Suiza / Ginebra / Calles

Generalmente, en Trips And Pics buscamos monumentos que nos han llamado la atención y, a partir de ahí, explicamos la mejor manera de sacar partido a nuestras fotografías. En ese sentido, este es un post distinto. Ginebra brinda la oportunidad, a aquellos que la visiten, de poder llevar a cabo una excelente sesión fotográfica, sin necesidad de tener que centrarse en monumentos o edificios concretos.

Esta capital del cantón del mismo nombre (y que nada tienen que ver con la famosa bebida), si bien es la segunda ciudad más grande de toda Suiza, se podría asegurar sin miedo a la equivocación que es la primera en importancia, ya que posee una cantidad extraordinaria de sedes de grandes compañías y organizaciones internacionales. Fue cuna de las reformas calvinistas contra la iglesia católica en 1536, pasó por manos francesas en 1798, fue posteriormente devuelta al cantón tras la derrota de Napoleón (1814) y ha sido siempre un enjambre de organizaciones que dedican todos sus esfuerzos y trabajos dos tareas: la política internacional y la banca.

Any given streetFotografía © Daniel Klein.

Ginebra es una ciudad rica y bien cuidada, con un casco antiguo bien preservado, tranvías y calles peatonales, numerosos parques, mucho relieve, y dispone de una vida cultural de gran riqueza. Por cierto es la ciudad de Europa que dedica mayor parte porcentual (20%) de su presupuesto en cultura. Sus numerosos museos, bibliotecas, el Gran Teatro y la Orquesta de Suiza romance han contribuido fuertemente al esplendor de la cultura de la ciudad. Por consiguiente, no es de extrañar que entre sus ciudadanos viese nacer a figuras insignes como Jean-Jacquess Rousseau o Henri Dunant y que atrajese para vivir hasta sus últimos días a Juan Calvino, Voltaire o Miguel Servet.

SculptureFotografía © Daniel Klein.

De cara al fotógrafo, Ginebra es una ciudad para descubrirla andando. Aportará infinidad de edificios con motivos curiosos, salpicados de iglesias, fuentes y tiendas típicas que sin duda crearán en nuestras fotos la típica estampa de la ciudad centroeuropea a caballo entre la tradición francesa y la belleza alemana. A partir de ahí, la invitación es clara: comenzar a recorrer sus calles y dejarse arrastrar entre placas, casas, fachadas y, como no, el Jet d’eau (un enorme chorro de agua que adorna la orilla cercana del lago Leman).

Una excelente opción para viajar y empaparse de una buena dosis de cultura. :-)