Un grande entre los grandes. Un emperador de la fotografía. Alguien que se decidió a reinventar el glamour y la forma de captar la personalidad de las personas a través de una cámara. Ese era Helmut Newton.
Helmut Neustädter (posteriormente se cambiaría su apellido por el de Newton), nació como judío en una Alemania en la que las ideas nazis veían sus primeros bostezos. Viendo que nada positivo le esperaba en un pais al que ya no reconocía y que no quería a la gente como él, tras la noche de los cristales rotos, emigró lejos de sus fronteras: sus padres pusieron rumbo a Chile mientras que Helmut, con ansias de ver mundo y con algunos conocimientos de fotografía a sus espaldas (había sido ayudante de la fotografa Else Neulander Simon) decidió navegar hasta China. En Singapur hizo un alto en su camino y comenzó a trabajar como reportero para el diario Straits Times. En los meses posteriores, un frenesí de acontecimientos le llevaron a ser expatriado por las autoridades inglesas hasta Australia, detenido allí, internado en un campo de prisioneros, liberado, contratado en una frutería, enrolado a la fuerza en el ejército australiano y designado conductor de transporte militar pesado hasta el final de la II Guerra Mundial. Todo en sólo en 3 años. Por sus servicios en el ejército, se le otorgó la nacionalidad australiana y con ello, la posibilidad de cambiar su apellido, adoptando el de Newton.
A partir de ahí, abrió su primer estudio de fotografía en 1946 (Sydney) y, desde entonces, todo fue un ascenso meteórico hacia el olimpo de la fotografía. Vivir en Paris, Montecarlo, New York, trabajar para Vogue, Elle, y ser idolatrado por los grandes modistos de Paris, se convirtió en su día a día. Centrado en el erotismo, sus gigantescos desnudos (1980) y una estética machista y sadomasoquista, crearon una forma de ver el mundo que ha sido explotada y desarrollada por muchos otros fotógrafos de hoy en día. La mujer de Helmut Newton era un objeto de disfrute y belleza en sí. Su cuerpo, sus curvas y las inagotables sensaciones y situaciones que podía llegar a generar, eran temas frecuentes de sus sesiones. Hombres multimillonarios que se abandonan a los placeres más básicos, al erotismo y dejando atrás sus imágenes sociales para adentrarse (y disfrutar en extremo) del mundo de los sentidos, el vouyerismo y lo prohibido.
Fotografía © Gaga Nielsen.
Enamorado de su pais, trató de no perder contacto con sus orgullosas raices, por lo que nunca le faltó tiempo para cultivar profusamente su relación con Alemania. Fruto de este amor, en 1980 cedió un gigantesco archivo fotográfico a la Stiftung Preußischer Kulturbesitz, la cual lo usó como base para la Helmut Newton Foundation, organización creada para preservar la memoria y obra de Helmut Newton y cuya sede es el museo del mismo nombre.
Una visita a dicho edificio constituye en adentrarse en la mente del fotógrafo. De modo que, por primera vez en Tris And Pics, os aconsejamos que dejéis tranquilamente vuestro equipo fotográfico en el ropero y disfruteis al máximo de dos plantas repletas de fotografías y reseñas del autor. En la parte baja, se puede encontrar la exposición permanente, más personal sobre la vida del fotógrafo. La parte superior está reservada para exposiciones itinerantes sobre el trabajo que llevó a cabo (especialmente en su última etapa) y para exposiciones de nuevos talentos, cuyo estilo y temática es afín al de Newton.
En definitiva, una visita evangelizadora que abre los ojos y sentidos de aquellos visitantes que se atreven a dejarse seducir por la mente de un genio y el cuerpo de aquellas que posaron para él.

Fotografía © Helmut Newton Foundation.
Más información sobre la Helmut Newton Foundation:
Dirección: jebensstrasse 2, Berlín.
Horarios: Martes a domingo: de 10h a 18h. Jueves, de 10h a 22h.
Coste de la entrada: 8 €