España / Granada / Alhambra

La Alhambra, denominada así por sus muros de color rojizo («qa’lat al-Hamra’», Castillo Rojo), está situada en lo alto de la colina de al-Sabika, en la margen izquierda del río Darro, al este de la ciudad de Granada y se situa frente a los barrios del Albaicín y de la Alcazaba, típicos de la ciudad del sur de España. Esta ubicación estratégica, desde la que se domina toda la ciudad y la vega granadina, hace pensar que ya había sido utilizada con profusión en el pasado por los moradores de la zona y no sería descabellado pensar que existían construcciones anteriores a la llegada de los musulmanes. Su conjunto, completamente amurallado, posee una forma irregular limitado al norte por el valle del Darro, al sur por el de la al-Sabika, y al este por la Cuesta del Rey Chico, que a su vez la separan del Albaicín y del Generalife, situado en el cerro del Sol.

Mirando a la fortaleza en sí, se tiene constancia por primera vez de ella en el siglo IX, cuando en el año 889 Sawwar ben Hamdun tuvo que refugiarse en la Alcazaba y repararla debido a las luchas civiles que azotaban por entonces al Califato cordobés, al que pertenecía Granada. Posteriormente, este recinto empezó a ensancharse y a poblarse, aunque no hasta lo que sería con posterioridad, ya que los primeros monarcas ziríes fijaron su residencia en lo que posteriormente sería el Albaicín. A pesar de la incorporación del castillo de la Alhambra al recinto amurallado de la ciudad en el siglo XI, lo que la convirtió en una fortaleza militar desde la que se dominaba toda la ciudad, no sería hasta el siglo XIII con la llegada del primer monarca nazarí, Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I, 1238-1273) cuando se fijaría la residencia real en La Alhambra. Este hecho marcó el inicio de su época de mayor esplendor.

Alhambra and the skyFotografia © Daniel Klein.

Cuando Ben-Al-Hamar entró triunfador en Granada en ese año de 1238, la población le recibió con el grito de Bienvenido el vencedor por la gracia de Alá, él respondió: Solamente Alá vence. Éste es el lema del escudo nazarí y también está escrito por toda la Alhambra. A partir de ahí, la Alhambra entró en una fase de ampliaciones y mejoras que lo llevarían a ser lo que es hoy el primer núcleo del palacio. Decidió, de este modo, iniciar su època de máximo esplendor e instalar en ella la sede de la corte, comenzando la edificación de la Alhambra que hoy conocemos. Su hijo Mohamed II, que fue amigo de Alfonso X el Sabio, lo fortificó. A partir de ahí, la Alhambra fue palacio, ciudadela, fortaleza, residencia de los sultanes nazaríes, de los altos funcionarios, servidores de la corte y de soldados de élite; alcanza su esplendor en la segunda mitad del siglo XIV, coincidiendo con los sultanatos de Yusuf I (1333-1354) y el segundo reinado de Muhammad V (1362-1391). Este enorme crecimiento añadido a la llegada paulatina de poblaciones musulmanas del Norte a causa del avance de la conquista cristiana, va poblando cada vez más Granada. Fruto de ello, la ciudad va creciendo, modificándose, creando nuevos barrios y ampliando las cercas y murallas prácticamente hasta su conquista al final del siglo XV.

Después de 1492, la Alhambra comenzóa  funcionar como Casa Real a cargo del Conde de Tendilla. Los Reyes Católicos ordenaron intensas reparaciones sirviéndose en gran medida de artesanos moriscos. El Emperador Carlos V decide, en 1526, la construcción del palacio que lleva su nombre (aunque nunca lo utilizaría), junto a otras construcciones muy significativas. La casa de Austria continuó desde Felipe II (1556-1598) y sus sucesores al cargo de la conservación de la Alhambra. En las primeras décadas del siglo XVIII, Felipe V (1700-1746) desposee de la alcaldía al Marqués de Mondéjar, heredero del Conde de Tendilla, comenzando una etapa de abandono prácticamente hasta el reinado de Carlos IV (1788-1808).

La ocupación napoleónica supuso un episodio negativo para la Alhambra, por la voladura producida en 1812, al retirarse el ejército francés. Con la revolución de 1868 la Alhambra queda desligada de la Corona y pasa al dominio del Estado, declarándose en 1870 “monumento nacional”. Con la entrada del siglo XX, el cuidado de la Alhambra se confía a una Comisión (1905), sustituida en 1913 por un Patronato que en 1915 pasa a depender de la Dirección General de Bellas Artes. En 1944 se crea un nuevo Patronato que se mantiene hasta el traspaso a la Comunidad Autónoma de Andalucía de las funciones y servicios del Estado en materia de cultura.

water fallsEscalera del Agua.
Fotografia © Daniel Klein.

Adentrarse en lo muros de este monumento es adentrarse en una excelente sesión de fotografía en la que podremos combinar cualquier tipo de técnica fotográfica: desde el paisajistmo, fotografía panorámica, la composición artística, bokehs hasta el detallismo de las numerosas partes, patios, puertas y pasadizos. Es toda una sensación pasear por toda la zona e ir captando toda esa explosión de detalles.  Desgraciadamente, el mal estado de algunas de sus instancias y lo masificado que se encuentra el complejo a cualquier hora del día, cualquier día de la semana, no ayudarán mucho a poder pensar la fotografía con calma. Quizás ese gran inconveniente se deberá tomar como uno de los muchos retos que nos presenta la visita. En cualquier caso, fotografías imprescindibles serán aquellas que nos brinda el salón de comares, el patio de los Arrayanes, el patio de los Leones (actualmente en reconstrucción sin que se pueda ver casi nada de él), la sala de los Abencerrajes y por último, El Partal. Todas ellas son excelentes fotos y jugar con el balance de blancos será toda una delicia.

De cara a la visita, es imprescindible llevarse un 17-50 y un 10-20, porque seguramente los usaremos bastante. El uso del trípode es inpensable: no se dispone de tiempo suficiente para pensar bien la foto en el tiempo que se dispone para la visita y la frecuente visita de los demás turistas no permitirá obtener fotografías muy estáticas.

En cualquier caso, una visita a la Alhambra es todo un completo ejercicio de fotografía, que pondrá a prueba nuestra pericia hacia el tener que hacer muy distintos tipos de fotografía en poco tiempo y en un mismo lugar.

Todo un disfrute.

España / Granada / Palacio de Carlos V

La ciudad de Granada esconde muchos secretos entre sus escarpadas calles. El más conocido es la Alhambra. El más espectacular es el Palacio de Carlos V. Situado a escasos metros del ilustre edificio árabe, el palacio de Carlos V fue construido con la intención de ser la residencia oficial del emperador Carlos V, aunque no queda constancia de que nunca llegara a habitarlo. Está situado junto al Palacio nazarí de Comares, y representa un gran contraste con la arquitectura islámica del resto del recinto. Su fachada es totalmente renacentista y da paso a un edificio de planta cuadrada de 63 metros y un patio columnado circular. Esta disposición, principal rasgo manierista del palacio, lo hace especialmente importante, ya que, según parece, no tiene precedentes en la arquitectura del Renacimiento. Aquél que lo visite, podrá ver cómo el edificio consta de dos niveles: el bajo, toscano, completamante almohadillado, y con grandes anillas de bronce decoradas; el superior es jónico y en él se pueden ver dinteles con frontones preciosos. En el interior, el patio circular también muestra dos pisos. Si en el inferior destaca una increible columnata dórica, en el superior esta se convierte en jónica.

Climb

Down from upFotografía © Daniel Klein.

Cuenta la historia que este edificio fue mandado construir por Carlos V tras su boda con Isabel de Portugal en 1526. Tras el enlace, la pareja estuvo viviendo varios meses en la Alhambra, quedando profundamente impresionado por el palacio y dejando encargada la construcción del nuevo palacio con la intención de establecer su residencia en la Alhambra granadina. El edificio se implantó en el corazón de la Alhambra musulmana, en un extremo del Patio de los Arrayanes y para su construcción fue preciso derribar un pabellón opuesto a la torre de Comares de la Alhambra. Esto, posteriormente acabó despertando mucha polémica, pero mirándolo bien, más que una pérdida, el derribo de esta estructura significó la garantía de supervivencia del resto. En unos tiempos en que lo más habitual era la destrucción total de palacios y templos de los pueblos sometidos, la sensibilidad de los reyes cristianos ante la belleza incontestable de la Alhambra supuso la necesidad de disfrutarla desde dentro y, por ende, de conservarla.

UpstairsFotografía © Daniel Kleiin.

Una visita fotográfica a este palacio, es todo un reto de cara a la fotografía. El aspecto monocromo de toda la piedra con la que el edificio está construido, la simetría de todos sus elementos y la escasez de ornamentos fastuosos, brinda una oportunidad inmejorable de centrarse al máximo en la composición de las fotografías. Jugar con las sombras, con las iluminaciones, con las formas austeras del palacio son varios de los retos que nos esperan. En mi caso, no busqué variar los objetivos (hice toda la sesión con un 17-50) y me centré, sobre todo en explorar las formas y, en especial, las escaleras del complejo. Son estas, lo elementos que mayor juego dan a la visita, ya que constituyen varios de los elementos más destacados del palacio.

Otro gran reto consistirá en poder sacar fotografías del lugar sin personas que empobrezcan las fotografías que saquemos. El sitio se encuentra masificado a todas las horas del día, lo cual hay que agradecérselo a una organización cuya eficiencia en la organización de una buena visita al emplazamiento a veces deja mucho que desear.

En cualquier caso, la libertad para sacar fotografías impresionantes es total. Usar trípodes, largas exposiciones o buscar pacientemente ese ángulo que nos creará una fotografía estupenda, estará perfectamente al alcance de nuestra mano.