Spain / León / MUSAC

Muchas veces buscamos fuera de España lo que tenemos aquí. He tenido la suerte que visitar bastantes museos de arte contemporaneo en todo el mundo, y he de decir que aquellos que tenemos en España no le envidian prácticamente nada a los que existen fuera. Y no me refiero solamente al Reina Sofia en Madrid o al Macba de Barcelona, sino a otros muchos que existen salpicando España. De todos ellos, el que más gratamente me ha sorprendido fue el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, también conocido por sus siglas MUSAC, situado en la ciudad de León. Creado con el propósito de ser un “Museo del Presente” o “Museo del siglo XXI”, su colección y sus exposiciones y actividades están fundamentalmente dirigidas a abarcar el arte actual en sus diferentes manifestaciones. Os aseguro que en pocos museos he visto que se cuide tanto la calidad de las obras que se exponen, que se traiga a artistas tan importantes y que sea uno de los pocos espectáculos que te garantiza, siempre, salir satisfecho por las cosas que has visto.

TV Jails

museumFotografía @ Daniel Klein.

Enfocado principalmente a artes audiovisuales y plásticas, este museo me ha mostrado las más impactantes obras en vídeo y fotografia que yo recuerde haber visto últimamente en España. Obras tan originales como llenar de televisiones toda una habitación y proyectar a distintas personas del mundo cantando la misma canción (aunque estas personas nunca llegaron a verse), ver una exposición de arte moderno con los restos del yate AZOR (antiguo yate de recreo de Franco), o exposiciones audiovisuales en las que se mostraban sólo aquellos fragmentos de películas en los que los actores hablaban, mostrando hechos tan insólitos como que Clint Eastwood sólo habló un total de 13 minutos en su película de Harry el Sucio. En definitiva, obras llenas de imaginación y plasmadas en un edificio espectacular en su interior. Diseñado sobre una estructura de paneles transversales, queda dotado de una flexibilidad que le permite desde convertirse en una gran caja hueca hasta albergar varias exposiciones al mismo tiempo en dependencias distintas. Todo ello, ha hecho que este magnífico edificio, obra del estudio de arquitectos madrileño Mansilla y Tuñón Arquitectos, haya merecido un gran reconocimiento internacional con la concesión, en el año 2007, del Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea. Adicionalmente ha participado en certamenes y exposiciones desarrolladas por centros de reconocido prestigio mundial.

Star system

Mass MediaFotografía @ Daniel Uriol.

Una sesión de fotos en este lugar es una auténtica delicia. Respetando la prohibición de no disparar con flash en el interior, el fotógrafo tendrá toda la libertad que desee para poder planificar su disparo, así como para disfrutar de las temáticas más inusuales para sus composiciones. Se podrá encontrar todo tipo de escenarios (poca luz, mucha luz, movimiento) y la belleza del edificio, también propiciará un escenario ideal para sesiones de exteriores con modelos. El único pero que se puede encontrar es la escasez de puntos de apoyo para aquellas fotos en las que se quiera usar largas exposiciones (usar trípode en el interior queda prohibido). No obstante, esto no será sino un ligero ‘pero’ en lo que seguro que va a ser una visita magníficamente aprovechada.

Alemania / Berlin / Helmut Newton Foundation

Un grande entre los grandes. Un emperador de la fotografía. Alguien que se decidió a reinventar el glamour y la forma de captar la personalidad de las personas a través de una cámara. Ese era Helmut Newton.

Helmut Neustädter (posteriormente se cambiaría su apellido por el de Newton), nació como judío en una Alemania en la que las ideas nazis veían sus primeros bostezos. Viendo que nada positivo le esperaba en un pais al que ya no reconocía y que no quería a la gente como él, tras la noche de los cristales rotos, emigró lejos de sus fronteras: sus padres pusieron rumbo a Chile mientras que Helmut, con ansias de ver mundo y con algunos conocimientos de fotografía a sus espaldas (había sido ayudante de la fotografa Else Neulander Simon) decidió navegar hasta China. En Singapur hizo un alto en su camino y comenzó a trabajar como reportero para el diario Straits Times. En los meses posteriores, un frenesí de acontecimientos le llevaron a ser expatriado por las autoridades inglesas hasta Australia, detenido allí, internado en un campo de prisioneros, liberado, contratado en una frutería, enrolado a la fuerza en el ejército australiano y designado conductor de transporte militar pesado hasta el final de la II Guerra Mundial. Todo en sólo en 3 años. Por sus servicios en el ejército, se le otorgó la nacionalidad australiana y con ello, la posibilidad de cambiar su apellido, adoptando el de Newton.

A partir de ahí, abrió su primer estudio de fotografía en 1946 (Sydney) y, desde entonces, todo fue un ascenso meteórico hacia el olimpo de la fotografía. Vivir en Paris, Montecarlo, New York, trabajar para Vogue, Elle, y ser idolatrado por los grandes modistos de Paris, se convirtió en su día a día. Centrado en el erotismo, sus gigantescos desnudos (1980) y una estética machista y sadomasoquista, crearon una forma de ver el mundo que ha sido explotada y desarrollada por muchos otros fotógrafos de hoy en día. La mujer de Helmut Newton era un objeto de disfrute y belleza en sí. Su cuerpo, sus curvas y las inagotables sensaciones y situaciones que podía llegar a generar, eran temas frecuentes de sus sesiones. Hombres multimillonarios que se abandonan a los placeres más básicos, al erotismo y dejando atrás sus imágenes sociales para adentrarse (y disfrutar en extremo) del mundo de los sentidos, el vouyerismo y lo prohibido.

Fotografía © Gaga Nielsen.

Enamorado de su pais, trató de no perder contacto con sus orgullosas raices, por lo que nunca le faltó tiempo para cultivar profusamente su relación con Alemania. Fruto de este amor, en 1980 cedió un gigantesco archivo fotográfico a la Stiftung Preußischer Kulturbesitz, la cual lo usó como base para la Helmut Newton Foundation, organización creada para preservar la memoria y obra de Helmut Newton y cuya sede es el museo del mismo nombre.

Una visita a dicho edificio constituye en adentrarse en la mente del fotógrafo. De modo que, por primera vez en Tris And Pics, os aconsejamos que dejéis tranquilamente vuestro equipo fotográfico en el ropero y disfruteis al máximo de dos plantas repletas de fotografías y reseñas del autor. En la parte baja, se puede encontrar la exposición permanente, más personal sobre la vida del fotógrafo. La parte superior está reservada para exposiciones itinerantes sobre el trabajo que llevó a cabo (especialmente en su última etapa) y para exposiciones de nuevos talentos, cuyo estilo y temática es afín al de Newton.

En definitiva, una visita evangelizadora que abre los ojos y sentidos de aquellos visitantes que se atreven a dejarse seducir por la mente de un genio y el cuerpo de aquellas que posaron para él.

Fotografía © Helmut Newton Foundation.

Más información sobre la Helmut Newton Foundation:

Dirección: jebensstrasse 2, Berlín.

Horarios: Martes a domingo: de 10h a 18h. Jueves, de 10h a 22h.

Coste de la entrada: 8 €

Web: http://www.helmutnewton.com/

Polonia / Oświęcim-Brzezinka / Auschwitz (y II)

(… Continuación)

Tras haber visto en detalle todo lo referente a Auschwitz I, se puede tomar un pequeño autobús que nos llevará a Birkenau (el segundo sub-campo y la parte más grande de todo el complejo). Es sencillo tomar dicho transporte, puesto que hay uno de ida y vuelta cada 15 minutos. Era en esta segunda zona donde se encontraban la mayor parte de los reclusos (hasta 15.000 personas llegaron a estar en un momento dado). También es este el lugar en el que el fotógrafo encontrará una excelente oportunidad de hacer composiones con la puerta de entrada al complejo (tan bien tratada por Spielberg en su film) y junto a las vías, las cuales guiaban a los trenes que llevaban a los prisioneros a los tres andenes de tierra existentes. Triste historia si uno piensa en las miles de personas que allí estuvieron y en el final que les esperaba.

Arbeit Macht Frei

Puerta de entrada a Auschwitz 1. Fotografía © Daniel Klein.

Birkenau estaba organizada en tres áreas bien diferenciadas. Según se entraba por la puerta principal, la que está a la izquierda correspondía a las barracas de piedra, en las que eran internados los prisioneros cuya estancia se esperaba que fuese más prolongada (la vida media de una persona en Auschwitz era de menos de 3 meses). Estas eran, por tanto, personas cuyo valor era importante para sus captores (por tratarse de especialistas, gente con buena salud para poder trabajar en tareas físicas o médicos). En la parte derecha se encuentran restos de las barracas de madera, posiblemente las más famosas de todas las que hay en Auschwitz y de las que menos queda. El tiempo por un lado y su precaria construcción por otro, las fueron destruyendo poco a poco. Por ello, lo que el visitante encontrará son reconstrucciones exactas de lo que en su día hubo. Es muy recomendable subir a la torre de control y poder hacer fotografías desde la altura a ambas secciones. Dichas fotografias quedarán estupendamente si se sacan junto con las vías de tren o abarcando toda la extensión del complejo (verdaderamente enorme). Por otro lado, uno de los inconvenientes que el fotografo encontrará es el poder hacer fuenas fotografías sin que estas salgan llenas de turistas, lo cual sin duda, no ayuda.

En la zona de las barracas de madera, existen 10 aproximadamente que hacían las veces de dormitorios y otras 2 más, donde se aprecian los antiguos urinarios y lavaderos. Ahí, se podrá encontrar lo más cercano a todos los testimonios, fotografías y documentales que se ha visto de Auschwitz: casamatas de madera, totalmente carcomidas por el frio de los inviernos, camas minúsculas donde llegaban a dormir hasta 10 personas al mismo tiempo y estufas mínimas que trataban de engañar las conciencias aportando algo de humanidad a todo ese infierno. A partir de ahí, los visitantes podrán ir pasenando a traés del complejo, el cual tiene todas sus dependencias abiertas y dispuestas para todas aquellas inspecciones que se desee hacer. También este será el final de la visita oficial.

Last station
Sunset at the camp
Auschwitz Fence

Fotografía © Daniel Klein.

Pero no todo termina ahí. Si se dispone del tiempo necesario, bien merece la pena proseguir una visita por cuenta propia hacia el fondo del campo (el tercer área). Allí, se encuentran los restos de las cámaras de gas de Birkenau (tenía dos cámaras) y otros dos hornos crematorios (Kremmatorium III y IV). Todo ello, fue destruido hacia el final de la guerra y así ha sido conservado. Detrás puede encontrarse el rio donde se esparcían las cenizas de los prisioneros que habían sido cremados en los hornos.

Un poco más al fondo se encuentra lo que para mi gusto fue la verdadera sorpresa de toda la visita: la zona de recepción de prisioneros. En esta zona se encuentran las áreas designadas para cortar el pelo a los recien llegados, las duchas de desinfección, y el área donde los visitantes encontrarán un enorme complejo en el que se clasificaban las pertenencias de los prisioneros. Casamatas donde se almacenaban joyas, objetos de valor, ropa, zapatos, etc. Todo sin apenas restos, pero esparcido por el suelo (hoy en día es tremendamente sencillo encontrar semi-enterrados, varios de estos objetos).

A partir de ahí, la cantidad de fotografías y escenas que se podrán recrear son casi ilimitadas, De nuevo las alambradas estarán presentes en todo el camino, por lo que siempre serán un elemento recurrente en nuestras fotos. Podremos a partir de ahí, acompañarlas de casamatas, torres o, incluso por el bosque cercano, donde se solía reunir a los judios recien llegados y donde se mantenían a la espera de que llegase su turno para las cámaras de gas.

En definitiva, el campo de concentración de Auschwitz es una oportunidad inigualable de llevar a cabo un fotoreportaje de grandísima calidad, con todo tipo de fotografías y técnicas, con típicos elementos que, aunque recurrentes, podrán aportarnos grandes composiciones y, si logramos prolongar nuestra visita, con excelentes posibilidades en lo referente a la luz (las fotografías de atardecer contra elementos del campo -como casamatas- son inmejorables).

Auschwitz es, por tanto, un sitio que hay que visitar sí o sí con una buena cámara y muuuucho tiempo.

Polonia / Oświęcim-Brzezinka / Auschwitz (I)

Millones de historias, relatos, películas, fotografías, conmemoraciones, libros y homenajes ha vivido este centro de detención y extermino de la II Guerra Mundial, casi tantos como prisioneros murieron allí durante el periodo de guerra. La visita al campo de exterminio de Auschwitz garantiza al fotógrafo un paseo a través del sobrecogimiento y un torbellino de sensaciones que, sin duda alguna, bien merecen sentirse … al menos una vez en la vida.

Auschwitz wood barrackAuschwitz SolitudeBarracas de prisioneros. Fotos de Daniel Klein

Construido a partir de 1940 a 60 km de la ciudad de Cracovia, este antiguo cuartel del ejército polaco fue ocupado por las tropas alemanas como centro de detención para la ingente cantidad de prisioneros que lograron hacer en sus primeros meses como dominadores de una Polonia ocupada. Todos los pueblos de alrededor fueron evacuados para proporcionar casas a los 6.500 soldados y oficiales del campo y se usó a la población, junto con los prisioneros que llegaban, en la construcción de este complejo de campos. Auschwitz en realidad constaba de tres sub-campos bien diferenciados: Auschwitz I (el antiguo cuartel polaco), Birkenau (la parte más grande a 1,5 km) y Auschwitz-Monowitz, donde se comenzó a construir una enorme fábrica de productos químicos que siguió funcionando muchos años después de la guerra. Durante el tiempo en el que estuvo operativo, más de 1.5 millones de prisioneros fueron exterminados en sus cuatro cámaras de gas masivas  e incinerados en otros tantos hornos crematorios. Sin duda, una historia espeluznante. Las construcciones eran de piedra (Auschwitz y parte de Birkenau) y, mayoritariamente de madera (Birkenau), por lo que gran parte de las mismas quedaron destruidas tras el final de la guerra (el resto fue destruido a proósito debido a la precariedad con la que se habían construido). Lo que hoy puede verse en su versión de madera, está totalmente reconstruido.

El campo fue liberado el 27 de enero de 1945, y las tropas rusas que llegaron tan sólo encontraron a 7.600 prisioneros (el resto habían sido ejecutados o trasladados a otros campos en el interior de Alemania). Antes de ello, grandes símbolos del horror de ese campo fueron destruidos por las tropas alemanas (todas las cámaras de gas, todos los hornos crematorios, el muro del horror, etc …) por lo que aquello que es hoy visible, son reconstrucciones fidedignas de lo que hubo en su momento.

Auschwitz: No trespassingAuschwitz LampFotos de Daniel Klein

De cara al fotógrafo, Auschwitz proporciona una experiencia inigualable para explotar su creatividad y buscar composiciones o enfoques de mil maneras y con mil formas. Se podrá explotar la emotividad replicando escenas que llevemos en nuestra cabeza de películas como la lista de Schindler, bokeh’s, buscar iluminaciones curiosas o jugar con los numerosos elementos que darán gran juego a las fotos que saquemos.

Se recomienda comenzar la visita por Auscwitz I, el campo principal, donde estaban la mayor parte de los edificios administrativos y donde actuaban los comandantes del campo. Ahí, bien merece la pena tomarse un tiempo para sacar fotografías a la puerta de entrada (con la tristemente famosa inscripción de “Arbeit Macht Frei”) y buscar los contrastes desde la parte inferior derecha contra el cielo o contra los edificios del fondo. Tras esta verja, se encuentra la casamata de vigilancia de la puerta de entrada, por lo que merece la pena planificar una buena fotografía desde ese lado. Posteriormente, se podrán visitar los pabellones donde se realizaban los experimentos médicos y ver aquellas exposiciones dedicadas a las nacionalidades de cada uno de los países que tuvieron prisioneros allí. Es especialmente emotivo el pabellón 21, donde se realizaron gran parte de las ejecuciones de prisioneros sentenciados a muerte o ejecutados como castigo. Posteriormente, grandes fotografías esperarán cuando se visite la parte exterior del complejo, pudiendo ver en pocos metros la horca en la que fue ejecutado el antiguo comandante del campo, Rudolf Höss, así como la reconstrucción de la cámara de gas y los hornos crematorios (Krematorium I). En ese sentido, un gran truco consiste en visitar el emplazamiento a las 15h, donde hay escasos visitantes y se podrán obtener fotografías sin apenas gente que empobrezca la foto (el resto del tiempo, es un lugar algo masificado). Del mismo modo, un buen día nublado porporcionará ese ambiente triste que sin duda ayuda en los efectos conseguidos para las fotos. Finalmente, es aconsejable detnerse en sacar fotografías de los numerosos carteles e inscripciones que hay por todo el complejo, los cuales proporcionan muy buenas capturas (especialmente los que alertaban sobre la verja electrificada). La visita a todo este complejo dura aproximadamente 2,5h, por lo que, es recomendable empaparse de historia durante la misma y, posteriormente, visitar el complejo por uno mismo, pudiendo hacer las fotos tranquilamente.

Varias de las fotos más agradecidas de la visita serán las que se pueden sacar de las alambradas en mil y una combinaciones (especialmente intentando hacer bokehs) o, de las verjas que rodean a los complejos. Un aspecto que también generarán muy buenas fotografías es poder sacar composiciones del lugar junto con las numerosas ofrendas, flores, amuletos, fotografías y demás recuerdos que los visitantes o familiares de antiguos prisioneros han ido dejando a lo largo de todo este tiempo. Sin duda, es una auténtica maravilla de cara a obtener excelentes fotografías.

(Continuará …)