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España / Madrid / San Isidro 2010
May 20th
Recientemente, los madrileños hemos celebrado San Isidro en nuestra ciudad. Una excusa más para lanzarnos a la calle, disfrutar los unos con los otros y pasarlo bien en esta maravillosa ciudad que nos acoje.
Cuentan las crónicas que San Isidro, cuyo nombre real era Isidro de Merlo y Quintana, estuvo casado con Santa María de la Cabeza (otro gran nombre de Madrid). Su amo fue el noble Juan de Vargas y en su casa en Madrid hay actualmente un museo con exposiciones temporales sobre temas madrileños y también con recuerdos relativos a la vida del santo. Su santidad le viene gracias a varios los milagros documentados por la iglesia, siendo el más famoso el del pozo (en el que, gracias a su oración, las aguas de un pozo subieron para poder rescatar a su hijo que había caído en él), y de los Ángeles, popularmente narrado como que los ángeles araban el campo mientras que San Isidro rezaba. Por estas cosas, San Isidro fue beatificado por el Papa Paulo V el 14 de junio de 1619 y canonizado el 12 de marzo de 1622 por Gregorio XV.
Y como no podría ser de otra forma, os dejo aquí las fotografías de las fiestas que hemos vivido, tratando de transmitiros lo muchísimo que las hemos disfrutado.
Fotografías @ Daniel Uriol.
España / Madrid/ Aeropuerto de Barajas – T4
Mar 15th
En las afueras de Madrid se encuentra el aeropuerto de Madrid-Barajas, primer aeropuerto de España atendiendo al número de viajeros que lo frecuentan (50 millones en 2008), a la carga aérea y al número de operaciones. Tal es el volumen que gestiona, que, atendiendo a estos mismos parámetros, es el 4º aeropuerto europeo más importante de Europa y el 10ª del mundo. Varios son lo principales motivos para estas cifras: 1) Barajas es el aeropuerto con más conexiones de Europa con Hispanoamérica, 2) el puente aérea Madrid Barcelona es la ruta entre dos aeropuertos que tiene mayor número de vuelos a la semana de todo el mundo y 3) hasta un total de 13 aerolíneas tienen sus base de operaciones en Barajas, destacando sobre todas la compañía Iberia, la cual mueve casi el 50% de todos los pasajeros de Barajas.
Este coloso, fue inaugurado al tráfico aérea en 1931 y originalmente, el campo de vuelos era un gran círculo bordeado de blanco con el nombre de Madrid en su interior, sin pavimentar, formado por suelo natural cubierto de hierba. Con el estallido de la Guerra Civil Española, el aeropuerto abandona su uso civil y pasó a ser una base de operaciones militares, siendo un importante punto de conexión con París, Barcelona y la zona norte. Una vez terminada la guerra, el 1 de mayo de 1939 Iberia trasladó sus equipos desde Salamanca (desde donde había estado operando hasta el momento) a Madrid-Barajas. En julio de 1946, Barajas abrió sus operaciones al tráfico internacional y a partir de ese momento, comienza un crecimiento exponencial en volumen de operaciones y pasajeros. Tal era el volumen de pasajeros que sufría que desbordó las previsiones más optimistas. Como consecuencia de esto, Barajas comenzó un plan de ampliación y restructuración constante que duraría casi tres décadas.
Fotografía Daniel Uriol.
El siguiente gran hito importante se dio en 2000, cuando el aeropuerto, al borde del colapso por el intenso uso al que se veía sometido, decide ampliar considerablemente sus instalaciones frente a la idea de construir un segundo aeropuerto en Madrid. Todo ello, desenvocó en la construcción de la colosal T4 y su satélite, la T4sS, proyectadas por los arquitectos Antonio Lamela y, sobre todo, Richard Rogers (ganador este último del Premio Stirling de 2006 por este proyecto). El proyecto, en su esencia, consistía en construir otro aeropuerto dentro del aeropuerto. La Terminal 4 cuenta con 470.000 m², 38 posiciones de contacto y capacidad para 35 millones de pasajeros al año, mientras que el edificio satélite cuenta con 290.000 m², 26 posiciones de contacto y capacidad para 15 millones de pasajeros al año. es decir, entre ambas instalaciones, se duplicó la capacidad operaciones de Barajas.
Que el diseño y construcción del mismo fue tan novedoso y llamativo (en mi opinión, el edificio es, arquitectónica una maravilla y no es casualidad que en 2008 fuese elegido mejor aeropuerto del año 2008 por los lectores de la revista Condé Nast Traveller) no es una casualidad: Richard Rogers es uno de los arquitectos más importantes de la actualuidad y así lo confirma el que en 2007 recibiese el prestigioso Premio Pritzker (a la sazón, considerado como el Nobel de la arquitectura).


Fotografía Daniel Uriol.
En ocasiones, si se disfruta de la fotografía de arquitectura, merece la pena acercarse una hora antes de tomar el vuelo que corresponda y poder pasear por la T4. Una buena sesión de fotografía es perfectamente viable y generará fotografías increíblemente bellas. Especialmente por medio de las composiciones de sus elementos arquitectónicos, será posible generar imágenes de altísimo valor con grandes resultados aunque, eso si, sin poder usar trípode (olvidaros de fotografías de largas exposiciones, por lo que, con la luz que hay, las velocidades deberán estar siempre entre 60 y 125 a fin de evitar que la cámara trepide).
Durante todo el largo de la terminal, existen variaciones de color de los elementos que, utilizando bien la profundidad de campo, nos generarán excelentes fotos. Es también interesante jugar en las fotos con las lámparas y columnas (como muestro en mis fotos de este artículo), ya que son realmente curiosas.
Es totalmente acertado decir que, en este espacio para el transporte de personas, merece muchísimo la pena dejarse embriagar por el ambiente y, sobre todo, las maravillas que, desde el punto de vista arquitectónico, presenta.
Tres curiosidades más del aeropuerto de Barajas:
- En toda su historia, el aeropuerto ha tenido 4 accidentes en sus pistas o inmediaciones, para un total de 472 fallecidos.
- En 1969, se implantó un sistema pionero de halcones perdigueros adiestrados para dejar libre la zona de aves que puedan perjudicar el tráfico aéreo. Este sistema fue ideado e impulsado por Félix Rodríguez de la Fuente y fue tal su éxito que sería copiado por muchos otros aeropuertos con posterioridad.
- Existe una curiosa costumbre de twittear que uno se encuentra en la T4 cada vez que la visita. Tal fue el volumen de gente que lo posteaba, que alguien creó un robot automático que decía frases obscenas a los twitteros cada vez que posteaban la palabra T4. El usuario del robot es @en_la_t4.
España / Madrid / Basílica de San Miguel
Feb 16th
Uno de los encantos que tiene Madrid es el de perderse por las callecitas del centro y tener la sensación de que uno se encuentra en una ciudad totalmente distinta a la megaurbe frenética por la que suele ser tomada. Dentro de estas callecitas, destacan especialmente las de la zona de La Latina, al lado del Madrid de los Austrias. Esta zona, vestigio del Madrid medieval, suele ser referida para promocionar los conjuntos monumentales de una gran parte de los barrios administrativos de Sol y Palacio, que representa aproximadamente una cuarta parte de la citada zona.
Una de las joyas de esta zona, sin duda alguna es la famosa Basílica de San Miguel, o, como es oficialmente denominada, Basílica Pontificia de San Miguel. Pequeña, coqueta y apenas resultona en su exterior, en realidad se trata de una de las construcciones arquitectónicas más relevantes del barroco español, por la singular forma convexa de su fachada, poco habitual en el país y única en el barroco madrileño.
El templo, que empezó a construirse en el año 1739, posee una notable influencia italiana, debido a que su arquitecto fue el Santiago Bonavía, y queda ubicada en el solar de la antigua parroquia de San Justo y Pastor, a quienes la historia recuerda como mártires que murieron en Alcalá de Henares. Del mismo modo que efimera fue la vida de estos mártires, lo fue la de la Igleasia que les honraba, quedando escasos vestigios de lo que fue a resultas del incendio que la destruyó por completo en 1690.
Fotografía Daniel Uriol.
Cuentan las crónicas que en 1739 dio comienzo la construcción de la actual Basílica, terminando esta en 1745. Su construcción fue notable, no sólo por la belleza de su interior, sino porque fue construida en diseño circular a fin de lograr una mayor sensación de amplitud en su reducido espacio de una sola nave con capillas. A partir de ahí, los diferentes gobernantes fueron otorgando distintos nombres al templo, dependiendo de cuál solía ser su santo preferido. or ello, la basílica honró con su nombre a San Justo, San Pastor y, finalmente San Miguel, quedando este último en solitario a partir del siglo XIX. Es a partir del siglo XX cuando el templo pasa a manos exclusivas del Opus Dei, el cual lo gestiona y reforma a su antojo. Fueron estas reformas y la influencia de la organización en el Vaticano, las que lograron su nombramiento como Basílica Pontificia, es decir, desde ese momento es el templo de la Nunciatura apostólica de la Santa Sede en España.
Adicionalmente a estos datos cronológicos, la Basílica ha sido cuna de los hechos más curiosos. En sus suelos, estuvo enterrado el gran compositor Luigi Boccherini, hasta que en 1927, el propio Benito Mussolini en persona reclamó sus restos para honrarlos en Italia. Cuentan también que durante la guerra civil fue un lugar habitual de reunión de espías, los cuales solían intercambiar informaciones o fijar puntos de reuniones habida cuenta de que lo enrevesado de sus callejuelas les proporcionaban facil escapatoria en el caso de ser descubiertos o emboscados.
Fotografía Daniel Uriol.
Para aquellos que sean religiosos, esta basílica tiene especial interés, pues durante la Semana santa, es el origen de una de las procesiones más populares de Madrid: la procesión de los Estudiantes.
En cualquier caso, una buena sesión de fotografía es algo imprescindible para el visitante. En el exterior, lo cierto es que es una de las iglesias más difícil de fotografiar de todo Madrid ya que, aparte de su fachada convexa que es única en el barroco madrileño, se encuentra bastante encajonada entre otros edificios. Por consiguiente, una lente 10-20 ó 14-24 serán necesarias. Sin embargo, en el interior, sus tonalidades azules, los preciosos acabados de las paredes y las curiosas formas de su pequeña planta, hacen que sea un sitio más que apetecible para visitarlo. Y, como antes he mencionado, tras la visita se puede disfrutar de una cerveza en la zona de La Latina, lo cual es algo más que un buen plan
Más información sobre la Basílica de San Miguel:
Dirección: Calle de San Justo 4, Madrid, 28005
Teléfono: +34 91 548 4011
Estación más cercana: Tirso de Molina
Celebración de los 100 años de la Gran Vía
Feb 10th
Con motivo de nuestro reciente post sobre Gran Vía, hemos descubierto una curiosa actividad que se lanzó para conmemorar los 100 años de este sitio tan emblemático de Madrid. El pasado día 6 de febrero, el colectivo de fotografía Blankpaper decidió hacer una quedada para realizar una gran fotografía de la Gran Vía. Fosi Vegue, portavoz de Blankpaper, explica que la idea no es hacer una panorámica en el sentido “ortodoxo, es decir, un paisaje formado por diferentes imágenes individuales superpuestas para formar una nueva y única imagen”, sino algo “más anárquico” que capte el propio espíritu de la columna vertebral de la capital. “Básicamente, queremos montar un ‘cristo’ y hacer de esto una fiesta”. La mecánica es aparentemente sencilla. Alrededor de las 11,30 todo aquel que tenga una cámara de fotos está convocado en la plaza de Callao. Luego, a medida que vayan congregándose los participantes, se les repartirá un brazalete rojo con un número. “Sobre las 12,30 o las 13,00 formaremos una gran fila desde Plaza de España hasta Gran Vía con Alcalá. Cada uno de los participantes tendrá que hacerle una foto a lo que tenga en frente, nos dará su imagen, le daremos un certificado y luego lo combinaremos todo en un gran collage”.
Sin duda alguna, una excelente iniciativa y, desde Trips And Pics, seguiremos muy de cerca el resutado final.
ACTUALIZACIÓN:
Ya tenemos el resultado de la magnífica iniciativa de Blank Paper. Podéis verlo aquí: http://laescueladeblankpaper.blogspot.com/2010/02/la-gran-via-fue-tomada.html
España / Madrid / Gran Vía
Feb 9th
Madrid tiene un encanto enorme. Ciudad que se ha expandido brutalmente en la última década, cuna de visitantes e inmigrantes y garante de hospitalidad, regala a aquellos que la visitan un paseo inpagable a traves de una de sus arterias principales: la Gran Vía. Mi zona favorita, la zona en la que atesora más experiencias en Madrid y aquella en la que cada rincón y cada edificio, podrían escribir un libro de historia por sí mismos. La suelo llamar “mi Gran Vía”. No voy a adentrarme en dar datos técnicos urbanísticos sobre dónde empieza, dónde termina y demás, porque Gran Vía es una zona que hay que descubrirla andándola, recorriendo sus cines y observandola. Lo que sí os querría contar un poco es su historia.
Sus primeros bostezos nos sitúan en el siglo XIX, cuando la ciudad pedía a gritos una vía que comunicase el norte y el centro de la ciudad y diese aceso, así, a todas las callejuelas y comercios del centro, necesitadas de futuros compradores. En 1886, se aprobó el Proyecto de prolongación de la calle Preciados, describiendo una gran avenida transversal este-oeste entre la calle de Alcalá y la plaza de San Marcial, obra del arquitecto Carlos Velasco, que ofrecía tres alternativas para unir la calle de Alcalá, desde la iglesia de San José, con la actual plaza de España. La Gran Vía, había nacido como proyecto. No fue hasta 11 años después, cuando el proyecto se vió oficialmente refrenado y tuvieron que pasar otros 12 años más para que comenzasen las obras. Dicen que Alfonso XIII (para mí “el mejor alcalde de Madrid”), puso especial énfasis en supervisar las obras y en dar el apoyo necesario para que se hiciesen con premura y la menor molestia posible a los madrileños. Durante los siguientes 20 años, la construcción vivió maravillosas soluciones técnicas aglutinadas en los tres tramos en los que se construyó, problemas, retrasos, corrupción de los constructores y el inicio de una Guerra Civil, lo que obligó a emprender una reforma de sus estructuras antes incluso de haberse terminado todo el proyecto por completo.
Fotografía @ Daniel Uriol.
Si su construcción fue una odisea, no menos ha sido su denominación. En sus casi 100 años de historia, la Gran Vía ha sido oficialmente llamada de mil maneras y, por si no fuese poco, los madrileños solíamos inventarle más nombres adicionales. Oficialmente, esta avenida consta de haberse llamado calle Eduardo Dato; el Bulevar; avenida de Pi y Margall y calle del Conde de Peñalver. Durante la Guerra Civil, fue elegida por el Gobierno de la República como un símbolo de la España izquierdista y fue rebautizada cronológicamente como la Avenida de Rusia, Avenida de la Unión Soviética, y justo antes del inicio de la guerra, parte de su tramo fue rebautizado como Avenida de la CNT. La Guerra Civil nos proporcionó a los madrileños una excelente ocasión de añadirle varios nombres populares más como los de Avenida de los Obuses o Avenida del quince y medio, en referencia a los proyectiles que el ejército franquista lanzaba sobre los pisos superiores del edificio de la Telefónica, que era usado como observatorio militar. Este edificio, por cierto, también fue llamado popularmente “la torre del ¡coño!” en referencia a la expresión de asombro que todos los visitantes emitían al ver su gran altura, inusual para la época). Con el final de la Guerra Civil, la calle pasó a llamarse desde el 24 de abril de 1939, Avenida de José Antonio, en homenaje a José Antonio Primo de Rivera. También se denominó de igual forma la estación de metro de Gran Vía. Fue ese el momento en el que los madrileños, hartos del continuo cambio de nombres y de la politización de los mismos, decidimos bautizarla definitivamente como la Gran Vía, y así ha permanecido desde entonces, aunque oficialmente se denominase de otra forma distinta. En 1981, el alcande Enrique Tierno Galván, se hizo eco de esta realidad social e hizo que nombre oficial u oficioso coincidiesen a todos los efectos: la Gran Vía se consolidaba.
Sin embargo, la verdadera revolución de la zona no vino de la mano de sus nombres o de su construcción, sino de su uso. Además de para servir como vía de comunicación este-oeste de la ciudad, la Gran Vía fue planificada como punto de encuentro de los ciudadanos y como área recreativa y comercial. En estos dos aspectos, supuso un cambio en las costumbres de los madrileños, ya que albergó los primeros grandes almacenes de la ciudad, escaparates de lujo, grandes salas de cine o cafés que se harían muy frecuentados durante sus primeras décadas de vida. Destacarían, quizás, grandes almacenes emblemáticos como Galerías Preciados (llamados así por su ubicación en la calle Preciados), el Corte Inglés, o el Sepu (Sociedad Española de Precios Únicos). Cuentas las anécdotas que estos últimos almacenes fueon famosos por dos motivos: por ser los primeros grandes almacenes que tuvieron una escalera mecánica en toda España y por ser comunmente llamados los Almacenes Falange en referencia a que su ubicación describía perfectamente la realidad de España: a (los almacenes) Falange, se entraba por (la calle) Jose Antonio y se salía por (la calle) Desengaño. Desgraciadamente, en los últimos tiempos las grandes corporaciones textiles se han lanzado feroces a la compra de edificios para situar ahí grandes almacenes de ropa, restando espacio y lugares emblemáticos de recreo a los madrileños.
En cualquier caso, todos estos edificios, son muy apetecibles de fotografiar. También es recomendable pasear cerca del edificio Metrópolis, la plaza de callao con su famoso cartel de Schweppes (inmortalizado por Alex de la Iglesia en la película “El día de la bestia”) o la zona de la bajada hacia Plaza de España.
Fotografía @ Daniel Uriol.
Finalmente, de cara a sacar buenas fotografías, hay dos consejos inprescindibles: el primero es visitar el Circulo de Bellas Artes y subir hasta su azotea (2 €) para captar una panorámica del inicio de la calle Gran vía. Desde ahí, se podrá tener una excelente vista del edificio Metrópolis, del edificio de Telefónica y de todo el centro de la ciudad. Si, además, se acude en horas cercanas al atardecer, la fotografía espectacular está asegurada (un ejemplo puede verse en la primera fotografía que ilustra este post). El segundo consejo es acudir a la Red de San Luis para conocer a un poco de la historia de Gran Vía. En esa zona, en los años 80, se inauguró MadridRock, posiblemente la tienda de discos más emblemática que ha tenido Madrid. Esta tienda, fue referente de la música y punto de encuentro habitual ya desde sus inicios. Era muy común quedar “en la salida del metro de Madrid Rock” y, aprovechando esa circunstancia, las esperas solían traer como consecuencia la compra de algo de música: el negocio era redondo. No obstante, la crisis del sector musical hizo que la tienda cerrase en 2005, despidiendo a todos sus trabajadores sin pagarles indemnización alguna. Fue ese momento en el que dos rockeros ilustres, Jose y Emilio Alcazar, decidieron solidarizarse con los trabajadores y no permitir que el lugar y su significado despareciesen (aunque la tienda si lo hiciese). Por ese motivo, desde 2005, todos los días a partir de las 7, se sitúan durante dos o tres horas en el que siempre fue su punto de encuentro y beben y charlan amigablemente. Estos dos viejos rockeros son un emblema de la zona y altamente queridos por la gente que ya los conoce, puesto que se sacan fotos con ellos y charlan amigablemente sobre cualquier tema. Son, por así decirlo, un claro ejemplo de lo que siempre hemos sentido los madrileños por Gran vía y que atesora el dicho que se suele repetir insistentemente: “da igual de dónde vengas o cuando vengas, si te quedas, pasados dos años, ya eres de Madrid”.
Fotografía @ Daniel Uriol.
España / Madrid / Templo de Debod
Dec 21st
Entre los múltiples rincones con encanto que esconde Madrid, uno de mis favoritos es el Tempo egipcio de Debod, cerca de la Plaza de España. Este singular monumento, se trata de un regalo del gobierno Egipcio a España (1968). En compensación por la ayuda española, tras el llamamiento internacional realizado por la Unesco para salvar los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel, en peligro de desaparición debido a la construcción de la presa de Asuán. Egipto donó cuatro de los templos salvados a distintas naciones colaboradoras: Dendur a los Estados Unidos (se encuentra actualmente en el de Nueva York), Ellesiya a Italia, Taffa a Holanda y Debod a España.
Fotografía © Daniel Uriol.
El templo se halla en la actualidad restaurado y algunas partes desaparecidas han sido reconstruidas. Consta de una serie de estancias que se pueden visitar. El mejor momento para admirarlo desde el exterior es a la caída de la tarde. Es en ese momento cuando se podrán sacar las mejores fotografías. Podría decir, casi sin miedo a equivocarme, que todos los fotógrafos de Madrid, sin excepción, se han dejado caer en alguna ocasión para fotografiar el templo, lo cual posiblemente lo haga uno de los lugares más visitados y fotografiados de todo Madrid.
Como decíamos antes, el mejor momento para fotografiarlo es la tarde, donde se podrán encontrar buenísimos contrastes contra el cielo. Un gran acierto fue el situar este templo orientado al oeste (como originariamente estaba en Egipto) ya que garantiza espectaculares fotos frente a los atardeceres de Madrid. Cielos con nubes o sin ellas, iran variando en tonalidades rosaceas y anaranjadas, lo cual da un contraste fabuloso con las luces que comienzan a iluminar las tres estructuras del templo (la Capilla de Adijalamani o de los relieves, Mammisi y el resto de vestíbulos). Posteriormente, es posible sacar fabulosas fotografías de las estructuras reflejándose en el agua o de las luces remarcando la porosidad de la piedra.

Fotografía © Daniel Uriol
Es imprescindible acudir a la zona con trípode, puesto que las fotografías de larga exposición siempre serán posibles sin que mucha gente moleste la imagen. Una curiosidad: no están permitidas las fotografías con flash. Pero … ¿quién osaría utilizar flash pudiendo tirar de f’s bajos y tiempos de exposición altos?
Más información sobre el templo de Debod:
Direccion: Jardines del Templo de Debod, Calle Ferraz, 1, 28008 Madrid
Horarios de visita:
De 1 de octubre a 31 de marzo: Martes a viernes de 9:45 a 13:45 y de 16:15 a 18:15 horas. Sábado, domingo y festivos de 10 a 14 horas.
De 1 de abril a 30 de septiembre: Martes a viernes de 10 a 14 horas y de 18 a 20 horas. Sábado, domingo y festivos de 10 a 14 horas.
Último pase de visita 15 minutos antes del cierre.
El templo permanece cerrado: Todos los lunes. Los festivos 1 y 6 de enero, 1 de mayo, 25 de diciembre.
Cómo llegar: Metro: Estaciones Plaza de España (líneas 3 y 10) y Ventura Rodríguez (línea 3)
Autobuses: Línea 74 (paradas en la calle Feraz, frente al Templo, y en la calle Pintor Rosales); Líneas 25, 39, 46, 75, 138 y C1 (parada en Cuesta de San Vicente-Cadarso); Líneas 3, 44, 133, 148 y C2 (parada en Plaza de España); Líneas 1, 2, 74 (parada en Princesa-Ventura Rodríguez)




