religión del tercer periodo de la revelación y la salvación (Cao Dai -reino del cielo- en su forma resumida). A partir de ahí, todo fue reorganizándose en torno a estas ideas: Cao Dai era Dios, el cual por cierto, fundó la religión (esta y todas) y luego, sucesivamente, le siguen los ho-phap (“cardenales”), don-sus (“arzobispos”), phoi-sus (“obispos”), los giao-sus (sacerdotes de primera categoría) y los sacerdotes llanos. Adicionalmente a esto, el caodaísta, encontrará en sus ritos retazos del cristianismo, islam, hinduismo, budismo, taoísmo y confuncianismo. Fiel a estos principios, para hacerse Caodaísta, no hace falta renunciar a tu propia religión y puedes provenir de cualquiera de las mencionadas anteriormente.

Cao Dai Temple IICao Dai TempleFotografía © Daniel Klein.

Lo más impresionante es asistir a una de sus ceremonias. En un templo decorado con los colores más histriónicos imaginables (las paredes son amarillo canario, las columnas rosa y el altar azul turquesa), se suceden varios cánticos que entonan los feligreses. Estos, sentados en geometrías cuasi-perfectas, se van distribuyendo a lo largo de la sala sin importar edad (eso sí, hombres a un lado y mujeres a otra). A partir de ahí, sólo se podrá diferenciar los distintos puestos en la jerarquia de la igleasia en función del color de la túnica que visten: blanco para los escalafones más bajos y rojo, azul y amarillo para los escalafones más altos.

Pray

Fotografía © Daniel Klein.

Una sesión de fotos ahí es una experiencia fantástica. Es posible subir a un piso superior desde el que se podrán captar con espectacularidad las simetrías que los monjes van formando cuando se sientan para las ceremonias. Se podrá hacer juegos con los colores de las túnicas y, por supuesto con las imágenes que se forman de las muchas personas rezando. Es imprescindible guardar un exquisito silencio y, por supuesto no será posible utilizar ni trípode ni flash en la estancia, aunque, si se lleva una lente 2.8, será muy sencillo obtener excelentes fotografías del evento (lo ideal sería un 70-200 – 2.8). En cualqier caso, la iluminación (natural) de la sala es suficiente como para obtener buenas imágenes.

Es muy recomendable salir 5 minutos antes de la ceremonia para ver a los monjes saliendo del tenplo, los cuales posarán gustosos ante los requerimientos del fotógrafo. A partir de ahí, lo ideal será esperar a lo niños monjes, los cuales aportn fotografías espectaculares (algunos no tienen ni 5 años de edad).

Una auténtica maravilla y toda una experiencia a vivir.