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Italia / Roma / Ciudad del Vaticano
May 10th
Todo el mundo necesita soñar. Una de las maneras más sencillas es hacerlo a través del cine. Es lo más cómodo: te sientas en una butaca y vemos como a otras personas les pasan cosas. Nuestra empatía hace el resto: lloramos cuando el protagonista sufre, nos reímos si las cosas le van bien y sufrimos cuando sufre. Es nuestra capacidad de ponernos en la piel del otro la que nos incita a ir al cine una y otra vez buscando, muchas veces, esas sensaciones para arreglarnos una mala tarde. También existen ciertos sitios a los que solemos ir buscando exactamente el mismo tipo de resultados y, muy posiblemente, el Vaticano, pertenezca a ese escaso grupo.
Cuenta la historia que allá donde siempre existió el Monte Vaticano, a la sazón colina donde sitaba un oráculo de origen etrusco del mismo nombre, en el año 756 se decidió instaurar la sede de los Estados Pontíficos. Estos no eran sino un conglomerado de microestados que cuatro años antes habían decidido unirse y, tras obtener un espacio en el que consolidarse, proclamarse estado independiente bajo la directa autoridad civil de los Papas. A nadie le pareció molestar demasiado este hecho, pues, hasta el 1870 apenas fueron molestados por nadie del exterior. Nacía así el STATVS CIVITATIS VATICANÆ (que viene a significar algo así como ‘estado de la ciudad del Vaticano’). Durante todos esos años, los sucesivos Papas fueron aglutinando poder, riqueza y servidumbre del exterior a partes iguales, creando el que, para mi, es el caso más fascinante de país que pueda uno visitar.
Fotografia © Daniel Uriol.
Fotografia © Daniel Uriol.
Fotografia © Columbo’s Dad.
La Ciudad del Vaticano alberga la Santa Sede, máxima institución del catolicismo romano. Aunque los dos nombres ‘Ciudad del Vaticano’ y ‘Santa Sede’ se utilizan a menudo como si fueran equivalentes, el primero se refiere a la Ciudad y a su territorio, mientras que el segundo se refiere a la institución que dirige la Iglesia y que tiene personalidad jurídica propia (como sujeto de Derecho internacional desde 1929). En rigor, es la Santa Sede, y no el Estado del Vaticano, la que mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Por otro lado, el Vaticano es quien da el soporte temporal y soberano (sustrato territorial) para la actividad de la Santa Sede. Como Palacio Presidencial, el Vaticano dispone de la Basílica de San Pedro, la cual es su monumento más importante, sede del gobierno y, por añadido, el 7% (20% si contamos con la plaza San Pedro) de las 44 ha de la superficie que compone todo el territorio del país. Ello, provoca varios hechos curiosos: el Vaticano es el país más urbanizado del mundo, el único cuya lengua oficial (el latín) es una lengua en desuso en cualquier otro país del mundo, el único de Europa que es regido por una teocracia electiva (aunque el Papa, que legalmente ostenta plenos poderes legislativo, ejecutivo y judicial, suele delegar las funciones de jefe de estado en el Secretario de Estado) y el único en el que ninguno de sus ciudadanos ha nacido en sus fronteras (pues, como se puede imaginar, es un país cuya natalidad es y será 0).
Legislativamente hablando, el Estado Vaticano es el estado menos democrático de Europa. Todos los miembros de su gobierno son elegidos por el colegio cardenalicio, quedando excluidas de este y muchos otros derechos el resto de las personas que residen en la Ciudad del Vaticano. Para poder ser ciudadano de este país, se impone la religión oficial del estado tanto en su creencia como en su práctica. Para el puesto de jefe de estado, no están permitidas campañas electorales y ningún candidato puede formular propuesta alguna a sus votantes. Sólo se puede ser candidato si se ostenta cierto rango en la estructura de la iglesia (obispo) y esta votación queda fuera de cualquier control o vigilancia internacional. En este sentido, aquél obispo que llegue a ser Papa, convierte caprichosamente su palabra en ley. Existe una especie de constitución, llamada “Ley Fundamental de la Ciudad del Vaticano”, pero paradójicamente, especifica que aquello que diga el Papa deja en papel mojado aquello que diga la constitución. Para culminar no existe sistema judicial alguno que rija el estado Vaticano, dejando a la palabra del Papa o al ordenamiento jurídico de Italia las diferentes tareas de enjuiciamiento criminal.
Fotografía © Scott Photos.
Con respecto a la Basílica de San pedro, se trata sin duda de la joya de la visita para fotografiar. Se comenzó su construcción en 1506 en el lugar exacto en el que se sabía que fue martirizado y enterrado el apóstol San Pedro. Pasó por manos de varios arquitectos / artistas, los cuales fueron aportando su visión y modificando los planes originales sucesivamente. Fue el Papa Pablo III quien tomó una decisión que luego sería crucial: la contratación de Miguel Angel para retomar los planes originales (cruz griega en vez de cruz latina) e impulsar definitivamente la obra. Como arquitecto, la más importante aportación de Miguel Angel fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio donde la tradición indica se localiza la tumba del Apóstol Pedro; misma que, a pesar de su peso, parece flotar en el aire, y es la verdadera maravilla de toda la construcción. Sobre la base de la cúpula, en letras de dos metros de alto se colocó la inscripción TV ES PETRVS ET SVPER HANC PETRAM ÆDIFICABO ECCLESIAM MEAM ET TIBI DABO CLAVES REGNI CÆLORVM (‘Tú eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia, y te daré las llaves del Reino de los Cielos’). Miguel Ángel, destacaría como artista la capilla sixtina, maravilla entre las maravillas y una de las más impresionantes obras de la época.
Con los sucesivos años, se fueron ampliando las obras de la Basílica hasta llegar a lo que es su actual composición. Todo este tiempo, ha llevado a que este magnífico edificio sea testigo de numerosos hechos relevantes en la historia de la humanidad. Es entre sus muros donde están enterrados la mayoría de los Papas
Por último, es imprescindible visitar el museo vaticano, una mezcla entre visita a todo el complejo religioso y un acceso a los grandes fondos artísticos que la Iglesia Católica ha acumulado a lo largo de su historia. De toda la visita, merece la pena ver especialmente la escalera helicoidal. En contra de lo que todo el mundo piensa, esta escalera es de muy reciente construcción, ya que fue confeccionada en la reforma de los museos vaticanos de 1932 por Giuseppe Momo. La particularidad de esta construcción es que Momo utilizó un ingenioso diseño de escalera de caracol en rampa, contando para el diseño de la balaustrada con Antonio Maraini. Este es, sin duda, uno de los elementos a fotografiar dentro de la visita al complejo.
Fotografia © Daniel Uriol.
Fotografía © Toshio.
Fotografiar la Basílica de San Pedro es todo un ejercicio de destreza. Lo masificado del moumento, el saber que estarás que has de estar en constante movimiento (los guardas ya se encargan de no dejar que se produzcan aglomeraciones para que el resto de fieles que esperan puedan entrar), y la escasa luz, son, sin duda, los principales problemas. El uso de trípodes dentro está prohibido y las medidas de seguridad que existen a la entrada no facilitan el poder portar mucho material. Mochilas abultadas, son sospechosas. Sin embargo, aparte de las típicas fotografías de cualquier basílica, lo cierto es que existen infinidad de fotografías y composiciones a explotar en nuestro tour.
Adicionalmente a estas fotos, aquellos que visiten la Basílica, no deberían dejar de saber que:
- Desde 1277, la basílica está conectada con el Castillo Sant’Angelo por un corredor fortificado, llamado Passetto, de unos 800 metros de longitud.
- En el fondo de la basílica (el ábside) hay un monumento que representa un enorme trono de bronce, conocido como “la Cátedra de Pedro”. En realidad, es un relicario que contiene restos de una silla de madera y marfil que, según la tradición, usaba el mismo San Pedro. Encima del trono hay dos ángeles de bronce sosteniendo las llaves y la tiara, símbolos de la autoridad papal. Tras él se abre el llamativo ventanal que representa al Espíritu Santo como una paloma, rodeado de una vorágine de ángeles y santos. Al pie de este monumento hay un altar usado por el Papa para ciertas ceremonias, llamado precisamente “altar de la Cátedra”.
- En la fachada se abren cinco puertas, aunque una de ellas (la Puerta Santa) permanece cerrada, incluso tapada con cemento por su lado interior. Esta puerta sólo se abre cada 25 años para los años santos (años jubilares). La abre solemnemente el Papa al inicio de ese año, permaneciendo abierta para que los fieles puedan acceder a la basílica y ganar la Indulgencia jubilar. Al final de dicho año, el Papa la clausura. Las otras tres basílicas papales de Roma también tienen puertas santas.
- Es posible la visita a la cúpula, desde donde se observan unas maravillosas vistas de la plaza de San Pedro, la Ciudad del Vaticano y la ciudad de Roma, pero se debe vestir con recato, estando prohibida la entrada a personas con tirantes y pantalones cortos (tanto hombres como mujeres).
- En 2009, el director Ron Howard pidió permiso para rodar su película ‘Angels & Demons‘ dentro de las instancias del Vaticano. Debido a la fuerte crítica que su anterior película ‘The Davinci Code‘ había creado en la iglesia Católica, le fue negado rotundamente todo permiso. Pese a ello, no se detuvo en su empeño de mostrar la copia más fidedigna posible de todo el complejo y contrató a 10 fotógrafos profesionales los cuales visitaron el Vaticano cada día durante dos meses y sacaron más de 7.000 fotos diarias. Con todo este abundante material audiovisual, se hizo una recreación virtual exacta de la Basílica, que sería usada por medio de técnicas de ordenador para grabar los planos necesarios para la película.
Vietnam / Hanoi / Templo Ngoc Son
Mar 17th
Quien visita Vietnam y lo recorre de norte a sur, sin duda alguna tendrá la sensación de visitar varios países en uno. El Vietnam del Norte es el Vietnam arcaico, el que sigue estando atrasado y el que proyecta una imagen más rural y tracidional. El Vietnam del Sur es el cosmopolita, el moderno, el turístico. Pese a que existe una verdadera influencia francesa en todo el país, lo cierto es que la modernidad y occidentalización se acentúan más en el Sur debido a la clara influencia norteamericana. el norte, posiblemente, todo lo interesante se sitúen en las zonas de Sappa y la capital, Hanoi.
En el centro de Hanoi, en una pequeña isla en medio del lado del lago Hoan Kiem, existe un pequeño templo del siglo XIX que tiene un encanto especial. Llamada inicialmente como la pagoda Ngoc Son (literalmente, ‘la pagoda de la montaña de Jade’), cambió su nombre al de templo Ngoc Son dado que una revuelta religiosa de principios del siglo XX creó el pensamiento de que sólo el dios Wenchang (deidad de la literatura y la ciencia), podía recabar este tipo de honores. Y, como es obvio, esta pagoda no estaba dedicada a dicho Dios. Realmente, el tiempo está dedicado a varias personalidades, entre ellas varios mártires vietnamitas que lucharon y resistieron los envites de las ordas mongolas durante el siglo XIII, el guerrero Tran Hung Dao, el estudiante budista Van Xuong y el artista Nguyen Van Sieu, un artista confuncianista que decidió dedicar su vida entera a la conservación y restauración del templo y alrededores hasta su reapertura al publico en 1864.
Sea como sea, lo cierto es que su emplazamiento es fantástico, puesto que fue construido de manera artificial en el más bonito de los múltiples lagos que tiene Hanoi.
Fotografía Daniel Uriol.
En la parte central del templo, existe una torre (el elemento más característico del complejo) que consta de 30 niveles y que se erige sobre todos los edificios. Como no podía ser de otra manera, este hecho ha sido utilizado por la mayor parte de la población hanoiense para denominar al templo, poniéndole nombres tales como “la torre del lapiz” y otros varios nombres que hacen referencias a ciertos atributos sexuales masculinos.
El templo, actualmente tiene escasa actividad religiosa, llevando a cano más un papel de monumento turístico que de centro de oración. Por ello, antes de acceder a él, frente al puente de madrea, se podrán encontrar varias zonas comunes de esparcimiento para los habitantes de la zona, los cuales gustan de pasar largas horas jugando al ajedrez chino, o pintando. Lo cierto es que, de cara a unas buenas fotografías, es un lugar magnífico para poder descubrir parte de la cultura del ocio del vietnamita medio y retratarla. Adicionalmente, es muy frecuente ver típicos jardineros vietnamitas cuidando las plantas de alrededor y el enorme jardín de nenúfares, lo cual, sin duda, nos proporcionará alguna que otra buena fotografía más.
Fotografía de Daniel Uriol.
Una de las curiosidades que tiene este templo es la tortuga de grandes dimensiones que hay en su entrada. Dicha tortuga, lleva ahí desde 1968. Su historia es realmente curiosa. Durante la guerra con los franceses, las tropas vietnamitas estuvieron valorando la posibilidad de drenar parte del lago Hoan Kiem y colocar baterías antiaéreas ahí. Para ello, tuvieron que prospectar el fondo del lago y descubrieron esta tortuga cuyo origen se desconoce así como su antigüedad. No existe constancia de que existiese ningún templo anterior o motivo para el emplazamiento de esa tortuga, pero, lo cierto es que muchos lugareños le dieron un significado de buena suerte y amuleto, motivo por el cual fue colocada a la entrada del tempo, a fin de proporcionar buena fortuna a los visitantes.
Bien podría decirse que este templo constituye un soplo de aire fresco y tranquilidad dentro de la bulliciosa capital vietnamita y, por consiguiente, un excelente lugar para sacar típicas fotografías de motivos asiáticos. Será tremendamente sencillo encontrar monjes por la zona, ancianos o jardineros, los cuales, estarán encantados de posar con amabilidad y una eterna sonrisa a todos los requerimientos de fotografías que se les pida. Al fin y al cabo, no existen las prisas y la gente de allí tiene todo el tiempo del mundo para hacer las más ínfimas cosas.
España / Madrid / Basílica de San Miguel
Feb 16th
Uno de los encantos que tiene Madrid es el de perderse por las callecitas del centro y tener la sensación de que uno se encuentra en una ciudad totalmente distinta a la megaurbe frenética por la que suele ser tomada. Dentro de estas callecitas, destacan especialmente las de la zona de La Latina, al lado del Madrid de los Austrias. Esta zona, vestigio del Madrid medieval, suele ser referida para promocionar los conjuntos monumentales de una gran parte de los barrios administrativos de Sol y Palacio, que representa aproximadamente una cuarta parte de la citada zona.
Una de las joyas de esta zona, sin duda alguna es la famosa Basílica de San Miguel, o, como es oficialmente denominada, Basílica Pontificia de San Miguel. Pequeña, coqueta y apenas resultona en su exterior, en realidad se trata de una de las construcciones arquitectónicas más relevantes del barroco español, por la singular forma convexa de su fachada, poco habitual en el país y única en el barroco madrileño.
El templo, que empezó a construirse en el año 1739, posee una notable influencia italiana, debido a que su arquitecto fue el Santiago Bonavía, y queda ubicada en el solar de la antigua parroquia de San Justo y Pastor, a quienes la historia recuerda como mártires que murieron en Alcalá de Henares. Del mismo modo que efimera fue la vida de estos mártires, lo fue la de la Igleasia que les honraba, quedando escasos vestigios de lo que fue a resultas del incendio que la destruyó por completo en 1690.
Fotografía Daniel Uriol.
Cuentan las crónicas que en 1739 dio comienzo la construcción de la actual Basílica, terminando esta en 1745. Su construcción fue notable, no sólo por la belleza de su interior, sino porque fue construida en diseño circular a fin de lograr una mayor sensación de amplitud en su reducido espacio de una sola nave con capillas. A partir de ahí, los diferentes gobernantes fueron otorgando distintos nombres al templo, dependiendo de cuál solía ser su santo preferido. or ello, la basílica honró con su nombre a San Justo, San Pastor y, finalmente San Miguel, quedando este último en solitario a partir del siglo XIX. Es a partir del siglo XX cuando el templo pasa a manos exclusivas del Opus Dei, el cual lo gestiona y reforma a su antojo. Fueron estas reformas y la influencia de la organización en el Vaticano, las que lograron su nombramiento como Basílica Pontificia, es decir, desde ese momento es el templo de la Nunciatura apostólica de la Santa Sede en España.
Adicionalmente a estos datos cronológicos, la Basílica ha sido cuna de los hechos más curiosos. En sus suelos, estuvo enterrado el gran compositor Luigi Boccherini, hasta que en 1927, el propio Benito Mussolini en persona reclamó sus restos para honrarlos en Italia. Cuentan también que durante la guerra civil fue un lugar habitual de reunión de espías, los cuales solían intercambiar informaciones o fijar puntos de reuniones habida cuenta de que lo enrevesado de sus callejuelas les proporcionaban facil escapatoria en el caso de ser descubiertos o emboscados.
Fotografía Daniel Uriol.
Para aquellos que sean religiosos, esta basílica tiene especial interés, pues durante la Semana santa, es el origen de una de las procesiones más populares de Madrid: la procesión de los Estudiantes.
En cualquier caso, una buena sesión de fotografía es algo imprescindible para el visitante. En el exterior, lo cierto es que es una de las iglesias más difícil de fotografiar de todo Madrid ya que, aparte de su fachada convexa que es única en el barroco madrileño, se encuentra bastante encajonada entre otros edificios. Por consiguiente, una lente 10-20 ó 14-24 serán necesarias. Sin embargo, en el interior, sus tonalidades azules, los preciosos acabados de las paredes y las curiosas formas de su pequeña planta, hacen que sea un sitio más que apetecible para visitarlo. Y, como antes he mencionado, tras la visita se puede disfrutar de una cerveza en la zona de La Latina, lo cual es algo más que un buen plan
Más información sobre la Basílica de San Miguel:
Dirección: Calle de San Justo 4, Madrid, 28005
Teléfono: +34 91 548 4011
Estación más cercana: Tirso de Molina
Alemania / Berlin / Berliner Dom
Feb 15th
El Berliner Dom, es el templo evangélico más importante de la ciudad de Berlín. Tanto es así, que, pese a que popularmente se la ha intentado identificar como la “Catedral de Berlín”, los propios berlineses han luchado siempre por no ostentar este reconocimiento (ya que técnicamente, una catedral es aquella que aloja a un obispo católico y eso nunca ha sucedido). De hecho, si se atendiese escrupulosamente a la definición, Berlín no cuenta con catedral. Este edificio, tiene una especial significación para mi, puesto que es un símbolo de la tozudez de una religión por construir su lugar emblemático de reunión pese a haber tenido que vencer todo tipo de obstáculos (que no fueron pocos).
El edificio en sí, es relativamente reciente, pues su construcción data de principios del siglo XX. En realidad, su construcción se hizo sobre la estructura de una catedral barroca de 1700, la cual fue demolida íntegramente por orden del emperador Guillermo II. Desde entonces, se constituyó en el centro religioso de referencia en la “Isla de los museos”.
La llegada de la II Guerra Mundial, provocó su deterioro inmediato: en 1940, los bombardeos aliados destruyeron todas las vidrieras; En 1944, varias bombas incendiarias (repletas de combustible) cayeron en su interior, provocando un tremendo incendio en la cúpula, la cual no puedo ser alcanzada por los bomberos. Ello provocó se la estructura se colapsase destruyendo el interior del edificio y dejó a toda la estructura un color negruzco que aún conserva en su exterior.
Fotografía Daniel Uriol.
Visitar esta catedral, es adentrarse en el esfuerzo de la comunidad evangélica por reconstruir su templo más notable. Visitar sus estructuras actuales, habla de la tozudez e ilusión de una comunidad religiosa para con su joya más preciada. La dejadez de las autoridades oficiales en su reconstrucción y su situación en una zona soviética (no muy dada a alentar las manifestaciones religiosas), provocó que fuera esta comunidad en exclusiva la que se encargara de su mantenimiento y posterior reconstrucción. Tras la guerra, desde 1949 hasta 1953, el Berliner Dom estuvo coronado por un techo de madera que los propios fieles construyeron para que las estructuras que aún permanecían más o menos en pie, no quedasen dañadas por la frecuente lluvia de Berlin o los fríos inviernos. En 1967, el principal comité Evangélico de Alemania, decidió solicitar fondos para la reconstrucción, los cuales le fueron denegados por el Gobierno de Alemania del Este (aunque no se opuso a que pudiese ser reconstruida de manera privada). No fue hasta 1975 cuando este templo comenzó a ser reconstruido. Debido a la falta de apoyos, los planos originales fueron simplificados al máximo y en 1984 se comenzó la reconstrucción de la decoración interior. En 1993, la sala principal fue reinaugurada y declarada apta para servicios religiosos.
Fotografía Daniel Uriol.
Todo aquel que visite este templo, deberá ser consciente de dos cosas: que se encuentra en un templo que, sea más espectacular o no para mi lo es) es un monumento al tesón de una comunidad entera por salvar su cultura; y por otro, que tiene uno de los lugares más bellos para realizar fotografía de espacios religiosos en que se pueden encontrar en todo Berlín, destacando su majestuoso órgano y su hall principal, totalmente esférico y uno de los más curiosos en su género.
De cara a sacar el máximo partido a nuestras fotografías, es ampliamente recomendable subir a uno de los anfiteatros desde donde se puede ver la extensión de la cúpula y varios candelabros preciosistas.
Una autentica maravilla.
Más información sobre el Berliner Dom:
Web: http://www.berlinerdom.de/index.php?lang=en
Dirección: Am Lustgarten, 10178, Berlin (Mitte)
Horarios de visita: Lunes a Sábado – 9 h – 20h. Domingos y festivos – 12h – 20h.
Hungría / Budapest / Iglesia de Matías
Feb 11th
Viajando atrás en el tiempo hasta el año 1015 podríamos presenciar el nacimiento de la Iglesia de Matías, también conocida como Iglesia de Nuestra Señora de Wicha o Mátyás-templom (en húngaro). Este precioso templo, ha sido testigo de los hitos más relevantes para lo húngaros de los últimos 700 años: ha presenciado las coronaciones de varios reyes húngaros; ha sido escenario de las dos bodas del rey Mátyás; fue testigo de invasiones turcas, de reconquistas y, durante la II Guerra Mundial, lugar de ejecuciones sumarias. Pero no todo fueron celebraciones. A cualquier húngaro al que se pregunte, te responderá sin dudarlo, que su periodo más trágico sucedió durante la ocupación turca, cuando la mayor parte de los tesoros hungaros fueron saqueados y enviados a Pressburg (la actual Bratislava) y, sobre todo, cuando la iglesia fue desposeída de su función cristiana y se reconvirtió en mezquita (1541). A partir de ahí, los magníficos frescos de sus paredes fueron pintados de color blanco y el resto de objetos de valor, trasladados a Istanbul.
En cualquier caso, la iglesia continuó siendo un icono para los húngaros, especialmente por el hecho de atribuir hechos sobrenaturales a sus dependencias. De ese periodo de opresión y des-cristianización data el posteriormente denominado como “milagro de María” el cual cita que durante un asedio sufrido por la ciudad, uno de los muros principales se colapsó como consecuencia del impacto directo de un cañonazo. Ello dejó al descubierto una estatua de la Virgen María lo cual, al ser presenciado por toda la guarnición que defendía la zona, insufló tal moral a los húngaros que finalmente decidieron redoblar sus luchas y vencer a los invasores que desde hace meses les tenían sitiados.
Fotografía © Daniel Uriol.
No sería hasta el boom arquitectónico que sufrió Budapest en el siglo XIX cuando la iglesia cobró su esplendor actual. En esa época, el arquitecto Frigyes Schulek la reconstruyó tal y como fue en el siglo XIII, añadiendo muchos otros lujos inexistentes (como incrustaciones de diamantes en los techos).
Para aquellos que visitan hoy la iglesia, quizás la máxima atracción a visitar (excluyendo el propio edificio), es la Corona Húngara. Esta corona es uno de los tesoros mejor guardados de toda Hungría y esconde una preciosa historia. Para entenderla, hemos de remontarnos a los tiempos del rey rey Esteban, canonizado tras su muerte, y organizador de la institución del reino en Hungría. En símbolo por su labor desarrollada en la formación del estado y la iglesia, el Papa Silvestre XI le envió en el año 1.000 la corona real, con la cual Esteban se hizo coronar rey en el primer día del nuevo milenio (cuando toda Europa temblaba por la llegada del Fin del Mundo y el Anticristo). De todas las hipótesis posteriores expuestas por historiadores, actualmente la teoría más fundamentada parece ser aquella que sostiene que el emperador germano Enrique III, la tomó como botín y debido a que la soberanía húngara quedó provisoriamente suspendida, devolvió la corona a Roma, desde donde ya no se pueden seguir las huellas de la reliquia. Se dice que esta corona probablemente está compuesta por la unión de un relicario del cráneo de San Esteban y la parte inferior por la corona griega de 1074. Es decir, la reliquia más bella de la historia y el símbolo más glorioso de Hungría tiene más de ochocientos años.
A lo largo de los siglos la corona de Hungría pasó por una serie de aventuras increíbles. Es posible que no exista otra obra de arte en el mundo, que debido a las vicisitudes históricas, haya sido escondida en tantos países, palacios, castillos, fortalezas y ciudadelas. Para poseer este tesoro se libraron muchas guerras de sucesión, luchas por el poder y conflictos armados. A veces la corona se perdió en el curso de repatriación desde el extranjero, o simplemente fue apropiada por personalidades históricas, otros la secuestraron para protegerla, fue empeñada y enterrada. Muchas veces la sacaron del país y cada vez se festejó su retorno, su devolución.
Durante la historia tan agitada de este tesoro se formó una institución especial para protegerlo. Los guardianes de la corona fueron escogidos de la alta aristocracia húngara, así como se constituyó un destacamento militar especial con el fin de velar por la seguridad de la corona. A fines de la Segunda Guerra Mundial, políticos del gobierno de entonces de extrema derecha escaparon a occidente con la corona, donde la reliquia llegó a parar a manos de las fuerzas militares norteamericanas. La corona y varias joyas de la corona fueron custodiadas y en parte restauradas en Estados Unidos hasta 1978, cuando a base de la decisión del entonces Presidente Cárter, el Secretario de Estado Norteamericano Vance devolvió solemnemente las reliquias de la corona al pueblo húngaro.
Fotografía © Daniel Uriol.
Como pueden apreciar en la fotografía adjunta, la corona tiene una cruz superior y esta se encuentra torcida desde el siglo XVII. Sobre este hecho, existen muchas leyendas a cada cual más curiosa. Se ha comentado que la cruz quedó torcida, al dañarse en el momento de cerrar el cofre de hierro en la que se custodiada y encontrarse mal colocada en su interior. Otras teorías indican que se torció en una huida apresurada de Hungría, cuando, tratando de salvarla de sus captores, el portador decidió sentarse encima de ella para ocultarla durante un registro. Sea como fuere, desde entonces se ha mantenido inclinada hacia la izquierda y así ha figurado en todas las representaciones de la Corona de San Esteban que se han realizado.
Como se podrá observar, una magnífica parada repleta de historias en nuestra visita por Budapest.
Polonia / Cracovia / Iglesia de Santa María
Jan 16th
Cracovia es la joya mágica del sur de Polonia. Ciudad de Reyes y Papas de la Iglesia Católica, reducto medieval inalterable y epicentro del horror por su trístemennte célebre campo de concentración de Auschwitz, ofrece al visitante tal variedad de lugares para visitar que casi abruma. Ubicada en el sureste del país, entre las tierras altas del Jura y las montañas Tatra, en las orillas del río Vístula, contiene uno de los pueblos medievales mejor conservados de Europa (motivo por el cual, fue nombrado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO). Las docenas de iglesias abarcan casi todos los periodos arquitectónicos que se desee visitar y están rodeadas por monasterios y abadías que parecen transportar al visitante a las viejas páginas de una novela histórica. Considerada como “la nueva Praga”, este reducto de belleza fue fundada por Krakus (Krak, Grakch), legendario guerrero y gobernante de la tribu de los Lechitians (Polacos). En polaco, Kraków es una forma posesiva arcaica de Krak y, esencialmente, significa “(la ciudad) de Krak”. La “niña mimada del sur” ha sido envidiada por el resto de las ciudades de Polonia, ya que habían de asistir como la ciudad era convulsionada día sí y día también por las nuevas construcciones arquitectónicas que se construían, las cuales rivalizaban entre sí en belleza, majestuosidad y tamaño. Quizás si hubiese que destacar un año importante para los cracovianos, sin duda alguna sería el de 1978: En esa fecha, la ciudad fue nombrada Patrimonio de la Humanidad y su arzobispo más famoso, Karol Wojtyła, fue designado papa Juan Pablo II (el primer papa no italiano en 455 años).
Aquél que ande de visita, bien podrá optar por visitar su campo de concentración, la minas de Sal de Wieliczka o bien, si se dispone de tiempo, dejarse atrapar por la belleza de la propia ciudad. En este caso, quienes elijan lo tercero, deberán correr raudos a visitar la Iglesia de Santa maría.
Fotografía © Daniel Uriol.
Iglesia, basícila, templo o como quiera que se denomine (las fuentes no se ponen de acuerdo), lo cierto es que estamos ante uno de los edificios más bellos de toda la ciudad. Comenzada en 1355 su principal objetivo (aparte de honrar a Dios) era el de rivalizar con la Catedral de Wawel y llenarla de leyendas fantásticas. Su fachada fue construida completamente de ladrillos y duró todo el siglo XIV con tres naves y dos torres cuadradas que fueron acabadas en los años 1400 y 1406. Desde una de ellas cada hora un trompetero toca el Hejnał mariacki, una melodía tradicional polaca (país nacionalista sobre todo lo demás) y que al mismo tiempo se transmite cada mediodía a través de la radio para todo el país. Cuenta la leyenda que esta tradición viene desde el siglo XIII cuando un trompetista fue asesinado por un disparo en la garganta mientras hacía sonar la alarma antes de que llegara una invasión mongola. Desde entonces, Polonia rinde homenaje a ese trompetista patriota, que salvó al país de ser sometido. De estas dos torres, es bastante obvio su desigual altura, explicado también a través de otra leyenda polaca, la cual indica que ambas fueron costruidas por dos hermanos que crecieron celosos el uno del otro y que terminaron matandose con una espada (de ahí la forma puntiaguda de una de sus torres).
Una vez adentrados en el interior, el visitante se encontrará con una explosión de color sin igual. Cada centímetro de este templo fue cuidadosamente adornado, pintado y cuidado hasta componer uno de los más bellos espectáculos del país. Destaca especialmente el altar, el cual se abre y cierra cada día (espectáculo que no hay que perderse) y que contiene más de 200 magníficas figuras religiosas. Estas ilustran con todo detalle cómo era la vida en la edad media y su exactitud es tal, que han sido estudiadas por varios catedráticos de historia de la universidad de Cracovia para completar estudios sobre cómo debía ser la vida en ese periodo. Cuenta la leyenda también que la cara de una de las figuras crucificadas, la de la parte inferior izquierda, es la del maestro creador de toda la obra, Wit Stwosz.
Fotografía © Daniel Uriol.
Un paseo en su interior descubrirá al visitante un sitio mágico en el que merece la pena pararse en cada rincón y tomarse un tiempo para descubrir la belleza de sus figuras, sus inscripciones y de los frescos que lo adornan. Existen dos zonas para visitantes, a las cuales se accede de manera gratuita o tras haber pagado una entrada. Sinceramente, en mi opinión creo que merece pagar la entrada de 4 euros para admirar el altar de cerca y poder apreciar todas las figuras que lo componen.
Buenas fotografías surgirán si aprovechamos las penumbras que se forman en la estancia (pobremente iluminada a excepción de las cientos de velas que hay). En mi caso, me surgió la idea de hacer varios bokehs (de los que soy un enamorado) con sus velas y con el contraste de las figuras religiosas frente a los fondos luminosos de oro y joyas.
No es muy posible hacer fotografias panorámicas si se busca una imagen escasa de gente (la iglesia está abarrotada a todas las horas del día), pero se puede llevar a cabo una buena sesión de fotografía detallista. Sin duda alguna, los buenos resultados que nos proporcionará, nos compensarán de sobra.
