Posts tagged edificio
Alemania / Berlin / Reichstag
Apr 28th
Algo debe tener un lugar para que, cada vez que te encuentras cerca, te sientas magnéticamente atraído a visitarlo. Y algo muy especial debe albergar para evocarte sensaciones de vello de punta, apertura de boca asombrada y sobrecogimiento silencioso cuando te encuentras frente a él … sintiéndote minúsculo. Si hubiésemos de poner un nombre a esa persona, a ese sitio y a esa sensación, por este orden serían: Daniel, el Reichstag de Berlín y su majestuosidad.
Lo primero y más curioso de todo es desmentir un error muy frecuentemente extendido: no existe un Reichstag, sino que han existido muchos Reichstag. Reichstag (que en alemán significa Parlamento Imperial), es en realidad el nombre que sucesivamente han ido asumiendo todos los parlamentos alemanes desde 1849 y que, por ende, ha heredado el edificio que los contenía. Su origen nos remonta a épocas en las que Europa estaba más interesada en exterminarse a sí misma que en prosperar hacia el avance de las libertades del hombre. Convulsionada tras la revolución francesa, que nos enseñó a todos que otro mundo era posible (y, de paso, infinitas maneras de como no se han de hacer las cosas), y tras la desintegración del Sacro Imperio Germánico (el I Reich) en 1806, se generó una inercia en el pueblo de alemán por mantener los nombres de aquellos símbolos que tan grandes les habían hecho sentir, buscando sostener un espíritu nacional cercano a una gran depresión post-traumática. Algo así como cuando tiernamente te dicen que “el abuelo se ha quedado dormido”. Y desde entonces, estas instituciones han visto desarrollarse en sus butacas las más trágicos y notables acontecimientos que la historia alemana fuese capaz de maquinar.
Tras ser sede del I Reich, el edificio fue utilizado como parlamento por la autodenominada Norddeutscher Bund (en alemán, Federación Alemana del Norte, ya la sazón el II Reich … y ya van dos). Esta federación no fue sino un experimento que varios estados del Norte de Alemania acometieron como respuesta a la arrogancia prusiana, sedienta de gloria y necesitada de dominación. Experimento hemos dicho, porque esta federación sólo existió por espacio de 4 años, dejando únicamente para la posteridad una curiosa anécdota en los libros de Historia y la bandera y escudo del águila que las tropas alemanas mostraron durante la I Guerra Mundial. Posteriormente, sería durante la República de Weimar de 1919, cuando tuvo lugar un cambio por medio del cual el pueblo elegía la composición del Reichstag y éste a su vez a quien sería Canciller de Alemania (Jefe de Gobierno, que no el Presidente, como sucede en España). Sin embargo, a partir de 1930, el Reichstag fue prácticamente eludido gracias al uso que el Presidente Paul von Hindenburg hizo de los extensos poderes que la constitución le otorgaba y por medio de las cuales, podía elegir prácticamente a dedo a aquellos políticos que le caían en gracia.
Fotografía © Daniel Uriol.
De todos modos, si hubiese que buscar una fecha significativa en su historia, una única fecha que recordar, sin duda debería ser el 31 de julio de 1932. Ese día, en sus séptimas elecciones parlamentarias, el Partido Nazi alcanzó por primera vez en su historia más votos que el resto de los partidos. A partir de ese momento, ya nada volvería a ser igual para el Reichstag, para Berlín, para Alemania y para el mundo entero. Fue ese el día en el que Adolf Hitler se sintió poderoso por primera vez y percibió que quizás, al fin y al cabo, el pueblo alemán respaldaba sus ideas incendiarias. A partir de ahí, todo se desenvolvió como un rodillo imparable. Había logrado la victoria, pero esta mayoría no era absoluta, por lo que hubo de celebrarse una segunda vuelta. En esta, que tuvo lugar en noviembre de ese mismo año, los nazis volvieron a repetir victoria, pero con menos apoyo en las urnas. Aprendiendo de errores anteriores y olfateando oportunidades al alcance de su mano, decidió valerse de todas sus armas para no perder las siguientes elecciones. Su receta siempre había sido: “a mayor crispación, mejores resultados para el partido nazi” (con su célebre arenga de “consigámoslo con otros medios, otras armas”) y bien que la llevó a cabo. Ordenó a los cuerpos de alborotadores del partido (las temibles Sturm Abteilung, SA), que creasen una atmósfera de represión e intimidación estatal contra los comunistas y los socialdemócratas como nunca antes se había visto. Tal fue el empeño que pusieron estos gorilas en las órdenes de Hitler, que más bien podría decirse que se les fue la mano por exceso de celo. El clima irrespirable que crearon atemorizó a los votantes y, de nuevo, provocó que en las elecciones el Partido Nazi no pudiese alcanzar la mayoría absoluta. Ello enseño dos lecciones valiosísimas a Hitler: que nunca lograría el poder absoluto por medio de unos comicios libres y que tampoco lo conseguiría mientras tuviese una oposición de izquierdas tan poderosa como a la que se enfrentaba. Astuto como era, en vez de imponer arrogantes condiciones, se plegó a formar una coalición con los centristas y los nacionalistas para llegar al poder. Adolf Hitler era nombrado Canciller de Alemania.
A partir de ahí, la poda de libertades se sucedió como un jardín en pleno invierno. Se prohibieron varios partidos políticos, se prohibió a los comunistas su derecho de reunión y abolió la prensa de este movimiento. Las concentraciones de los socialdemócratas fueron prohibidas, y las SA irrumpieron en las pocas que aún se formaban. Una vez amordazada la izquierda, Hitler se volvió contra sus socios de gobierno a los que había mostrado claramente el destino que les esperaba si se oponían a sus deseos. Por si acaso, ordenó las suspensiones de periódicos socialdemócratas. Era un aviso. El ambiente se volvió totalmente caótico. Durante esos días, 51 miembros de otros partidos fueron asesinados, frente 18 nazis. Para consolidar definitivamente estas aguas turbias, Herman Göring, a la sazón Ministro del Interior de Prusia y mano derecha de Hitler en el Partido Nazi, emitió una orden a la Policía por la que, en su territorio, quedaba terminantemente prohibido el atacar o interferir en las acciones de las SA, las SS o el Partido Nazi. Es decir, barra libre para Hitler. Por si esta orden no se cumplía, insertó a miembros de las SA y las SS en los principales puestos de la Policía a la que se le había dado dicha orden.
Como toda buena epopeya trágica griega, lo peor quedaba para el final. Un cierto día leí que todo aquél que quiera una una revolución necesita tres ingredientes: una necesidad, un medio y una cerilla. De los dos primeros puntos ya se venía encargando el Partido Nazi desde hacia varios años y la cerilla fue el incendio del Reichstag, sucedido el 27 de febrero de 1933. Fueron nazis quienes quemaron un parlamento por el que no tenían respeto alguno, y también fueron ellos los que inventaron que aquél que buscase culpables, debería mirar hacia un inocente partido comunista que no salía de su asombro. Con un acontecimiento tan grave en sus manos, Hitler se presentó ante el lecho de muerte del presidente Hindenburg (ya más en el otro barrio que en este), y le pidió consentimiento para abordar medidas urgentes que iban a “salvar Alemania” del terrorismo comunista. Y como aquél que disimula a su padre la firma de un permiso de excursión para realmente conseguir aprobación para unas calificaciones escolares pésimas, Hitler logró en aquella firma eliminar la libertad de prensa, de expresión, de asamblea y la privacidad de las comunicaciones. Logró el poder de tomar el control de los gobiernos regionales y la ampliación de la definición de varios crímenes donde era permitida la pena de muerte. Ello, consolidaba la acción iniciada por él mismo dos días antes por medio de la proposición de la Gesetz zur Behebung der Not von Volk und Reich (en alemán, ‘Ley para solucionar los peligros que acechan al Pueblo y al Estado’). Por medio de esta ley los nazis obtuvieron poderes dictatoriales de manera esencialmente legal. Es decir, en una jugada que rizaba el rizo y sin precedentes en la historia mundial, Hitler había logrado la esperpéntica paradoja de que el Parlamento Alemán votase a favor de su propio suicidio, desposeyéndose a sí mismo de aquellas funciones para las que había sido constituido por el pueblo. A partir de ahi, y con la firma de Hindenburg, Alemania estaba, literalmente, a los pies de Hitler. Había nacido el III Reich. En adelante, el Reichstag sólo ejercería como un cuerpo de aclamación de las acciones de la dictadura. Como palacio de pantomimas permaneció hasta su última sesión plenaria, en 1942, que debe ser aproximadamente la fecha en la que Hitler se cansó de fingir que su pueblo le importaba y acabó con la pantomima de comunicarle sus últimas decisiones.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el edificio del Reichstag acabó seriamente dañado debido a la cabezonería de los generales soviéticos, empeñados en practicar el tiro al blanco primero, y conquistarlo a bayoneta calada después, para colocar una bandera soviética y hacerse allí la foto. Desde entonces hasta 1.999 el edificio quedó en estado de semi-abandono, sin función específica declarada ni intención de hacerlo.
Fotografía © Daniel Uriol.
A partir de ese momento, y aprovechando el sentimiento reinante de reconciliación y levantamiento de un nuevo país unido tras 40 años de guerra fría aisladora, se encargó a Norman Foster la reconstrucción de todo el edificio. Y ya se sabe que cuando se pone en manos de un genio sin igual tareas épicas, el resultado suele ser colosal. Toda la obra realizada por Foster es una auténtica clase magistral de arquitectura y proporciona a los visitantes la oportunidad de admirar en silencio, lo que la mente de un genio es capaz de idear. Destaca, sobre todas las cosas, la cúpula ideada por Foster, la cual ilustra en exclusiva este post y la cual, también, atrae a millones de visitantes cada año. Olvídese de esperar menos de 1h en una fila de entusiastas turistas si lo que quiere es visitar ese pedazo de cielo que Foster creó en Berlín.
Sin miedo a equivocarme, puedo asegurar que la visita a la cúpula de Foster es una de las sesiones fotográficas que más placer me ha proporcionado en toda mi vida, quizás sólo equiparable a la que viví en el magnífico monumento del Taj Mahal. Debido a lo cerrado del sitio, se hace imprescindible llegar con un gran angular. Mi preferido fue un 10-20 y un 14-24. A partir de ahí, ascender por sus rampas y disfrutar a cada vista, composición y toma que se pueda crear allí. Jugar con las luces, con los contornos de las espirales y llegar a la parte superior, donde se puede ver el cielo estrellado de Berlín es todo un ejercicio de disfrute sensorial.
Suelo decir que hay (pocos) sitios que se deben visitar antes de morir. Este, por supuesto, está entre los primeros de la lista.
Vietnam / Hanoi / Templo Ngoc Son
Mar 17th
Quien visita Vietnam y lo recorre de norte a sur, sin duda alguna tendrá la sensación de visitar varios países en uno. El Vietnam del Norte es el Vietnam arcaico, el que sigue estando atrasado y el que proyecta una imagen más rural y tracidional. El Vietnam del Sur es el cosmopolita, el moderno, el turístico. Pese a que existe una verdadera influencia francesa en todo el país, lo cierto es que la modernidad y occidentalización se acentúan más en el Sur debido a la clara influencia norteamericana. el norte, posiblemente, todo lo interesante se sitúen en las zonas de Sappa y la capital, Hanoi.
En el centro de Hanoi, en una pequeña isla en medio del lado del lago Hoan Kiem, existe un pequeño templo del siglo XIX que tiene un encanto especial. Llamada inicialmente como la pagoda Ngoc Son (literalmente, ‘la pagoda de la montaña de Jade’), cambió su nombre al de templo Ngoc Son dado que una revuelta religiosa de principios del siglo XX creó el pensamiento de que sólo el dios Wenchang (deidad de la literatura y la ciencia), podía recabar este tipo de honores. Y, como es obvio, esta pagoda no estaba dedicada a dicho Dios. Realmente, el tiempo está dedicado a varias personalidades, entre ellas varios mártires vietnamitas que lucharon y resistieron los envites de las ordas mongolas durante el siglo XIII, el guerrero Tran Hung Dao, el estudiante budista Van Xuong y el artista Nguyen Van Sieu, un artista confuncianista que decidió dedicar su vida entera a la conservación y restauración del templo y alrededores hasta su reapertura al publico en 1864.
Sea como sea, lo cierto es que su emplazamiento es fantástico, puesto que fue construido de manera artificial en el más bonito de los múltiples lagos que tiene Hanoi.
Fotografía Daniel Uriol.
En la parte central del templo, existe una torre (el elemento más característico del complejo) que consta de 30 niveles y que se erige sobre todos los edificios. Como no podía ser de otra manera, este hecho ha sido utilizado por la mayor parte de la población hanoiense para denominar al templo, poniéndole nombres tales como “la torre del lapiz” y otros varios nombres que hacen referencias a ciertos atributos sexuales masculinos.
El templo, actualmente tiene escasa actividad religiosa, llevando a cano más un papel de monumento turístico que de centro de oración. Por ello, antes de acceder a él, frente al puente de madrea, se podrán encontrar varias zonas comunes de esparcimiento para los habitantes de la zona, los cuales gustan de pasar largas horas jugando al ajedrez chino, o pintando. Lo cierto es que, de cara a unas buenas fotografías, es un lugar magnífico para poder descubrir parte de la cultura del ocio del vietnamita medio y retratarla. Adicionalmente, es muy frecuente ver típicos jardineros vietnamitas cuidando las plantas de alrededor y el enorme jardín de nenúfares, lo cual, sin duda, nos proporcionará alguna que otra buena fotografía más.
Fotografía de Daniel Uriol.
Una de las curiosidades que tiene este templo es la tortuga de grandes dimensiones que hay en su entrada. Dicha tortuga, lleva ahí desde 1968. Su historia es realmente curiosa. Durante la guerra con los franceses, las tropas vietnamitas estuvieron valorando la posibilidad de drenar parte del lago Hoan Kiem y colocar baterías antiaéreas ahí. Para ello, tuvieron que prospectar el fondo del lago y descubrieron esta tortuga cuyo origen se desconoce así como su antigüedad. No existe constancia de que existiese ningún templo anterior o motivo para el emplazamiento de esa tortuga, pero, lo cierto es que muchos lugareños le dieron un significado de buena suerte y amuleto, motivo por el cual fue colocada a la entrada del tempo, a fin de proporcionar buena fortuna a los visitantes.
Bien podría decirse que este templo constituye un soplo de aire fresco y tranquilidad dentro de la bulliciosa capital vietnamita y, por consiguiente, un excelente lugar para sacar típicas fotografías de motivos asiáticos. Será tremendamente sencillo encontrar monjes por la zona, ancianos o jardineros, los cuales, estarán encantados de posar con amabilidad y una eterna sonrisa a todos los requerimientos de fotografías que se les pida. Al fin y al cabo, no existen las prisas y la gente de allí tiene todo el tiempo del mundo para hacer las más ínfimas cosas.
Alemania / Berlin / Berliner Dom
Feb 15th
El Berliner Dom, es el templo evangélico más importante de la ciudad de Berlín. Tanto es así, que, pese a que popularmente se la ha intentado identificar como la “Catedral de Berlín”, los propios berlineses han luchado siempre por no ostentar este reconocimiento (ya que técnicamente, una catedral es aquella que aloja a un obispo católico y eso nunca ha sucedido). De hecho, si se atendiese escrupulosamente a la definición, Berlín no cuenta con catedral. Este edificio, tiene una especial significación para mi, puesto que es un símbolo de la tozudez de una religión por construir su lugar emblemático de reunión pese a haber tenido que vencer todo tipo de obstáculos (que no fueron pocos).
El edificio en sí, es relativamente reciente, pues su construcción data de principios del siglo XX. En realidad, su construcción se hizo sobre la estructura de una catedral barroca de 1700, la cual fue demolida íntegramente por orden del emperador Guillermo II. Desde entonces, se constituyó en el centro religioso de referencia en la “Isla de los museos”.
La llegada de la II Guerra Mundial, provocó su deterioro inmediato: en 1940, los bombardeos aliados destruyeron todas las vidrieras; En 1944, varias bombas incendiarias (repletas de combustible) cayeron en su interior, provocando un tremendo incendio en la cúpula, la cual no puedo ser alcanzada por los bomberos. Ello provocó se la estructura se colapsase destruyendo el interior del edificio y dejó a toda la estructura un color negruzco que aún conserva en su exterior.
Fotografía Daniel Uriol.
Visitar esta catedral, es adentrarse en el esfuerzo de la comunidad evangélica por reconstruir su templo más notable. Visitar sus estructuras actuales, habla de la tozudez e ilusión de una comunidad religiosa para con su joya más preciada. La dejadez de las autoridades oficiales en su reconstrucción y su situación en una zona soviética (no muy dada a alentar las manifestaciones religiosas), provocó que fuera esta comunidad en exclusiva la que se encargara de su mantenimiento y posterior reconstrucción. Tras la guerra, desde 1949 hasta 1953, el Berliner Dom estuvo coronado por un techo de madera que los propios fieles construyeron para que las estructuras que aún permanecían más o menos en pie, no quedasen dañadas por la frecuente lluvia de Berlin o los fríos inviernos. En 1967, el principal comité Evangélico de Alemania, decidió solicitar fondos para la reconstrucción, los cuales le fueron denegados por el Gobierno de Alemania del Este (aunque no se opuso a que pudiese ser reconstruida de manera privada). No fue hasta 1975 cuando este templo comenzó a ser reconstruido. Debido a la falta de apoyos, los planos originales fueron simplificados al máximo y en 1984 se comenzó la reconstrucción de la decoración interior. En 1993, la sala principal fue reinaugurada y declarada apta para servicios religiosos.
Fotografía Daniel Uriol.
Todo aquel que visite este templo, deberá ser consciente de dos cosas: que se encuentra en un templo que, sea más espectacular o no para mi lo es) es un monumento al tesón de una comunidad entera por salvar su cultura; y por otro, que tiene uno de los lugares más bellos para realizar fotografía de espacios religiosos en que se pueden encontrar en todo Berlín, destacando su majestuoso órgano y su hall principal, totalmente esférico y uno de los más curiosos en su género.
De cara a sacar el máximo partido a nuestras fotografías, es ampliamente recomendable subir a uno de los anfiteatros desde donde se puede ver la extensión de la cúpula y varios candelabros preciosistas.
Una autentica maravilla.
Más información sobre el Berliner Dom:
Web: http://www.berlinerdom.de/index.php?lang=en
Dirección: Am Lustgarten, 10178, Berlin (Mitte)
Horarios de visita: Lunes a Sábado – 9 h – 20h. Domingos y festivos – 12h – 20h.
Polonia / Cracovia / Iglesia de Santa María
Jan 16th
Cracovia es la joya mágica del sur de Polonia. Ciudad de Reyes y Papas de la Iglesia Católica, reducto medieval inalterable y epicentro del horror por su trístemennte célebre campo de concentración de Auschwitz, ofrece al visitante tal variedad de lugares para visitar que casi abruma. Ubicada en el sureste del país, entre las tierras altas del Jura y las montañas Tatra, en las orillas del río Vístula, contiene uno de los pueblos medievales mejor conservados de Europa (motivo por el cual, fue nombrado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO). Las docenas de iglesias abarcan casi todos los periodos arquitectónicos que se desee visitar y están rodeadas por monasterios y abadías que parecen transportar al visitante a las viejas páginas de una novela histórica. Considerada como “la nueva Praga”, este reducto de belleza fue fundada por Krakus (Krak, Grakch), legendario guerrero y gobernante de la tribu de los Lechitians (Polacos). En polaco, Kraków es una forma posesiva arcaica de Krak y, esencialmente, significa “(la ciudad) de Krak”. La “niña mimada del sur” ha sido envidiada por el resto de las ciudades de Polonia, ya que habían de asistir como la ciudad era convulsionada día sí y día también por las nuevas construcciones arquitectónicas que se construían, las cuales rivalizaban entre sí en belleza, majestuosidad y tamaño. Quizás si hubiese que destacar un año importante para los cracovianos, sin duda alguna sería el de 1978: En esa fecha, la ciudad fue nombrada Patrimonio de la Humanidad y su arzobispo más famoso, Karol Wojtyła, fue designado papa Juan Pablo II (el primer papa no italiano en 455 años).
Aquél que ande de visita, bien podrá optar por visitar su campo de concentración, la minas de Sal de Wieliczka o bien, si se dispone de tiempo, dejarse atrapar por la belleza de la propia ciudad. En este caso, quienes elijan lo tercero, deberán correr raudos a visitar la Iglesia de Santa maría.
Fotografía © Daniel Uriol.
Iglesia, basícila, templo o como quiera que se denomine (las fuentes no se ponen de acuerdo), lo cierto es que estamos ante uno de los edificios más bellos de toda la ciudad. Comenzada en 1355 su principal objetivo (aparte de honrar a Dios) era el de rivalizar con la Catedral de Wawel y llenarla de leyendas fantásticas. Su fachada fue construida completamente de ladrillos y duró todo el siglo XIV con tres naves y dos torres cuadradas que fueron acabadas en los años 1400 y 1406. Desde una de ellas cada hora un trompetero toca el Hejnał mariacki, una melodía tradicional polaca (país nacionalista sobre todo lo demás) y que al mismo tiempo se transmite cada mediodía a través de la radio para todo el país. Cuenta la leyenda que esta tradición viene desde el siglo XIII cuando un trompetista fue asesinado por un disparo en la garganta mientras hacía sonar la alarma antes de que llegara una invasión mongola. Desde entonces, Polonia rinde homenaje a ese trompetista patriota, que salvó al país de ser sometido. De estas dos torres, es bastante obvio su desigual altura, explicado también a través de otra leyenda polaca, la cual indica que ambas fueron costruidas por dos hermanos que crecieron celosos el uno del otro y que terminaron matandose con una espada (de ahí la forma puntiaguda de una de sus torres).
Una vez adentrados en el interior, el visitante se encontrará con una explosión de color sin igual. Cada centímetro de este templo fue cuidadosamente adornado, pintado y cuidado hasta componer uno de los más bellos espectáculos del país. Destaca especialmente el altar, el cual se abre y cierra cada día (espectáculo que no hay que perderse) y que contiene más de 200 magníficas figuras religiosas. Estas ilustran con todo detalle cómo era la vida en la edad media y su exactitud es tal, que han sido estudiadas por varios catedráticos de historia de la universidad de Cracovia para completar estudios sobre cómo debía ser la vida en ese periodo. Cuenta la leyenda también que la cara de una de las figuras crucificadas, la de la parte inferior izquierda, es la del maestro creador de toda la obra, Wit Stwosz.
Fotografía © Daniel Uriol.
Un paseo en su interior descubrirá al visitante un sitio mágico en el que merece la pena pararse en cada rincón y tomarse un tiempo para descubrir la belleza de sus figuras, sus inscripciones y de los frescos que lo adornan. Existen dos zonas para visitantes, a las cuales se accede de manera gratuita o tras haber pagado una entrada. Sinceramente, en mi opinión creo que merece pagar la entrada de 4 euros para admirar el altar de cerca y poder apreciar todas las figuras que lo componen.
Buenas fotografías surgirán si aprovechamos las penumbras que se forman en la estancia (pobremente iluminada a excepción de las cientos de velas que hay). En mi caso, me surgió la idea de hacer varios bokehs (de los que soy un enamorado) con sus velas y con el contraste de las figuras religiosas frente a los fondos luminosos de oro y joyas.
No es muy posible hacer fotografias panorámicas si se busca una imagen escasa de gente (la iglesia está abarrotada a todas las horas del día), pero se puede llevar a cabo una buena sesión de fotografía detallista. Sin duda alguna, los buenos resultados que nos proporcionará, nos compensarán de sobra.
España / Granada / Palacio de Carlos V
Jan 11th
La ciudad de Granada esconde muchos secretos entre sus escarpadas calles. El más conocido es la Alhambra. El más espectacular es el Palacio de Carlos V. Situado a escasos metros del ilustre edificio árabe, el palacio de Carlos V fue construido con la intención de ser la residencia oficial del emperador Carlos V, aunque no queda constancia de que nunca llegara a habitarlo. Está situado junto al Palacio nazarí de Comares, y representa un gran contraste con la arquitectura islámica del resto del recinto. Su fachada es totalmente renacentista y da paso a un edificio de planta cuadrada de 63 metros y un patio columnado circular. Esta disposición, principal rasgo manierista del palacio, lo hace especialmente importante, ya que, según parece, no tiene precedentes en la arquitectura del Renacimiento. Aquél que lo visite, podrá ver cómo el edificio consta de dos niveles: el bajo, toscano, completamante almohadillado, y con grandes anillas de bronce decoradas; el superior es jónico y en él se pueden ver dinteles con frontones preciosos. En el interior, el patio circular también muestra dos pisos. Si en el inferior destaca una increible columnata dórica, en el superior esta se convierte en jónica.
Fotografía © Daniel Uriol.
Cuenta la historia que este edificio fue mandado construir por Carlos V tras su boda con Isabel de Portugal en 1526. Tras el enlace, la pareja estuvo viviendo varios meses en la Alhambra, quedando profundamente impresionado por el palacio y dejando encargada la construcción del nuevo palacio con la intención de establecer su residencia en la Alhambra granadina. El edificio se implantó en el corazón de la Alhambra musulmana, en un extremo del Patio de los Arrayanes y para su construcción fue preciso derribar un pabellón opuesto a la torre de Comares de la Alhambra. Esto, posteriormente acabó despertando mucha polémica, pero mirándolo bien, más que una pérdida, el derribo de esta estructura significó la garantía de supervivencia del resto. En unos tiempos en que lo más habitual era la destrucción total de palacios y templos de los pueblos sometidos, la sensibilidad de los reyes cristianos ante la belleza incontestable de la Alhambra supuso la necesidad de disfrutarla desde dentro y, por ende, de conservarla.
Fotografía © Daniel Uriol.
Una visita fotográfica a este palacio, es todo un reto de cara a la fotografía. El aspecto monocromo de toda la piedra con la que el edificio está construido, la simetría de todos sus elementos y la escasez de ornamentos fastuosos, brinda una oportunidad inmejorable de centrarse al máximo en la composición de las fotografías. Jugar con las sombras, con las iluminaciones, con las formas austeras del palacio son varios de los retos que nos esperan. En mi caso, no busqué variar los objetivos (hice toda la sesión con un 17-50) y me centré, sobre todo en explorar las formas y, en especial, las escaleras del complejo. Son estas, lo elementos que mayor juego dan a la visita, ya que constituyen varios de los elementos más destacados del palacio.
Otro gran reto consistirá en poder sacar fotografías del lugar sin personas que empobrezcan las fotografías que saquemos. El sitio se encuentra masificado a todas las horas del día, lo cual hay que agradecérselo a una organización cuya eficiencia en la organización de una buena visita al emplazamiento a veces deja mucho que desear.
En cualquier caso, la libertad para sacar fotografías impresionantes es total. Usar trípodes, largas exposiciones o buscar pacientemente ese ángulo que nos creará una fotografía estupenda, estará perfectamente al alcance de nuestra mano.
India / Delhi / Mezquita Jama Masjid
Jan 6th
Delhi, es apabullante. La bulliciosa capital de India, ciudad de contrastes desbordada por la gente y la sobreconstrucción hace tiempo que dejó de ser un área urbana distinguible, aunque contiene la mayoría de las instituciones administrativas del gobierno nacional y se la considera formalmente la capital. Lugar de referencia dentro y fuera de India, es sede de la mayor parte de las religiones que existen en el país.
En el caso de los musulmanes, estos se enorgullecen de su fastuosa mezquita Masjid-i Jahān-Numā, o también llamada Jama Masjid (Mezquita del Viernes), la cual es, a la postre, una de las mayores mezquitas de toda la India. Situada frente al Fuerte Rojo, la mezquita fue construida por el emperador mogol Shah Jahan entre 1644 y 1658. Este emperador es sin duda conocido por ser quien mandó construir el Taj Mahal en honor a su difunta esposa. Se dice que participaron más de 500 artesanos en su edificación aunque el arquitecto principal fue Ostad Khalil. Los mejores expertos en la construcción, joyeros, escultores, ingenieros, los mejores calígrafos que se podía encontrar en la época y los principales artistas de toda la India comandaron a más de 6.000 trabajadores para la construcción del templo. Se trabajó durante 6 años, en turnos de casi 24h, sin descanso y bajo la tirana presión del emperador, para finalizar la construcción lo antes posible. Y es que, cuando mandó construirla, en realidad Shah Jahan crear una réplica que superase en belleza a la preciosa mezquita de la ciudad de Agra, que él mismo había mandado construir.
La mezquita está construida en lo alto de una pequeña colina a la que se accede por una escalinata de 139 grandes escalones y que mira al oeste. Esta situación privilegiada permite que la fachada del edifico sea visible desde numerosos puntos de la zona, así como desde el bullicioso mercadillo que existe en su entrada. En dicho mercadillo, se venden desde frutos, comida, vegetales o animales vivos, todos con el propósito de servir de ofrenda.
Fotografía © Daniel Uriol.
Una de las maravillas que se pueden apreciar a la entrada, aparte de los enormes minaretes de 41 m que coronan la entrada, es la belleza de la piedra roja con la que todo el complejo está construído.
Tan importante es este templo, que fue blanco de unos terribles atentados en 2006 cuando dos bombas hicieron explosión en el momento en el que 1.000 fieles asistían al preceptivo rezo de las 17h. Afortunadamente, tan sólo hubo 13 personas heridas y no hubo que lamentar ninguna muerte, aunque ello dió posteriormente lugar a diversos atentados de replesalia contra los templos Sikh.
Fotografía © Daniel Uriol.
Una vez se está dentro de la mezquita, es importante dejarse embriagar por las distintas escenas que, sin que nosotros lo podamos impedir, se van a suceder ante nosotros. Rezos, personas con atuendos curiosos o la inevitable limpieza de pies nos proporcionarán grandes fotografías. No exiten problemas a la hora de sacar fotografías en el interior y la gente que se encuentre allí, gustosamente nos regalará alguna sonrisa (los extranjeros que sacan fotos les hacen muchísima gracia). A partir de ahí, a parte de ir con cuidado debido a la alta temperatira que alcanza el suelo el verano (como todo templo islámico, se ha de entrar descalzo), pocas más precauciones se podrán tomar.
De cara a composiciones curiosas, seguramente la fachada principal debería ser unos de los objetivos de nuestras fotografías. Los minaretes desafiando el cielo suelen dar una gran sensación (especialmente con un 17-50), y si se busca originalidad en el efecto a conseguir, es posible que un objetivo 10-20 nos depare grandes sorpresas. A partir de ahí, una vez en el patio interior, tendremos una gran oportunidad de captar escenas impresionantes de gente del lugar en las más diversas situaciones.
Más información sobre la Mezquita Jama Masjid:
Web oficial: http://www.indiaprofile.com/monuments-temples/jamamasjid.htm


