Nepal / Pashupatinath

Nepal es tierra de contrastes. Ellos asi lo saben y así les gusta vendérselo a aquél que tiene a bien visitarles. Nepal te aporta montaña, desierto, selva, lagos y estepas a menos de 2h de coche en cualquiera de las direcciones a las que te dirijas y eso es algo dificilmente visible en otro país. Y es que el caleidoscopio que forma Nepal te aporta habitantes procedentes de los antiguos Mogoles, Hindúes pertenecientes a las familias más auténticas de India, tibetanos exiliados por el problema enquistado que hay con China, musulmanes provenientes  de las tierras de Pakistan o chinos comunistas en todos los confines visitables. Eso fue una de las cosas que más me sorprendieron en mi visita a ese país y una de las cosas que más me interesaron cuando decidí ir allí.
Quizás, de toda la zona de Kathmandú, lo que más me sorprendió fue Pashupatinah, probablemente el poblado medieval más pintoresco de la zona y un mordisco de hinduísmo a todo el budismo reinante en la zona. Me sorprendió como un país puede cambiar tan radicalmente en tan sólo unos kilómetros y como los mismos habitantes nepalíes que allí habitan, nada tienen que ver con los que sí están a apenas 10 km de allí.  Cuenta la tradición hindú, que su rio más sagrado, el rio Ganges (Ganga), se nutre de tres afluentes, los cuales a su vez dotan de la santidad a dicho rio. Uno de estos tres afluentes, es el que nace en la zona de los Himalayas y pasa por Pashupatinah, creando en la ciudad el lugar más sagrado para los hindúes en todo el país, remontándose su existencia a más allá del año 400 a.C.

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 Fotografía © Daniel Klein.

 

Este lugar, es santo por tres razones: cuenta la leyenda, que este fue el lugar en el que el dios Pasupathi, dios de los animales, se hizo santo y alcanzó el nirvana. Por otro lado, también cuenta la leyenda que fue este mismo lugar en el que un joven dios Shiva, tras haberse transformado en antílope y haber cruzado los bosques de Bagmati para poder estar cerca de los seres humanos y ayudarles, fue sorprendido por los otros dioses los cuales, cuando se dieron cuenta de la falta de Shiva, lograron encontrarle en su forma de ciervo y lo capturaron para forzarle a regresar a su forma de dios y regresar a los cielos. En este proceso de nueva divinización, Shiva perdió su cornamenta de ciervo, la cual quedó enterrada y dio lugar a muchos de los frondosos árboles de la zona. La tercera de las leyendas dice que la zona de Pashupatinah fue construida en honor a Supus Padeva, uno de los reyes de Nepal y que, con la construcción de dicho complejo de tempos, buscaba perpetuar a su familia en el poder, hecho que consiguió durante más de 39 generaciones.

Sea como sea, Pashupatinah, al ser la zona hindú más sagrada de Nepal, es el lugar en el que tienen lugar las cremaciones de cuerpos de todos aquellos fallecidos hindúes del país. Es la zona en la que se cree que si se arrojan las cenizas de los muertos, estos llegarán al rio Ganges y acabarán en el nirvana a su paso por la ciudad de Varanasi, en India. Y es por tanto, la zona que más hombres santos hindúes (sadhu) concentra en todo el país.

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Fotografía © Daniel Klein.

 

Probablemente, lo que más me gustó hacer en la zona fue el dejarme arrastrar por toda la muchedumbre. Es increíble lo mucho que puedes llegar a descubrir desde el momento en el que te sales de las rutas establecidas y dejas que todo empiece a fluir a tu alrededor. Dejas de ser un turista y te conviertes en un viajero. Y es ese el momento en el que los habitantes de Pashupatinah comienzan a tratarte como una persona a la que quieren contar cosas en vez de timar, alguien a quien les interesa mostrar las piezas de su cultura de las que realmente se sienten orgullosos y a quien cuentan historias de sus antepasados en vez de mostrar souvenirs. Para eso, esta ciudad es perfecta.

Mención especial tiene el realizar una buena sesión de fotos en la zona de las cremaciones. Es posible acceder al atardecer (recomendado), que es cuando más número de cremaciones tienen lugar. A partir de ahí, la idea es tratar de quedarse quieto y ver como los rituales tienen lugar: los monjes van y vienen, los hombres santos comienzan sus rezos, las familias de los difuntos aparecen, la luz cae mientras las distintas fogatas comienzan a teñir todo de anaranjado y, sobre todo, lo más impresionante es notar justo aquello que no se vé, el olor. Comienza a extenderse un olor a  carne quemada que te deja, realmente asombrado. Es algo que te remueve todo por dentro, pero que has de sentir porque eso es Nepal y eso es vivir las cosas que allí suceden.

Probablemente, una visita a Pashupatinah no vaya a ser una de las experiencias más memorables de todos los tesoros que tiene Nepal, pero, sin duda, sí es uno de los sitios que no puedes dejar de visitar si quieres vivir algo realmente distinto a todo lo que hayas visto anteriormente. :-)

 

Fotografía © Daniel Klein.

Rep. Checa / Praga / Iglesia de San Nicolás (Chrám sv. Mikulase)

Ir a Praga y no visitar la Iglesia de San Nicolás (mal llamada Catedral) es como pasar por París y no ver la torre Eiffel. Es, con diferencia, uno de los sitios más bonitos y transitados de Praga y, para mi entender, la iglesia barroca más bonita del mundo. La iglesia de San Nicolás es, evidentemente, una de las más visitadas en toda Praga. Está situada en el barrio de Mala Strana , al oeste del río Moldava y es fácilmente reconocible porque su cúpula y su torre constituyan tradicionalmente parte del panorama del Castillo de Praga.

Esta iglesia, está considerada como uno de los más grandiosos monumentos barrocos de toda Europa y y como el edificio religioso más espectacular de toda la zona de Bohemia. Esta iglesia fue construida durante la reconstrucción de la ciudad de Praga, en la segunda mitad del siglo XVII, cuando los cánones arquitectónicos comenzaron a estilar que el muy saturado y utilizado estilo renacentista comenzase a ser sustituido por el estilo barroco.

 

Lights are everywhere

Fotografía, Daniel Klein.

La iglesia constituye el centro natural de la zona de Mala Strana, y se construyó sobre la antigua iglesia parroquial de San Nicolás, la cual ya había sido erigida en ese mismo lugar en la Edad Media como iglesia románica, y que coronaba la explanada de uno de los principales mercados de la época. La construcción barroca de este edificio (incluyendo la zona de la rectoría y la escuela parroquial), fue llevada a cabo`por los jesuitas entre 1673 y 1752 . El trabajo fue iniciado por el Maestro P. Bos, el cual fue sustituido al poco por Giovanni Domenico Orsi (el principal responsable de las construcciones). La fase esencial de la construcción se inició en 1702 según los nuevos diseños del arquitecto Cristóbal Dientzenhofer, completados por su hijo Kilian Ignacio Dientzenhofer tras la muerte de este. Pero pese a que no fue terminada hasta 1771,, lo cierto es que la belleza de sus construcciones internas ya hicieron que desde 1711 se diese el visto bueno para la celebración de misas en su interior.

 

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Fotografía, Daniel Klein.

La iglesia se compone de dos pisos. El inferior, donde se encuentran la mayor parte de los bancos y la parte superior, desde donde se pueden apreciar con mucho detalle las crsiatleras y los frescos. De cara a una excelente sesión de fotos dentro del recinto, es muy aconsejable poder ir con al menos 2h de tiempo, ya que el edificio va a requerir todo ese tiempo y más aún para poder realizar aquellas fotos que queremos. Por un lado, es preferible comenzar con un gran angular, puesto que nos dará la posibilidad de llegar a aquellos ángulos especiales que hay en la mayor parte de las columnas. Por otro, con un 17-50 iremos sobrados de cara a realizar aquellas fotos más versátiles. Es especialmente interesante dedicar parte de la visita a los frescos del techo.

 

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Fotografía, Daniel Klein.

Posteriormente, desde la parte superior, es muy recomendable poder tomar panorámicas de las impresionantes cristaleras de los laterales. Son precisamente dichas cristaleras las que dan iluminación a todo el patio central de la nave, y los que van cambiando de color debido a las tonalidades de sus cristales.

Visitar la iglesia de San Nicolás es una auténtica maravilla arquitectónica. La visita recomendad es de 45 minutos y yo, sacando fotografías, estuve más de 2,5h, Dentro, hay momentos y sitios para poder realizar aquellas fotos que se quieran, aunque no está permitido el uso de trípodes. Por otro lado, el uso de flashes (si es que alguien los usa) sí está permitido sin restrucción alguna.

Adicionalmente, existe un calendario de conciertos de música religiosa muy recomendables que pueden ser consultados desde infinidad de páginas webs. Yo os recomiendo esta, que es la que mejor me sirvió a mi.

Austria / Linz / Nueva Catedral de Linz (Linzer Mariendom)

En plena ciudad de Linz, pasado el puente de los Nibelungos y al lado del convento de los jesuítas, se alza majestuosa la nueva catedral de Linz. Linz es una ciudad que sorprende. Alabada por Hitler en sus días adolescentes por la belleza de sus edificios, es una ciudad que respira arquitectura por todos lados. Combina a la perfección lo moderno con lo tradicional, lo majestuoso con lo sencillo y aporta un sinfín de contrastes allá donde se va. Todo esto, tuve la oportunidad de comprobarlo en el viaje que realicé este verano. Sin embargo, de todo lo mucho y bueno que se puede ver en Linz, probablemente lo que más me impactó fue su Catedral Nueva. También conocida como la catedral de la Inmaculada Concepción (Maria-Empfängnis-Dom), se trata de una catedral tremendamente tardía si se la compara con el resto de grandes catedrales que hay en Austria. El inicio de su construcción data de 1855 y tuvo lugar gracias a la tozudez de un obispo llamado Franz Joseph Rudigier, el cual, detestaba la antigua catedral de Linz y no cesó en su empeño hasta que consiguió que se alzase una a la altura de la hermosa ciudad de Linz.

*Fotografía @ Daniel Klein.

De este modo, la primera piedra fue colocada en 1862 y, a partir de ahí, comenzó una construcción que se prolongaría durante 62 años, terminándose en 1924 (!!!). Es, además, sorprendente el pensar en todo el tiempo que se empleó en su construcción, máxime cuando varias de las estructuras se basan en las antiguas estructuras de la antigua Catedral de la Virgen María (Marien-Dom), que ya existía en el mismo lugar. Sea como fuera, el edificio es una magnífica obra en el más puro estilo gótico francés, muy de moda en la época en la que se diseñó. Por consiguiente, el visitante que se adentre en sus muros, encontrará altísimos techos, pilares majestuosos y desnudos, y vidrieras espectaculares. Este último elemento es especialmente importante, porque a lo largo de todas sus vidrieras, se va narrando la historia de la propia ciudad de Linz, lo cual aporta toda una lección de historia a aquellos que la visitan. También pueden verse en estas ventanas, retratos de los principales mecenas que tuvo la catedral.

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Fotografía @ Daniel Klein.

El interior de la catedral es impresionante. De los más bonitos que he visto en mi vida. Con más de 20.000 asientos en su interior, durante algunos momentos de su historia, bien pudo decirse que en el interior de la catedral cabía casi toda la población de Linz. Su torre, de 124m de altura es una de las estructuras más altas de todo el país, y la segunda torre religiosa más alta de Austria. Y no fue la primera porque fue prohibido por el colegio de arquitectos de Viena. Cuenta la historia que en los tiempos de la construcción de la catedral, esta debía someterse a las normas que el imperio austro-húngaro había dictaminado para todas las construcciones religiosas de sus territorios. Y una de dichas disposiciones, indicaba que ninguna estructura religiosa podría ser más alta que la torre Sur de la catedral de San Esteban, en Viena, la cual tiene 135m de altura. Es por ello que hubo que modificar los planos originales para reducir la altura originalmente planeada (140m).

Probablemente, más allá de la majestuosidad de esta catedral, una de las cosas que más llama su atención es su triste historia. Pese a ser uno de los edificios más notables de toda Austria, apenas ha sido utilizado. Es un edificio vacío de acontecimientos. Probablemente ello es debido a que su tardia terminación la convirtió en un edificio desproporcionadamente amplio para las necesidades de una ciudad que fue duramente castigada primero por la postguerra de la I Guerra Mundial, y luego por la II Guerra Mundial. Durante los bombardeos de la misma, muchas de las hermosas vidrieras resultaron completamente destruidas y su reconstrucción era tan costosa económicamente, que tuvo que ir abordándose poco a poco a lo largo del tiempo, dejando el edificio inhábil para su utilización. Por ello, se decidió que en vez de recuperar aquellas antiguas vidrieras, se optaría por dotar a los espacios con nuevas vidrieras con motivos de arte moderno. Ello genera una interesante mezcla con las anteriores vidrieras que sí son de un estilo bastante más antiguo.

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Fotografía @ Daniel Klein.

De todos vosotros será conocida mi predilección por visitar obras de arquitectura religiosa. Estoy convencido que, durante siglos, las mejores mentes, los mayores presupuestos y las más innovadoras obras de arte tuvieron lugar en ese terreno, frente a otras como la arquitectura civil o militar. Y ello es tremendamente agradecido de cara a la fotografia. Mentes tan brillantes y escenógrafos tan notables, eran capaces de crear una y otra vez maravillas visuales que no tiene comparación alguna en ningún otro terreno. Y de cara a fotografiarlo, siempre es agradecido. Esta catedral proporciona una oportunidad inmejorable para poder hacer lo que te de la gana. La ausencia casi constante y absoluta de público visitándola (incluso en el mes de agosto (!!!) hace que se puedan hacer aquellas fotos que a uno le plazca. Es preferible irse hacia la tarde, puesto que la luz de oeste se cuela por las vidrieras y genera unos efectos de destellos muy chulos. Adicionalmente, es posible usar trípode y fotografías de larga exposición. En este caso, usé un 10-20 y un 17-55 que me dieron unos resultados excelentes. Sin embargo, he de decir que pese a que la propia estructura interna de la catedral es impresionante, los juegos de luz que se creaban en su vidrieras fueron los que más juego me dieron en las fotos. Generaban efectos impresionantes en todos los sentidos y de las dos horas que pasé allí haciendo fotos, casi se me pasaron volando.

Tanto es así, que me prometí a mi mismo regresar ahí dentro de diez años y volver a visitar tan majestuoso edificio. :-)

Italia / Roma / Ciudad del Vaticano

Todo el mundo necesita soñar. Una de las maneras más sencillas es hacerlo a través del cine. Es lo más cómodo: te sientas en una butaca y vemos como a otras personas les pasan cosas. Nuestra empatía hace el resto: lloramos cuando el protagonista sufre, nos reímos si las cosas le van bien y sufrimos cuando sufre. Es nuestra capacidad de ponernos en la piel del otro la que nos incita a ir al cine una y otra vez buscando, muchas veces, esas sensaciones para arreglarnos una mala tarde. También existen ciertos sitios a los que solemos ir buscando exactamente el mismo tipo de resultados y, muy posiblemente, el Vaticano, pertenezca a ese escaso grupo.

Cuenta la historia que allá donde siempre existió el Monte Vaticano, a la sazón colina donde sitaba un oráculo de origen etrusco del mismo nombre, en el año 756 se decidió instaurar la sede de los Estados Pontíficos.  Estos no eran sino un conglomerado de microestados que cuatro años antes habían decidido unirse y, tras obtener un espacio en el que consolidarse, proclamarse estado independiente bajo la directa autoridad civil de los Papas. A nadie le pareció molestar demasiado este hecho, pues, hasta el 1870 apenas fueron molestados por nadie del exterior. Nacía así el STATVS CIVITATIS VATICANÆ (que viene a significar algo así como ‘estado de la ciudad del Vaticano’). Durante todos esos años, los sucesivos Papas fueron aglutinando poder, riqueza y servidumbre del exterior a partes iguales, creando el que, para mi, es el caso más fascinante de país que pueda uno visitar.

vaticanFotografia © Daniel Klein.

VaticanFotografia © Daniel Klein.

Fotografia © Columbo’s Dad.

La Ciudad del Vaticano alberga la Santa Sede, máxima institución del catolicismo romano. Aunque los dos nombres ‘Ciudad del Vaticano’ y ‘Santa Sede’ se utilizan a menudo como si fueran equivalentes, el primero se refiere a la Ciudad y a su territorio, mientras que el segundo se refiere a la institución que dirige la Iglesia y que tiene personalidad jurídica propia (como sujeto de Derecho internacional desde 1929). En rigor, es la Santa Sede, y no el Estado del Vaticano, la que mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Por otro lado, el Vaticano es quien da el soporte temporal y soberano (sustrato territorial) para la actividad de la Santa Sede. Como Palacio Presidencial, el Vaticano dispone de  la Basílica de San Pedro, la cual es su monumento más importante, sede del gobierno y, por añadido, el 7% (20% si contamos con la plaza San Pedro) de las 44 ha de la superficie que compone todo el territorio del país. Ello, provoca varios hechos curiosos: el Vaticano es el país más urbanizado del mundo, el único cuya lengua oficial (el latín) es una lengua en desuso en cualquier otro país del mundo, el único de Europa que es regido por una teocracia electiva (aunque el Papa, que legalmente ostenta plenos poderes legislativo, ejecutivo y judicial, suele delegar las funciones de jefe de estado en el Secretario de Estado) y el único en el que ninguno de sus ciudadanos ha nacido en sus fronteras (pues, como se puede imaginar, es un país cuya natalidad es y será 0).

Legislativamente hablando, el Estado Vaticano es el estado menos democrático de Europa. Todos los miembros de su gobierno son elegidos por el colegio cardenalicio, quedando excluidas de este y muchos otros derechos el resto de las personas que residen en la Ciudad del Vaticano. Para poder ser ciudadano de este país, se impone la religión oficial del estado tanto en su creencia como en su práctica. Para el puesto de jefe de estado, no están permitidas campañas electorales y ningún candidato puede formular propuesta alguna a sus votantes. Sólo se puede ser candidato si se ostenta cierto rango en la estructura de la iglesia (obispo) y esta votación queda fuera de cualquier control o vigilancia internacional. En este sentido, aquél obispo que llegue a ser Papa, convierte caprichosamente su palabra en ley. Existe una especie de constitución, llamada “Ley Fundamental de la Ciudad del Vaticano”, pero paradójicamente, especifica que aquello que diga el Papa deja en papel mojado aquello que diga la constitución. Para culminar no existe sistema judicial alguno que rija el estado Vaticano, dejando a la palabra del Papa o al ordenamiento jurídico de Italia las diferentes tareas de enjuiciamiento criminal.

Fotografía © Scott Photos.

Con respecto a la Basílica de San pedro, se trata sin duda de la joya de la visita para fotografiar. Se comenzó su construcción en 1506 en el lugar exacto en el que se sabía que fue martirizado y enterrado el apóstol San Pedro. Pasó por manos de varios arquitectos / artistas, los cuales fueron aportando su visión y modificando los planes originales sucesivamente. Fue el Papa Pablo III quien tomó una decisión que luego sería crucial: la contratación de Miguel Angel para retomar los planes originales (cruz griega en vez de cruz latina) e impulsar definitivamente la obra. Como arquitecto, la más importante aportación de Miguel Angel fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio donde la tradición indica se localiza la tumba del Apóstol Pedro; misma que, a pesar de su peso, parece flotar en el aire, y es la verdadera maravilla de toda la construcción. Sobre la base de la cúpula, en letras de dos metros de alto se colocó la inscripción TV ES PETRVS ET SVPER HANC PETRAM ÆDIFICABO ECCLESIAM MEAM ET TIBI DABO CLAVES REGNI CÆLORVM (‘Tú eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia, y te daré las llaves del Reino de los Cielos’). Miguel Ángel, destacaría como artista la capilla sixtina, maravilla entre las maravillas y una de las más impresionantes obras de la época.

Con los sucesivos años, se fueron ampliando las obras de la Basílica hasta llegar a lo que es su actual composición. Todo este tiempo, ha llevado a que este magnífico edificio sea testigo de numerosos hechos relevantes en la historia de la humanidad. Es entre sus muros donde están enterrados la mayoría de los Papas

Por último, es imprescindible visitar el museo vaticano, una mezcla entre visita a todo el complejo religioso y un acceso a los grandes fondos artísticos que la Iglesia Católica ha acumulado a lo largo de su historia. De toda la visita, merece la pena ver especialmente la escalera helicoidal. En contra de lo que todo el mundo piensa, esta escalera es de muy reciente construcción, ya que fue confeccionada en la reforma de los museos vaticanos de 1932 por Giuseppe Momo. La particularidad de esta construcción es que Momo utilizó un ingenioso diseño de escalera de caracol en rampa, contando para el diseño de la balaustrada con Antonio Maraini. Este es, sin duda, uno de los elementos a fotografiar dentro de la visita al complejo.


round & roundFotografia © Daniel Klein.

Fotografía © Toshio.

Fotografiar la Basílica de San Pedro es todo un ejercicio de destreza. Lo masificado del moumento, el saber que estarás que has de estar en constante movimiento (los guardas ya se encargan de no dejar que se produzcan aglomeraciones para que el resto de fieles que esperan puedan entrar), y la escasa luz, son, sin duda, los principales problemas. El uso de trípodes dentro está prohibido y las medidas de seguridad que existen a la entrada no facilitan el poder portar mucho material. Mochilas abultadas, son sospechosas. Sin embargo, aparte de las típicas fotografías de cualquier basílica, lo cierto es que existen infinidad de fotografías y composiciones a explotar en nuestro tour.

Adicionalmente a estas fotos, aquellos que visiten la Basílica, no deberían dejar de saber que:

  • Desde 1277, la basílica está conectada con el Castillo Sant’Angelo por un corredor fortificado, llamado Passetto, de unos 800 metros de longitud.
  • En el fondo de la basílica (el ábside) hay un monumento que representa un enorme trono de bronce, conocido como “la Cátedra de Pedro”. En realidad, es un relicario que contiene restos de una silla de madera y marfil que, según la tradición, usaba el mismo San Pedro. Encima del trono hay dos ángeles de bronce sosteniendo las llaves y la tiara, símbolos de la autoridad papal. Tras él se abre el llamativo ventanal que representa al Espíritu Santo como una paloma, rodeado de una vorágine de ángeles y santos. Al pie de este monumento hay un altar usado por el Papa para ciertas ceremonias, llamado precisamente “altar de la Cátedra”.
  • En la fachada se abren cinco puertas, aunque una de ellas (la Puerta Santa) permanece cerrada, incluso tapada con cemento por su lado interior. Esta puerta sólo se abre cada 25 años para los años santos (años jubilares). La abre solemnemente el Papa al inicio de ese año, permaneciendo abierta para que los fieles puedan acceder a la basílica y ganar la Indulgencia jubilar. Al final de dicho año, el Papa la clausura. Las otras tres basílicas papales de Roma también tienen puertas santas.
  • Es posible la visita a la cúpula, desde donde se observan unas maravillosas vistas de la plaza de San Pedro, la Ciudad del Vaticano y la ciudad de Roma, pero se debe vestir con recato, estando prohibida la entrada a personas con tirantes y pantalones cortos (tanto hombres como mujeres).
  • En 2009, el director Ron Howard pidió permiso para rodar su película ‘Angels & Demons‘ dentro de las instancias del Vaticano. Debido a la fuerte crítica que su anterior película ‘The Davinci Code‘ había creado en la iglesia Católica, le fue negado rotundamente todo permiso. Pese a ello, no se detuvo en su empeño de mostrar la copia más fidedigna posible de todo el complejo y contrató a 10 fotógrafos profesionales los cuales visitaron el Vaticano cada día durante dos meses y sacaron más de 7.000 fotos diarias. Con todo este abundante material audiovisual, se hizo una recreación virtual exacta de la Basílica, que sería usada por medio de técnicas de ordenador para grabar los planos necesarios para la película.

Vietnam / Hanoi / Templo Ngoc Son

Quien visita Vietnam y lo recorre de norte a sur, sin duda alguna tendrá la sensación de visitar varios países en uno. El Vietnam del Norte es el Vietnam arcaico, el que sigue estando atrasado y el que proyecta una imagen más rural y tracidional. El Vietnam del Sur es el cosmopolita, el moderno, el turístico. Pese a que existe una verdadera influencia francesa en todo el país, lo cierto es que la modernidad y occidentalización se acentúan más en el Sur debido a la clara influencia norteamericana. el norte, posiblemente, todo lo interesante se sitúen en las zonas de Sappa y la capital, Hanoi.

En el centro de Hanoi, en una pequeña isla en medio del lado del lago Hoan Kiem, existe un pequeño templo del siglo XIX que tiene un encanto especial. Llamada inicialmente como la pagoda Ngoc Son (literalmente, ‘la pagoda de la montaña de Jade’), cambió su nombre al de templo Ngoc Son dado que una revuelta religiosa de principios del siglo XX creó el pensamiento de que sólo el dios Wenchang (deidad de la literatura y la ciencia), podía recabar este tipo de honores.  Y, como es obvio, esta pagoda no estaba dedicada a dicho Dios. Realmente, el tiempo está dedicado a varias personalidades, entre ellas varios mártires vietnamitas que lucharon y resistieron los envites de las ordas mongolas durante el siglo XIII, el guerrero Tran Hung Dao, el estudiante budista Van Xuong y el artista Nguyen Van Sieu, un artista confuncianista que decidió dedicar su vida entera a la conservación y restauración del templo y alrededores hasta su reapertura al publico en 1864.

Sea como sea, lo cierto es que su emplazamiento es fantástico, puesto que fue construido de manera artificial en el más bonito de los múltiples lagos que tiene Hanoi.

Ngoc TempleFotografía Daniel Klein.

En la parte central del templo, existe una torre (el elemento más característico del complejo) que consta de 30 niveles y que se erige sobre todos los edificios. Como no podía ser de otra manera, este hecho ha sido utilizado por la mayor parte de la población hanoiense para denominar al templo, poniéndole nombres tales como “la torre del lapiz” y otros varios nombres que hacen referencias a ciertos atributos sexuales masculinos.

El templo, actualmente tiene escasa actividad religiosa, llevando a cano más un papel de monumento turístico que de centro de oración. Por ello, antes de acceder a él, frente al puente de madrea, se podrán encontrar varias zonas comunes de esparcimiento para los habitantes de la zona, los cuales gustan de pasar largas horas jugando al ajedrez chino, o pintando. Lo cierto es que, de cara a unas buenas fotografías, es un lugar magnífico para poder descubrir parte de la cultura del ocio del vietnamita medio y retratarla. Adicionalmente, es muy frecuente ver típicos jardineros vietnamitas cuidando las plantas de alrededor y el enorme jardín de nenúfares, lo cual, sin duda, nos proporcionará alguna que otra buena fotografía más.

garden workersFotografía de Daniel Klein.

Una de las curiosidades que tiene este templo es la tortuga de grandes dimensiones que hay en su entrada. Dicha tortuga, lleva ahí desde 1968. Su historia es realmente curiosa. Durante la guerra con los franceses, las tropas vietnamitas estuvieron valorando la posibilidad de drenar parte del lago Hoan Kiem y colocar baterías antiaéreas ahí.  Para ello, tuvieron que prospectar el fondo del lago y descubrieron esta tortuga cuyo origen se desconoce así como su antigüedad. No existe constancia de que existiese ningún templo anterior o motivo para el emplazamiento de esa tortuga, pero, lo cierto es que muchos lugareños le dieron un significado de buena suerte y amuleto, motivo por el cual fue colocada a la entrada del tempo, a fin de proporcionar buena fortuna a los visitantes.

Bien podría decirse que este templo constituye un soplo de aire fresco y tranquilidad dentro de la bulliciosa capital vietnamita y, por consiguiente, un excelente lugar para sacar típicas fotografías de motivos asiáticos. Será tremendamente sencillo encontrar monjes por la zona, ancianos o jardineros, los cuales, estarán encantados de posar con amabilidad y una eterna sonrisa a todos los requerimientos de fotografías que se les pida. Al fin y al cabo, no existen las prisas y la gente de allí tiene todo el tiempo del mundo para hacer las más ínfimas cosas. :-)

España / Madrid / Basílica de San Miguel

Uno de los encantos que tiene Madrid es el de perderse por las callecitas del centro y tener la sensación de que uno se encuentra en una ciudad totalmente distinta a la megaurbe frenética por la que suele ser tomada. Dentro de estas callecitas, destacan especialmente las de la zona de La Latina, al lado del Madrid de los Austrias. Esta zona, vestigio del Madrid medieval, suele ser referida para promocionar los conjuntos monumentales de una gran parte de los barrios administrativos de Sol y Palacio, que representa aproximadamente una cuarta parte de la citada zona.

Una de las joyas de esta zona, sin duda alguna es la famosa Basílica de San Miguel, o, como es oficialmente denominada, Basílica Pontificia de San Miguel. Pequeña, coqueta y apenas resultona en su exterior, en realidad se trata de una de las construcciones arquitectónicas más relevantes del barroco español, por la singular forma convexa de su fachada, poco habitual en el país y única en el barroco madrileño.

El templo, que empezó a construirse en el año 1739, posee una notable influencia italiana, debido a que su arquitecto fue el Santiago Bonavía, y queda ubicada en el solar de la antigua parroquia de San Justo y Pastor, a quienes la historia recuerda como mártires que murieron en Alcalá de Henares. Del mismo modo que efimera fue la vida de estos mártires, lo fue la de la Igleasia que les honraba, quedando escasos vestigios de lo que fue a resultas del incendio que la destruyó por completo en 1690.

Básilica de San Miguel (I)Fotografía Daniel Klein.

Cuentan las crónicas que en 1739 dio comienzo la construcción de la actual Basílica, terminando esta en 1745. Su construcción fue notable, no sólo por la belleza de su interior, sino porque fue construida en diseño circular a fin de lograr una mayor sensación de amplitud en su reducido espacio de una sola nave con capillas. A partir de ahí, los diferentes gobernantes fueron otorgando distintos nombres al templo, dependiendo de cuál solía ser su santo preferido. or ello, la basílica honró con su nombre a San Justo, San Pastor y, finalmente San Miguel, quedando este último en solitario a partir del siglo XIX. Es a partir del siglo XX cuando el templo pasa a manos exclusivas del Opus Dei, el cual lo gestiona y reforma a su antojo. Fueron estas reformas y la influencia de la organización en el Vaticano, las que lograron su nombramiento como Basílica Pontificia, es decir, desde ese momento es el templo de la Nunciatura apostólica de la Santa Sede en España.

Adicionalmente a estos datos cronológicos, la Basílica ha sido cuna de los hechos más curiosos. En sus suelos, estuvo enterrado el gran compositor Luigi Boccherini, hasta que en 1927, el propio Benito Mussolini en persona reclamó sus restos para honrarlos en Italia. Cuentan también que durante la guerra civil fue un lugar habitual de reunión de espías, los cuales solían intercambiar informaciones o fijar puntos de reuniones habida cuenta de que lo enrevesado de sus callejuelas les proporcionaban facil escapatoria en el caso de ser descubiertos o emboscados.

Básilica de San Miguel (II)Fotografía Daniel Klein.

Para aquellos que sean religiosos, esta basílica tiene especial interés, pues durante la Semana santa, es el origen de una de las procesiones más populares de Madrid: la procesión de los Estudiantes.

En cualquier caso, una buena sesión de fotografía es algo imprescindible para el visitante. En el exterior, lo cierto es que es una de las iglesias más difícil de fotografiar de todo Madrid ya que, aparte de su fachada convexa que es única en el barroco madrileño, se encuentra bastante encajonada entre otros edificios. Por consiguiente, una lente 10-20 ó 14-24 serán necesarias.  Sin embargo, en el interior, sus tonalidades azules, los preciosos acabados de las paredes y las curiosas formas de su pequeña planta, hacen que sea un sitio más que apetecible para visitarlo. Y, como antes he mencionado, tras la visita se puede disfrutar de una cerveza en la zona de La Latina, lo cual es algo más que un buen plan :-)

Más información sobre la Basílica de San Miguel:

Dirección: Calle de San Justo 4, Madrid, 28005

Teléfono: +34 91 548 4011

Estación más cercana: Tirso de Molina