India / Agra / Taj Mahal (y II)

Hay veces en las que aquellos que realizan viajes en realidad emprenden una búsqueda más orientada a las historias y las sensaciones. Se busca en el exterior lo que no tenemos en nuestro día a día y repudiamos encontrar de lo que nos sobra aquí. Es por eso, que desde hace siglos, aquellos que visitan el Taj Mahal son proclives a ser carne de cañón de los falsos mitos que los pillos guías saben contarnos tras intercambiar dos frases y haber detectado qué esperamos que nos cuenten.  Es como una especie de sesión psicológica a los pies de un monumento mítico.  Sin embargo, muchos otros buscan dejarse impresionar por lo colosal de los edificios, testigos mudos de ese afán de superación que siempre ha tenido el hombre para adaptar el entorno a sus necesidades … y hacerlo más bello. Quienes acudan a una visita al Taj Mahal, tendrán argumentos de sobra para quedar maravillados, sin necesidad de edulcorantes míticos inventados a la sombra de una buena visita guiada.

Acceder a todo el complejo monumental del Taj Mahal es adentrarse en un espacio donde todo está construido y coordinado para el disfrute de los sentidos. Aquellos que lo idearon en su día, sin duda tuvieron presente que el ser humano disfruta con la vista, pero potencia con el resto de sus sentidos. Y seguramente gustarían mucho de las obras teatrales, puesto que el diseño está concebido como una gran película de Bollywood: la tumba queda majestuosamente ubicada en el centro de toda la escena, protagonizando la escena de amor y siendo la más bella de la escena y el resto de edificios, tienen reservado el secundario papel de acompañar la escena, al son que marca el guión.

 

Sun behind TajFotografía © Daniel Klein.

La tumba de la reina Mumtaz Mahal está realizada en marmol blanco y fue diseñada atendiendo a los principios más refinados de la geometría. Aquellos que la diseñaban hicieron que los minaretes quedasen conscientemente torcidos para que todo edificio diese la sensación de estar rectos se mirasen desde el ángulo que se mirasen y fuera la distancia que fuera. Y partiendo de esos sofisticados conocimientos de geometría, se ideó todo el complejo. Con su eje principal perpendicular a la ribera del Yamuna, todo el complejo está constituido varios elementos arquitectónicos diseñados en armonía, encontrándose un gran portón principal, varias tumbas secundarias, extensos patios externos, los cuales circundan un patio-explanada principal, un fuerte donde la guardia real residía, una mezquita y el propio mausoleo.  Adicionalmente, quien pudiese elevarse unas decenas de metros por encima del suelo, advertiría cómo los amplios jardines divididos en cuadros se organizan mediante la cruz formada por los canales. Pero las simetrías no alcanzan sólo al ámbito de la arquitectura de los edificios. Todo el complejo está regado por numerosos canales de agua cuya única función es la de generar reflejos de los edificios y aportar nuevas simetrías y sorpresas a los visitantes.

Dentro de los jardines, se respira la esencia del famoso hahar bagh, algo así como una especie de Feng-shui persa que fue introducido en la India por el emperador mogol Babur. En pocas palabras, se podría decir que el hahar bagh trata de encontrar la paz del espíritu a través de lograr la máxima belleza en los jardines y aspira a recrear aquí en la tierra los jardines que (seguramente) existen en el paraíso.  La mayoría de estos jardines mogoles son de forma rectangular, con un pabellón central. El Taj Mahal es inusual en este sentido, ya que sitúa al edificio principal, el mausoleo, en uno de los extremos. Pero el reciente descubrimiento de la existencia del “Mahtab bagh” (Jardín de la luna) en la ribera opuesta del río Yamuna permite una interpretación distinta, incorporando el cauce al diseño global de forma tal que se convirtiera en uno de los ríos del paraíso. De este modo, convierte al río (la vida) en el protagonista de la escena, flanqueado por los dos mausoleos.

En los extremos laterales del complejo se levantan dos grandes edificios a los lados del mausoleo, paralelos a los muros este y oeste. Ambos son fiel reflejo uno de otro. El edificio occidental es una mezquita y su opuesto es el jawab, cuyo sentido original era balancear la composición arquitectónica y, ya de paso, ser usado como hostal o casa de invitados. Las diferencias consisten en que el jawab no tiene minarete, y sus pisos presentan diseños geométricos, mientras que los de la mezquita están decorados con un diseño en mármol negro que marca la posición de la alfombrillas para el rezo de 569 fieles que en ella cabía. Hay que decir que esta mezquita sigue siendo un templo activo y bastante usado por la comunidad musulmana, la cual suele usar como excusa sus rezos de cara a evitar pagar entrada. El diseño básico de la mezquita es similar a otras construidas para Shah Jahan, especialmente su mezquita Jama Masjid en Delhi, que consiste en una gran sala rematada por tres cúpulas. Las mezquitas mogoles de esta época dividen el santuario en tres áreas, un sector principal con dos alas laterales.

Taj MahalFotografía © Daniel Klein.

No obstante, toda esta belleza es secundaria, adyacente. La verdadera joya es el edificio central del mausoleo. La tumba descansa sobre un pedestal cuadrado. El edificio consiste en una gran superficie dividida en multitud de salas, de las cuales la central alberga el cenotafio de Sha Jahan y Muntaz. Actualmente las tumbas reales se encuentran en un nivel inferior. La cúpula de mármol blanco sobre el mausoleo es a simple vista lo más espectacular del conjunto. Su altura es casi igual al basamento, alrededor de 35 metros, dimensión que se acentúa por estar apoyada en un tambor circular de 7 metros de alto. Quien la presencie, podrá ver, maravillado, que la cúpula es del tipo “cebolla” , nombre que se origina en la descripción de su forma. Los árabes llaman a esta tipología de cúpula “amrud”, es decir, con forma de manzana. El tercio superior de la cúpula está decorado con un anillo de flores de loto en relieve, y en el remate una aguja o “finial” dorada combina tradiciones islámicas e hindúes. Esta aguja termina en una luna creciente, motivo típico islámico, con sus extremos apuntando al cielo. Por su emplazamiento sobre la aguja, el tope de esta y los extremos de la luna combinados forman una figura de tridente, reminiscencia del símbolo tradicional hindú para la deidad Shivá.

Y el interior es lo que, quizás se más soso de todo el complejo. Unas paredes sencillas, sin decoración apenas y cuya única función es la de sostener el techo y dar cobijo a las dos tumbas de su interior. Esto fue hecho premeditadamente así, para simbolizar la sobriedad y frialdad que nos provoca la muerte. Como se puede ver, cada elemento es una metáfora en sí misma.

The sun and the towerFotografía © Daniel Klein.

Fotográficamente hablando, el complejo es una maravilla. Miles de composiciones preciosas, colores, atuendos curiosos de visitantes, los destellos … Quien disponga de tiempo, es aconsejable que visite el complejo en dos días distintos: por la mañana cuando amanece y por la tarde cuando atardece. La parte exterior está llena de piedras preciosas incrustadas y a medida que se va poniendo el sol, estas van cambiando de color, haciendo que el edificio adquiera tonalidades cromáticas distintas en función de la hora del día. Adicionalmente, estas gemas incrustadas son el tipo “ojo de gato”, lo cual confiere destellos muy típicos al atardecer y previsualiza lo que es el manto de estrellas que cubre el Taj Mahal cada noche. Inmortalizar todo ello con fotografía es una auténtica belleza.

Con respecto al material fotográfico a portar, todo aquello que se lleve y se quiera usar será poco para disfrutar de una buena sesión fotográfica. Se aconsejan lentes que puedan funcionar bien con aperturas de 10 mm o 17 mm y también poder disparar a 200 mm y captar los detalles de las paredes exteriores de la tumba. El uso de trípode es estrictamente necesario por las noches a fin de obtener imágenes equilibradas y nítidas.

He de decir que de todos los monumentos  que he tenido el placer de visitar en toda mi vida, el Taj Mahal es, con diferencia, el que más me ha impresionado y el que más impactado me dejó meses después de su visita. Y es que está claramente determinado: quien ha vivido de cerca la belleza del Taj Mahal, descubrirá que la belleza es capaz de sorprendernos a cada momento.

 

India / Agra / Taj Mahal (I)

¿Qué se puede decir del edificio más comentado,fotografiado, admirado y citado del mundo para que este post no termine siendo un post más? Dificil tarea. Hay ocasiones en las uno se hace este tipo de preguntas a la hora de publicar posts o a cuando quiere enganchar a los lectores con temas que seguro conocen y que seguro que les interesarán. Pero el riesgo de acabar siendo repetitivo y aburrido es tremendo. Me arriesgaré sin embargo.

Comenzaré diciendo algo que espero que sitúe mis intenciones. He tenido la suerte de viajar por decenas de países y ver lo mejor y lo más granado de cada uno. Pero he de admitir que, con diferencia, el Taj Mahal es el edificio más bonito, impresionante y sobrecogedor que he tenido la suerte de presenciar. Sobre él existen infinidad de leyendas (la mayor parte de ellas falsas) que no han hecho sino aumentar su interés y misticismo de cara a los visitantes que se dejan caer a millones cada año, interés que no haría falta aumentar puesto que el edificio en sí ya es una auténtica fantasía hecha realidad. La belleza de todo el complejo es tal, que bien recuerda a esas viejas superproducciones de Hollywood, en las que nadie reparaba en gastos, donde se hacían películas desmesuradas que concentraban estrellas y, si se terciaba, elefantes, y que para concluir las diferentes historias planteadas incluían varios finales felices y otros tantos besos a tornillo. Y es que visitar la zona del Taj Mahal es como visitar los Estudios Universal: sabes que encontrarás protagonistas de la realeza, conspiraciones, muertes, una misión épica a realizar, contratiempos y, terminando con todo, un final feliz.

Asépticamente hablando (versión corta), el Taj Mahal (escrito ताज महल en hindi y pronunciado algo así como ‘tazh majál‘) es es un complejo de edificios construido entre 1631 y 1654 en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, India, a orillas del río Yamuna, por el emperador musulmán Shah Jahan de la dinastía mogol. Se estima que la construcción necesitó el esfuerzo de más de 20.000 obreros, los cuales siguieron milimétricamente al pie de la letra unos planos donde todo son simetrías perfectas. Durante 33 años, se dejaron la piel y, en muchos casos, la vida, para levantar este complejo de 8 edificios más un mausoleo y tal fue el dispendio y derroche económico que se hizo en toda su construcción, que dejó en la banca rota a toda la región de Uttar Pradesh durante décadas.

The majesty of TajFotografía © Daniel Klein.

La versión larga de la historia es que el Taj Mahal es, en realidad un acto de amor. En lo que sí aciertan todas las crónicas es que su construcción fue fruto de la desolación que Shah Jahan sintió hacia la muerte de su esposa favorita (que no única) llamada Arjumand Bano Begum — más conocida como Mumtaz Mahal. Sin duda, aquellos lectores que quieran justificar cualquier tipo de locura en aras del amor, aquí encontrarán un buen ejemplo para justificarse. Hayan hecho lo que hayan hecho. Y como toda historia de amor clásico, en esta hay un chico y una chica. De él, cuentan las crónicas de la época que fue un gobernante más interesado por embellecer sus jardines reales que por dar de comer a su pueblo. Dedicaba el 200% de su tiempo a acumular arte a su alrededor delegando los tediosos y burocráticos actos de gestión de su reino a peronas incapaces y también más deseosas de llenarse los bolsillos que de llenar bocas de subditos. Pero en lo que fue su verdadera pasíon, hemos d ereconocer que Shah Jahan destacó enormemente: prolífico amante del arte y mecenas de artistas, no dudó un segundo en emplear recursos prácticamente ilimitados para hacer realidad sus fantasías. De ella, la reina, la protagonista de la historia, se podría decir que se ajustaba perfectamente al papel de esposa imperial de la época (si hubiese existido una universidad de reinas en aquellos tiempos, seguramente estaríamos hablando de una de las primeras de su promoción): fiel, serena, bella, estuvo con su marido en los momentos en los que él la requirió y cumplió a la perfección el papel que tristemente se reservaba a las mujeres en aquella época: le dió 14 hijos. Tan épica fue su labor que llegó a dar su vida en ello, falleciendo en el parto de la última de las hijas que alumbró. El emperador, quien amaba a esta esposa sobre todoas las cosas (y por ende, despreciaba a sus otras mujeres como quien apila Porches y Ferraris en el garaje de la casa de campo), ordenó casi inmediatamente la construcción de la más fastuosa e impresionante obra jamas construida para albergar los restos de su amada. Como todo megalómano, bien sabía él que con ese templo cumplía dos sueños propios: honrar a la persona a la que más amó en su vida y culminar su amor al arte con la más impresionante de las obras.

A partir de aquí, cientos de leyendas falsas se disparan a favor o en contra de las distintas fases de construcción. Que si el emperador mandó asesinar a la esposa del arquitecto principal para que, a la hora de construir el templo, pudiese hacerlo sincronizándose con el eterno dolor que sentía el magnate (falso); que si casi toda la región quedó completamente paralizada administrativamente pues una obra de tan colosales proporciones y dificultad requirió de casi la totalidad de los artesanos y constructores de la zona (verdadero); que si en frente de la construcción existía otro Taj Mahal idéntico pero de marmol negro (falso); que si la tiranía del emperador fue extrema durante la construcción ya que dictaba sentencias de muerte con la facilidad de quien lee una novela barata cuando detectaba que algún artesano había cometido algún error en alguna de las cientos de miles de piezas únicas que se necesitaban para la decoración del mausoleo (sentencia que se cumplía sólo cuando el artesano había terminado de enmendar su error) (verdadero) …

Reflection of the TajFotografía © Daniel Klein.

Sea como fuere, la construcción de la tumba obsesionó de tal manera a Sha Jahan que en ella dejó su patrimonio, el de su pueblo, su futuro y, sobre todo, su salud. Tan gravemente enfermo quedó tras la construcción de las obras principales del Taj Mahal, que sus hijos, hartos de la pesíma gestión como gobernante de su padre, de que hubiese llevado a la banca rota a todo el estado por emplear todos los recursos en la construcción de la tumba de su madre y, por qué no decirlo, porque en el fondo, todo hijo de monarca aspira a ser rey, se autoproclamaron gobernantes de todos los dominios que hasta la fecha ostentaba su padre: su hijo Sha Shuja se declaró a sí mismo emperador en Bengala, mientras Murad, con el apoyo de su hermano Aurangzeb, hacía lo mismo en Guyarat. Ante esta insubordinación, su padre, sin fuerzas (y sin dinero) poco pudo hacer más que resignarse y ceder el poder. Pero como un padre siempre es un padre y un hijo siempre es un hijo, su primogénito Aurangzeb decidió perdonarle la vida y le permitió terminar sus días en un arresto domiciliario situado en el fuerte de Agra. Para ello, ordenó construir un pequeño y modesto palacete dándole el capricho a su padre, eso sí, de disponer de un hermoso mirador desde donde se veía con claridad el Taj Mahal al lado de la orilla del río Yamuna. De nuevo, en este punto se disparan las leyendas falsas. Se cuenta que el emperador pasó el resto de sus días mirando tristemente por la ventana al Taj Mahal hasta que le sobrevino la muerte 1666. Seguramente esta leyenda ayudará mucho a sobrecoger el corazón de los turistas que acuden para presenciar el complejo bucando precisamente eso (salir sobrecogidos sea como sea), pero lo cierto es que una de las primeras peticiones que el emperador exigió para aceptar su encierro fue la de contar con 365 concubinas (una para cada día), de las que bien hacía uso frecuente… cuando no miraba por la ventana. Otra leyenda falsa comenta que Aurangzeb después de terminar los últimos retoques de la obra arquitectónica, retoques que su padre ya no llegó a ver con vida, hizo que a los obreros se le cortara las manos para que jamas se viera otra obra igual. Se hace complicado que cortase las manos a dichos artesanos, puesto que son lo mismos que posteriormente utilizó para los arreglos de su propio palacio.

En cualquier caso, Aurangzeb sepultó a su padre dentro del mausoleo, al lado de su esposa, generando la única ruptura de la perfecta simetría del conjunto. Como la tumba de su madre había sido dispuesta en el centro exacto del mausoleo, la de su padre, el emperador, quedaría desubicada en cuanto a la importancia. Por ello, ideó la solución de situarla al lado, pero, eso sí, a mayor alura que la de su madre, dotando así de la importancia del cargo a la ubicación del féretro.

En el siguiente capítulo, contaré los secretos arquitectónicos y más técnicos del edificio, que os aseguro que son tan fascinantes o más que la historia que motivó su construcción.

Alemania / Berlin / Neue Wache

Caminando por Unter der Linden, en Berlín, aparte de disfrutar de una de las zonas más bonitas de toda la ciudad, uno tiene la oportunidad de poder visitar varios de los sitios con más historia de toda la ciudad. Desde su inicio y hasta la Segunda Guerra Mundial fue el centro neurálgico de la vida cultural berlinesa. En ruinas después de 1945 quedo en el sector oriental (Berlín Este) como capital de la RDA. Con la reunificación después de la caída del Muro de Berlín, ha retomado su lugar como la calle favorita berlinesa junto a Kurfürstendamm, y, por añadidura, una de las más turísticas al culminar en la maravillosa Puerta de Brandenburgo.

Dentro de toda esta grandiosidad, se esconde un monumento que siempre me ha llamado mucho la atención. Se trata de Neue Wache. Básicamente se trata de un edificio frío, tosco, vacío en el que como único elemento, tan sólo hay una figura negra de una madre abrazando a un hijo que sufre. Este enigmático monumento, fue inaugurado en 1816 y es la obra berlinesa más famosa del arquitecto Karl Friedrich Schinkel en un claro ejemplo de lo que fue la escultura neoclásica alemana d ela época.

Edificio de la Neue Wache, Berlín.

Lo curioso de este monumento es que ha sido utilizando desde esa época para conmemorar distintos motivos e ideas. Siempre la misma figura, siempre el mismo edificio… pero trataban de cambiar su significado constantemente. Originalmente fue creado para honrar la gloría de las tropas Prusianas. La intención era que la figura, fuese guardiana del cercano Palacio del Príncipe de Prusia y sustituir la antigua casamata de artillería que cumplía esa función. En 1931, todo el complejo fue reformado para servir de memorial de guerra a los caídos alemanes en la I Guerra Mundial y se añadió el círculo superior del techo al tiempo que se cambiaba su nombre por el de “memoríal a los caídos en la guerra”. El propósito de este círculo es que la figura central esté a merced de los elementos climatológicos que sufre Berlín, de modo que simbolice que también sufrirá lo que han podido sufrir aquellos que han sido víctimas de la guerra y han perdido su hogares. Así permaneció y este fue su uso hasta finales de la II Guerra Mundial, cuando fue parcialmente destruido por los bombardeos de la artillería soviética en su asalto final a la capital del III Reich.

Tras la contienda, y estando toda la capital del Reich en ruinas casi por completo, la división de los territorios alemanes en secciones administrativas hizo que todo el complejo pasase a tropas soviéticas, las cuales, todo sea dicho, no pusieron especial énfasis en restaurar la ciudad. Debido a esto, no fue hasta 15 años después cuando se iniciaron los primeros trabajos de reparación del complejo así como de nuevo bautismo de la estatua. Por ello, el monumento fue re-inaugurado en honor a las víctimas del fascismo y el militarismo. Esto, fue culminado en 1969 cuando se añadió una pequeña cápsula de cristal que contenía las cenizas de un solado alemán desconocido y de una víctima de un campo de concentración.

Neue WacheFotografía Daniel Klein.

Fue en el momento de la reunificación alemana, cuando el monumento fue nuevamente re-inaugurado dándole el significado actual y quedando con el definitivo nombre de Memorial Principal de la República Federal Alemana para las víctimas de la guerra y la Tiranía.

Este sitio, propone al fotógrafo varias fotografías tremendamente agradecidas si se planifican previamente. El principal inconveniente será el poder sacar el complejo con la luz adecuada y sin visitantes, puesto que suele ser lugar de parada de numerosos grupos turísticos. Sin embargo, es posible pode hacer buenas fotos ahí. Pese a ser un sitio frío y sombrío a posta, existe muy buena iluminación, con lo que se podrá disparar con velocidades altas e ISOs bajos. Por supuesto, un trípode es perfectamente posible de utilizar. Sin embargo, lo que es totalmente recomendable es llevarse una lente 10-20 ó 14-24 para poder obtener fotografías de todo el complejo, puesto que no es tan grande y amplio como puede parecer desde fuera. esta capacidad espacial que nos aportará el gran angular, sin duda alguna nos regalará grandiosas fotos.

Por lo demás, no es mala idea probar a tirar en B/N puesto que es algo que encaja perfectamente con la atmósfera del sitio y permite generar fotografías con una esencia lúgubre muy apetecible.

Turquía / Istanbul / Cisterna Yerebatan

Cuando se visita Istanbul, es muy sencillo dejarse atrapar por la majestuosidad de la Mezquita Azul y Santa Sofía. Ambas están en la zona de Sultanahmed. Si embargo, merece mucho la pena alejarse unos 500 metros de estos dos colosos e ir a visitar la Cisterna Yerebatán, tambén denominada la Cisterna Basílica, Yerebatan Sarayi (‘el palacio hundido’) o Yerebatan Sarnici (‘la cisterna hundida’). Lo que el turista encontrará allí es un edificio subterraneo para la acumulación de agua que, en mi opinión, es una de las grandes atracciones de Istanbul (mezquitas aparte).

Basilica Cistern

Fotografía © Daniel Klein.

Dice la historia que fue mandada construir en el siglo VI d.c. por el emperador Justiniano I, ante el temor de que la ciudad se quedase sin agua por la pérdida del acueducto de Valente durante alguno de los frecuentes asedios que sufría la ciudad. De modo que ideó este colosal complejo acuífero sobre los restos de una anitgua cisterna que había sido levantada por el propio emperador Constantino. La construcción resolvía completamente el problema ya que tomaba directamente el agua de los lejanos bosques de Belgrado. La función de este colosal edificio era la de dar servicio al gran palacio de Constantinopla y sus edificios adyacentes. Tras la ampliación, también comenzó a enviar agua al propio Palacio de Topkapi.

La estancia tiene 143 metros de largo por 65 de ancho, lo cual le permite albergar hasta 80.000 metros cúbicos de agua. Toda su estancia está custodiada por 336 columnas de marmol de 9 metros de alto cada una, lo cual da una idea de la majestuosidad del sitio. Tras haber sido utilizada también de almacén, en el siglo XIX fue restaurada y habilitada de nuevo para su antiguo uso.

ColumnsFotografía © Daniel Klein.

Fotografía © Gencalioglu.

Una buena sesión de fotos allí es una auténtica maravilla. Los juegos de luces naranjas proporcionan un espectáculo fantástico al reflejarse con el agua que hay por toda la zona. El bosque de columnas gigantes también proporciona composiciones más que interesantes. Es recomendable no tomar muchas fotografías desde la propia entrada y avanzar rápido hacia la mita del trayecto (se camina sobre una pasarela sobre el agua), donde se encuentran sin duda las mejores vistas para sacar fotos. Desde allí, se pueden tener visiones de las columnas alineadas (como en la primera foto de este post) o de simetrías oblícuas (la segunda foto de este artículo). Es en el fondo de la cisterna cuando se encontrará la gran sorpresa de la visita: dos enormes columnas cuya base es una cabeza de Medusa. La iluminación especial que reciben estas cabezas, permitirá apreciar su color original (verde), lo cual sin duda, es un goloso contraste frente al predominante naranja de toda la estancia.

Tres consejos fundamentales: 1) tened la cámara muy bien protegida, ya que en todo el recorrido es normal que haya bastantes goteras (y ya sabemos que cámaras y agua, no se llevan muy bien :-) ); 2) id a una hora cercana a la hora de comer. Este es uno de los monumentos más visitados de Istanbul y, por tanto, suele estar bastante masificado por los autobuses de turistas que la inundan a cada hora. Conseguir una fotografía sin mucha gente es una tarea casi imposible. Por consiguiente ir a la hora de comer, proporcionará una oportunidad de lograr salvar este inconveniente. Y 3) ni se os ocurra comer en el restaurante de la basílica: a unos precios prohibitivos hay que sumar el estar siendo observado por cientos de personas que están de paso y una enorme humedad que para nada ayuda a disfrutar de la comida.

Más información sobre la Cisterna Yerebatan:

Web: http://www.yerebatan.com/english/index.html

Dirección: Mevlüt Pehlivan sk, 23, Istanbul

Horario: Cada día de 9h a 17.30h.

USA / San Francisco / Bay Bridge

San Francisco es una ciudad conocida mundialmente por cuatro cosas: Por ser el corazón de la bahía de San Francisco y, por ende, el motor de la conocida como Silicon Valley; por tener la cárcel más famosa de todo Estados Unidos, Alcatraz; por ser la capital mundial del mundo gay; y por tener dos de los puentes más famosos de todo el país: el Golden Gate y el Bay Bridge.

El Bay Bridge, o también conocido como San Francisco – Oakland Bay Bridge (aunque legalmente se llama The James “Sunny Jim” Rolph Bridge) en realidad no es un puente, sino varios, pues enlaza varias islas, varios tramos y tiene dos niveles (son dos puentes paralelos). El principal de todas estas estructuras, construida desde 1933 (el tramo San Francisco – Isla de Yerba Buena), fue todo un hito en la construcción de a qué tiempo. Hubo de cimentar el lecho marino, que buscar materiales super resistentes a la par que super flexibles (las corrientes de aire son brutales),  y requirió de la estabilización del cercano puerto. El tramo de Oakland – Yerba Buena tampoco quedó exento de interés: fue configurado a partir de varias estructuras unidas entre sí que crearon el mayor puerto de ese tipo en el mundo. Lo curioso es que parte de la estructura inferior fue creada de madera, debido a que la inestabilidad que generaban los lodos del lecho hacían de este material el más indicado. Todo el puente  fue inaugurado al tráfico 1936 (curiosamente, seis meses antes que su hermano, el Golden Gate).

Bay Bridge Fotografía Daniel Klein.

Tras una heróica construcción, el puente ha tenido un no menos fácil mantenimiento, especialmente tras el terremoto y posterior incendio de 1989, el cual destruyó parte de su piso superior y tuvo el puente cerrado más de un mes.

Las fotografías que brinda este coloso son, sin duda alguna, fuente inagotable de ideas. Se puede optar por fotografiarlo de día (habiendo un mirador impresionante en la zona de puerto desde dónde es posible ver el puente en su magnitud). Por la noche, el espectáculo que ofrecerá es impresionante también, ya que está perfectamente iluminado.

looking aheadspider threadFotografía Daniel Klein.

Por otro lado, los numerosos elementos arquitectónicos favorecerán mucho sacar fotografías con composiciones bastante completas. Especialmente increíble es la estatua de una araña situada en el paseo marítimo, la cual, da un juego impresionante de cara a las fotografías. A partir de ahí, hay bastantes posibilidades de obtener buenas fotografías si se acude al lugar al amanecer. Ahí, es muy normal que los rayos de sol incipiente, rompan contra la bruma marina, creando efectos fantasmagóricos espectaculares. Adicionalmente, si se acude al lugar en invierno, es muy posible que una fina sábana de niebla cubra en raso toda la zona, lo cual, de nuevo proporcionará fotografías espectaculares.

Sin duda un destino a la altura del famoso Golden Gate (del que hablaremos en breve).

Más información sobre el Bay Bridge:

Website: http://baybridgeinfo.org/

Francia / Paris / Torre Eiffel

Posiblemente uno de los iconos más reconocidos de Francia y, sin duda, punto de reunión y visita para todo aquél que ha visitado París en algún momento. De esta torre de 324 metros de altura se han dicho millones de cosas, ha sido retratada infinidad de veces y es uno de esos monumentos que uno ha de visitar al menos una vez en la vida (ya ha tenido más de 200 millones de visitantes hasta la fecha).

Construida en 1899 (sólo se tardó 2 años en construir), fue la estructura más alta creada por el ser humano hasta el año 1930, momento en el que fue superada por el edificio Chysler de New York. Pesando 10.000 toneladas de acero, curiosamente fue muy criticada en sus inicios ya que, según los artistas afamados de la época, rompía con todo el romanticismo y clasicismo de Paris. Una anécdota muy conocida dice que el novelista Guy de Maupassant solía comer en el restaurante de la Torre todos los días. Cuando le preguntaron el motivo, respondió: “porque es el único lugar de todo Paris en el que no se ve la maldita torre”.

EiffelFotografía de  Daniel Klein

La torre tiene tres niveles para ser visitada por los turistas, pudiendo comprarse tickets para ascenderla (a pie o en ascensor), aunque más de 600 escalones esperan a aquél que desee subir al segundo piso a pie. Desde todos esos rincones, el fotógrafo encontrará una excepcional perspectiva para sacar imágenes panorámicas de Paris y sus alrededores, pudiendo combinar toda suerte de técnicas de fotografía de paisajes: desde el uso de objetivos 14-24 para lograr amplitudes en las imágenes, hasta lentes de 70-300, donde se podrán obtener fotografías con excelentes detalles de vistas aéreas de Paris. A partir de ahí, todo es ponerse a jugar. Encuadres, detalles de la estructura de hierro, pilares, cúpula, blanco y negro, colores, HDR… todo generará agradecidas fotografías y dejará al fotógrafo con la sensación de haber completado una gran sesión de todos.

Blue EiffelFotografía de  Daniel Klein

No obstante, es por la noche el momento en el que merece la pena hacer una segunda visita a la torre. Es bastante común que la noche esté bien iluminada y permita sacar fotografías muy interesantes. A partir de ahí, jugando con f 2.8 y velocidades de 1 a 2 segundos, los resultados serán casi espectaculares (por no decir, si se tiene un buen objetivo 2.8, tirar con un f8y 2 a 7 segundos y lograr los tan agradecidos haces de luces de coches contrastando con la Torre. Adicionalmente, la Torre generalmente suele tener varias veces al año distintas decoraciones lumínicas por diversos motivos, por lo que será muy sencillo poder sacar fotografías bastante especiales y exclusivas.

Sin duda alguna, un excelente motivo para plantear una buena tarde de fotografías y dar rienda suelta a todas las ideas y composiciones que se nos pasen por la cabeza.

Información sobre la Torre Eiffel:

Coste de la entrada: de 3 a 8 euros (dependiendo de la edad y de dónde se quiera subir).

Reserva online de visitas: http://www.tour-eiffel.fr/teiffel/uk/espace_pro/tarifs/vente_ligne.html

Teléfono de información: +33 (0)1 44 11 23 11

Acceso a la Torre Eiffel:

METRO : Bir-Hakeim, Trocadéro, Ecole Militaire
RER : Línea C – Estación Champ de Mars-Tour Eiffel
BUS : 22, 30, 32, 42, 63, 69, 72, 80, 82, 87
BATOBUS : Escale Tour Eiffel, port de la Bourdonnais. www.batobus.com
PARKING PARA AUTOMÓVILES: : Place Joffre, Quai Branly
ESTACIONAMIENTO PARA AUTOCARES: www.autocars.paris.fr
TAXI : Estación Quai Branly, Pilar Oeste