Spain / León / MUSAC

Muchas veces buscamos fuera de España lo que tenemos aquí. He tenido la suerte que visitar bastantes museos de arte contemporaneo en todo el mundo, y he de decir que aquellos que tenemos en España no le envidian prácticamente nada a los que existen fuera. Y no me refiero solamente al Reina Sofia en Madrid o al Macba de Barcelona, sino a otros muchos que existen salpicando España. De todos ellos, el que más gratamente me ha sorprendido fue el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, también conocido por sus siglas MUSAC, situado en la ciudad de León. Creado con el propósito de ser un “Museo del Presente” o “Museo del siglo XXI”, su colección y sus exposiciones y actividades están fundamentalmente dirigidas a abarcar el arte actual en sus diferentes manifestaciones. Os aseguro que en pocos museos he visto que se cuide tanto la calidad de las obras que se exponen, que se traiga a artistas tan importantes y que sea uno de los pocos espectáculos que te garantiza, siempre, salir satisfecho por las cosas que has visto.

TV Jails

museumFotografía @ Daniel Klein.

Enfocado principalmente a artes audiovisuales y plásticas, este museo me ha mostrado las más impactantes obras en vídeo y fotografia que yo recuerde haber visto últimamente en España. Obras tan originales como llenar de televisiones toda una habitación y proyectar a distintas personas del mundo cantando la misma canción (aunque estas personas nunca llegaron a verse), ver una exposición de arte moderno con los restos del yate AZOR (antiguo yate de recreo de Franco), o exposiciones audiovisuales en las que se mostraban sólo aquellos fragmentos de películas en los que los actores hablaban, mostrando hechos tan insólitos como que Clint Eastwood sólo habló un total de 13 minutos en su película de Harry el Sucio. En definitiva, obras llenas de imaginación y plasmadas en un edificio espectacular en su interior. Diseñado sobre una estructura de paneles transversales, queda dotado de una flexibilidad que le permite desde convertirse en una gran caja hueca hasta albergar varias exposiciones al mismo tiempo en dependencias distintas. Todo ello, ha hecho que este magnífico edificio, obra del estudio de arquitectos madrileño Mansilla y Tuñón Arquitectos, haya merecido un gran reconocimiento internacional con la concesión, en el año 2007, del Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea. Adicionalmente ha participado en certamenes y exposiciones desarrolladas por centros de reconocido prestigio mundial.

Star system

Mass MediaFotografía @ Daniel Uriol.

Una sesión de fotos en este lugar es una auténtica delicia. Respetando la prohibición de no disparar con flash en el interior, el fotógrafo tendrá toda la libertad que desee para poder planificar su disparo, así como para disfrutar de las temáticas más inusuales para sus composiciones. Se podrá encontrar todo tipo de escenarios (poca luz, mucha luz, movimiento) y la belleza del edificio, también propiciará un escenario ideal para sesiones de exteriores con modelos. El único pero que se puede encontrar es la escasez de puntos de apoyo para aquellas fotos en las que se quiera usar largas exposiciones (usar trípode en el interior queda prohibido). No obstante, esto no será sino un ligero ‘pero’ en lo que seguro que va a ser una visita magníficamente aprovechada.

Austria / Salzburg / Casa natal de Mozart (Mozarts Geburtshaus)

Pasar por Salzburg y no visitar las casa de Mozart, es como ir a Mallorca y no ver el mar. Un auténtico crimen :-) La pequeña ciudad de Salzburg, en plenos Alpes austríacos, concede al visitante la increible experiencia de visitar la casa en la que nació el que probablemente haya sido el mayor genio musical de todos los tiempos: Mozart. Nacido como Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart (lo de Amadeus -Amadè- se lo apropió él años más tarde, tomándolo prestado de uno de sus hermanos) en 1756, fue uno de los 7 hijos del gran músico Leopold Mozart, al cual, probablemente, debamos agradecer más que a nadie el que tanto ensalcemos la obra de su hijo. Mucho se ha hablado del inmenso caudal de talento que el pequeño Wolfgang demostró desde muy temparana edada, atesorando records de precodidad nunca antes vistos (cuando tenía cuatro años tocaba el clavicordio y componía pequeñas obras de considerable dificultad; a los seis, tocaba con destreza el clavecín y el violín). Pero fue la inflexible y dura mano de su padre la que sacó todo ese talento de un niño que era desorganizado en sus pensamientos y palabras, al que le costaba mantener su concentración varios minutos seguidos y que parecía más interesado en revolotear por las distintas callejuelas de Salzburg que de aplicarse en la metódica del compás y el pentagrama. Leopold, aparte de ser un gran músico, supo disciplinar a su hijo (si es que eso es posible en un niño de 3 años), y supo detectar del mismo modo su excelente oído, su innata capacidad para leer música a primera vista, una memoria prodigiosa y una inagotable capacidad para improvisar frases musicales. El caso es que la muerte de 5 de sus otros hijos, hizo que este buen músico, abandonase todo, salvo las tareas propias de su cargo como maestro de capilla en la corte del arzobispo de Salzburgo, y se volcase por completo en la educación musical de su único hijo varón vivo que le quedaba.

La casa natal de Mozart se encuentra en la Getreidegasse, 9, muy cerca de la gran Galerie Altnöder. Se trata de una casa que actualmente cuenta con una gran cantidad de objetos de la época e instrumentos que pertenecieron a Mozart durante su niñez. Es uno de los lugares más visitados de Salzburgo y una especie de santuario para músicos y aficionados a la música de todo el mundo, como es mi caso (no por lo de músico, sino por lo de aficionado). Fue en esa csa en la que el joven Wolfgng comenzó a entrar en contacto con la música y en cuyas paredes la estudió la interiorízó.

Casa de Mozart – cocina-. Fotografía @ Daniel Klein.

Debido a su empleo, Leopold tenía fácil acceso a la más alta sociedad austríaca (palacio real incluído) y ello le llevó a querer compartir con ellos el talento de su hijo, al que consideraba tocado por la divinidad. Cuando el niño iba cumplir 6 años de edad, Leopold se lanzó en una gran travesía por toda Europa que buscaba exhibir las dotes musicales de sus hijos ante las principales cortes de Europa. Leopold creyó que proclamar este milagro al mundo era un deber hacia su país, su príncipe y su Dios. Ello, que hoy nos parece una bendición, en el fondo fue una brutal sucesión de viajes extremadamente largos y cansados (eran a través de pedregosos caminos) que alejó a Wolfgang de cualquier cosa que se pudiese asemejar a una infancia. En 1762 (Mozart tenía 6 años), visitó Munich, Viena, Praga y estuvo fuera de su casa un año entero. Como dato curioso, decir que fue en su estancia en Viena en la que el pequeño Mozart dió su primer concierto completo (en el Palacio de Schönbrunn). Todo fueron elogios.

Ello llevó a su padre a lanzarse a una gira mucho más larga, salvaje y ambiciosa con el fin de recaudar dinero a base de conciertos privados para la nobleza. Durante los 3,5 siguientes años, el pequeño Mozart (insisto, recordemos que tenía sólo 6 años), no haría otra cosa más que viajar, tocar y componer entre concierto y concierto. Pero lo que para cualquier persona sería una auténtica paliza, para él resultó ser algo perfectamente llevadero. Viajó y tocó en Múnich, Mannheim, París, Londres, La Haya, regresó otra vez a París y volvieron a casa pasando por Zúrich, Donaueschingen y nuevamente Múnich, cosechando grandes éxitos. Posteriormente, tras un breve descanso, fue de nuevo a Londres y, tras llevar a cabo varios conciertos en los Países Bajos, regresó a Viena, donde permanecería unos meses antes de irse a París. De allí regresarían a Salzburg donde descansaría unos meses antes de lanzarse a una nueva gira por Italia que le llevaría a Bolonia, Milán y Roma, donde asistiría a conciertos en la capilla sixtina. Todo esto no es sino un breve ejemplo del brutal sacrificio al que su padre le sometió para exprimir el talento de su hijo. No obstante no todo fue negativo: si bien debido a estos viajes, Mozart se pasó más de 1/3 de su vida viajando, lo cierto es que tuvo la oportunidad de entrar en contacto con la flor y nada de los músicos de la época y recibió clases, honores y oportunidades que nunca habría conseguido de no ser a través de tales viajes: como ejemplo, baste decir que en Londres conoció a Johann Christian Bach, en Bolonia a Giovanni Battista Martini, en Roma a Gregorio Allegri; en su viaje a Bolonia fue aceptado en la Academia Filarmónica de Bolonia (hecho excepcional puesto que era la academia más importate del mundo en esos días y se le permitía acceder a ella con 14 años, cuando la edad mínima de aceptación era de 20), y en Roma fue nombrado Caballero de la Orden de la Espuela de Oro. En definitiva, su sacrificio acabó obteniendo los frutos que su padre Leopold deseaba.

El joven Wolfgang, comenzó a verse interesado por profundizar en las posibilidades de los distintos instrumentos que tocaba. En 1775 se centró en estudiar las posibilidades del violín produciendo una serie de cinco conciertos (los únicos que escribiría en su vida) e incrementando constantemente su sofisticación musical. Los últimos tres (KV 216, KV 218 y KV 219) son ahora básicos en el repertorio de este instrumento. El año siguientes, se centró en el piano y su interacción con la orquesta, escribiendo numerosos conciertos y culminándolo en el Concierto para piano y orquesta n.º 9 en mi bemol mayor (llamado Jeunehomme) a principios de 1777, considerado por los críticos el punto de inflexión de su obra.

Primer violín de Mozart. Fotografía @ Daniel Klein.

Pero en aquella época, dos aspectos cambiarían su vida por completo. El primero fue su ya manifiesto esnobismo por las cosas caras, extravagantes y, muchas veces, absurdas, de las que gustaba rodearse. Todo aquello estrafalario, llamaba su atención, sin importar el precio que tuviese. Es de aquellos días de los que data su famosa frase de “Yo quisiera tener todo lo que es bueno, auténtico y bello” (hoy una especie de slogan que ha adoptado para sí la ciudad de Salzburg y que bien se encarga de poner en todo tipo de camisetas, pines y posters). Con eso, queda explicado todo. La segunda fue que una ciudad tan pequeña como Salzburg, poco dinero podría ofrecer a una persona con gustos tan caros y extravagantes. Por todo ello, buscando nutrirse de mayores retos y riquezas, se lanzó a nuevos viajes tratando de conseguir empleos que satisficiesen sus demandas. Viajó de nuevo por Múnich, Paris, Viena, Augsburgo, Mannheim, y otras ciudades. Era el momento de recolectar lo cosechado en sus años de siembra infantil. En ese viaje, se volvió a encontrar con muchos de los antiguos nobles y reyes que años atrás habían idolatrado su maestría para tocar, pero ni uno sólo de ellos aceptó pagarle el alto sueldo que exigía por prestar sus servicios como músico permanente de su corte. Derrotado y tremendamente ofendido, en 1779 regresó a Salzburg, apesadumbrado además por la muerte de su madre durante su ausencia.

Desde entonces, comenzó a trabajar como lo que hoy llamaríamos ‘músico freelance’, componiendo para todo aquél que le encargase alguna obra y que pagase por adelantado. Su situación financiera era tremendamente angustiosa y su orgullo le llevó a rechazar varios trabajos que aseguraban dinero pero no abrillantaban curriculum. Famoso es el incidente en el que se sintió ofendido cuando el arzobispo Colloredo lo trató como a un mero sirviente y particularmente cuando el arzobispo le prohibió tocar ante el Emperador en casa de la condesa Maria Wilhelmine Thun, actuación por la que hubiera recibido unos honorarios iguales a la mitad del salario anual que cobraba en Salzburgo. un nuevo enfrentamiento llegó en mayo, cuando Mozart se negó a llevar un paquete enviado por Colloredo a Salzburgo. Ante su negativa de convertirse en mensajero, Mozart es insultado por su patrón y el compositor, de forma audaz, lo interrumpe en medio de su ira: ‘¿Su Gracia no está conforme conmigo?’. La respuesta de Colloredo fueron más improperios y se cerró con un «¡vete ya!». Mozart intentó dimitir de su puesto presentando su renuncia al auxiliar del arzobispo, el conde Arco, pero el arzobispo la rechazó. Le concedieron un permiso el mes siguiente, pero de forma insultante. Días más tarde, cuando Mozart intentaba entregar personalmente a Colloredo un último «memorial», el conde Arco le cerró el paso en la antecámara del arzobispo, produciéndose otra escena violenta, y el compositor fue expulsado literalmente ‘con una patada en el culo’. Su temperamento y carácter le estaba cerrando más puertas de las que su virtuosismo le había abierto en su infancia.

Tras ello, se desplazó a Viena buscando nuevas oportunidades y dinero. Allí, estrenaría obras de gran éxito, como su ópera El rapto en el serrallo, la cual cosechó gran éxito. Tras escucharla, el emperador José II comentó al final del estreno de la ópera: ‘Música maravillosa para nuestros oídos, verdaderamente creo que tiene demasiadas notas’, a lo que el compositor contestó: ‘Exactamente, ¿cuántas son menester?’. De nuevo, se cerraba puertas. Durante los siguientes años, compondría como un loco, se casaría con una soprano de escaso talento musical (pero que lo amaba con locura), llamada Constance y comenzó su época más prolífica como compositor. Sacaba a la luz más de cuatro conciertos al año y obtenía grandes ingresos por ello. Por fín parecía que su tozudez y talento le estaba dando resultado. Por ello, el matrimonio Mozart comenzó a llevar un estilo de vida lujoso. Si ya de por sí Wolfgang era dado a gastar todo aquello que tenía (y lo que no tenía), cuando se vio con dinero en las manos, comenzó una incesante carrera de gasto que escandalizó a su propia mujer, cómplice hasta el momento de su insensatez. Pero de nuevo dos hechos concretos hundieron su vida en esos días: la guerra entre Austria y Turquía y el que el nivel de prosperidad y estatus económico de la aristocracia, que los financiaba, se redujese. se acabaron para siempre los días de opulencia y despilfarro. Se acabó el dinero y más aún para subvencionar músicos. Pero eso a Mozart no le imortó y no varió un ápice su estilo de vida. Pensando que las cosas pronto volverían a ser como antes, comenzó a pedir prestado dinero a todos aquellos a los que conocía, en general a sus amigos y hermanos de la misma logia masónica a la que se había afiliado, y en particular a Johann Michael Puchberg.

Asfixiado por el dinero que debía y no tenía, en 1790 Mozart realizó una nueva serie de largos viajes con la esperanza de incrementar sus ingresos: a Leipzig, Dresde y Berlín en la primavera de 1789 y a Francfort, Mannheim y otras ciudades alemanas. Estos viajes sólo produjeron éxitos aislados y no mitigaron los sufrimientos económicos de la familia. Estaba desolado. Su mujer no hacía sino reprocharle su constante despilfarro, sus hijos enfermaban frecuentente por la mala nutrición a la que se veían sometidos, sus ingresos cada vez eran más escasos y su postura ante todo ello era que no dejaba de asombrarse de que la gente no le pagase y tratase acorde al verdadero talento que sabía que tenía. Vivía una realidad distinta. Por ello, se lanzó a componer masivamente, con la esperanza de que sus representaciones le volviesen a llevar a un estatus económico adecuado. Su último año de vida fue, probablemente, el más prolífico de su vida: compuso el último concierto para piano y orquesta, el Concierto para clarinete en la mayor KV 622, el último de su grandísima serie de quintetos de cuerda, el motete Ave verum corpus y el inacabado Réquiem. Hay que decir que lo excepcional de toda esta obra es que contiene registros extremadamente opuestos pasando del drama a lo alegre con suma facilidad. Como ejemplo, baste decir que su ópera La flauta mágica (compuesta durante esos días) considerada como una de las obras más alegres de Mozart, fue compuesta mientras su mujer le había abandonado (temporalmente) y uno de sus hijos moría en el cuarto del al lado debido a fuertes fiebres.

La salud del compositor empezó a declinar y su concentración disminuía. Mozart se sintió enfermo durante su estancia en Praga el 6 de septiembre de 1791 durante el estreno de su ópera La clemenza di Tito, compuesta en ese año como un encargo para los festejos de la coronación de Leopoldo II como emperador. La obra fue acogida con frialdad por el público. Al regresar a Viena, Mozart se puso a trabajar en el Réquiem y preparó los ensayos de la La flauta mágica. Ésta se estrenó con enorme éxito el 30 de septiembre, con el propio Mozart como director. Pero apenas podía mantenerse en pie ya. Mozart recibió los cuidados de su esposa Constanze y su hermana menor Sophie durante su enfermedad final pero su debilidad y estado de completa obsesión delirante hacían imosible cualquier recuperación. Es un hecho probado que estaba mentalmente ocupado en la finalización de su Réquiem y que apenas atendía a quienes le hablban. Por ello, las teorías de que realmente dictara pasajes durante sus últimos días en cama (como muestra la película Amadeus) son muy poco probables.

El 5 de diciembre de 1791, aproximadamente a las doce de la madrugada, llegó un doctor para revisar la salud de Mozart, y encontró a este en pleno delirio febril. Se ordenó que le pusieran compresas frías de agua y vinagre sobre la frente para bajarle la fiebre pero más que aliviarle, el cambio brusco de temeratura hizo que perdiese el conocimiento y no volvió a recuperarse hasta su muerte. A las doce y cincuenta y cinco minutos de la madrugada, Mozart falleció en Viena a la edad de 35 años, 10 meses y 8 días. Fue enterrado al anochecer, siendo trasladado el féretro en coche de caballos hasta el cementerio de St. Marx en Viena, en el que recibió sepultura en una tumba comunitaria simple. No había dinero para más. Se iba así, el mayor talento creativo musical de todos los tiempos.

Tumba de Mozart en Viena. Fotografía @ Daniel Klein.

Hoy en día, es sencillo seguir los pasos que Mozart dió en vida, ya que muchas de las ciudades que han sido mencionadas en estas líneas se han apresurado en consevar las casas en las que Mozart residió a fin de explotarlas turísticamente. En Salzburg existe tanto la casa en la que vivió los primeros 17 años de su vida (realmente no pasó mucho tiempo en ella habida cuenta de sus viajes) y la casa en la que residió antes de irse a vivir a Viena. Quizás de las dos casas, la más famosa sa la primera, a la que es aconsejable ir a primerísima hora de la mañana. Pensad que si vuestro único motivo de visita en Salzburgo es seguir las huellas de Mozart (como fue mi caso), muy probablemente los otros miles de turistas de la ciudad puedan decir exactamente lo mismo. La casa tiene una recreación de lo que era el salón original de los Mozart y la cocina original. Así mismo, tiene distinos objetos que se dicen de Mozart y que van desde manuscritos originales, mechones de pelo u objetos personales a los que tenía especial aprecio.

De cara a la fotografia, hacer alguna foto en la que apenas aparezcan personas, turistas, cámaras, mochilas y demás es misión imposible. De todos modos, más imposible aún lo hace el hecho de que está terminantemente prohibido hacer fotografías en el interior (lo cual nos saltamos por alto la mayor parte de las personas que visitamos la casa). Por lo que hacer fotos deberá ser algo fugaz, rápido y sin mucho tiempo para poder preparar la foto. Adicionalmente, la escasa luz que existe en todas las dependencia, complica aún mucho más la tarea. En mi caso, estuve trabajando con lentes de 2.8 de luminosidad, ISOs de 1.200 (mínimo) y tratando de lograr largas exposiciones a fin de encontrar algo de luz, pero los empujones de la gente, los escasos encuadres posibles y las frecuentes reprimendas de los guardias de seguridad hicieron casi imposible la labor.

Casa de Mozart – comedor -. Fotografía @ Daniel Klein.

La segunda casa de Mozart en Salzburg deja a un lado la figura humana del compositor y realmente se centra más en los instrumentos musicales que tuvo durante ese periodo. Si os gustan los pianos del sigo XVIII, sin duda alguna, ese es vuestro lugar.

De todos modos, haber estado en las casas del mejor músico de la historia, ver sus objetos y poder sacar alguna que otra foto furtiva, bien merece una visita a la ciudad de Salzburg.

Ahí queda mi recomendación como visita :-)

España / Madrid / San Isidro 2010

Recientemente, los madrileños hemos celebrado San Isidro en nuestra ciudad. Una excusa más para lanzarnos a la calle, disfrutar los unos con los otros y pasarlo bien en esta maravillosa ciudad que nos acoje.

Cuentan las crónicas que San Isidro, cuyo nombre real era Isidro de Merlo y Quintana, estuvo casado con Santa María de la Cabeza (otro gran nombre de Madrid). Su amo fue el noble Juan de Vargas y en su casa en Madrid hay actualmente un museo con exposiciones temporales sobre temas madrileños y también con recuerdos relativos a la vida del santo. Su santidad le viene gracias a varios los milagros documentados por la iglesia, siendo el más famoso el del pozo (en el que, gracias a su oración, las aguas de un pozo subieron para poder rescatar a su hijo que había caído en él), y de los Ángeles, popularmente narrado como que los ángeles araban el campo mientras que San Isidro rezaba. Por estas cosas, San Isidro fue beatificado por el Papa Paulo V el 14 de junio de 1619 y canonizado el 12 de marzo de 1622 por Gregorio XV.

Y como no podría ser de otra forma, os dejo aquí las fotografías de las fiestas que hemos vivido, tratando de transmitiros lo muchísimo que las hemos disfrutado.

Callao square in San Isidro 2010

Chulapos in San Isidro 2010

Old rocker man in San Isidro 2010

Live Concerts at San Isidro 2010

Zas! Fotografías @ Daniel Klein.

Francia / Paris / Torre Eiffel

Posiblemente uno de los iconos más reconocidos de Francia y, sin duda, punto de reunión y visita para todo aquél que ha visitado París en algún momento. De esta torre de 324 metros de altura se han dicho millones de cosas, ha sido retratada infinidad de veces y es uno de esos monumentos que uno ha de visitar al menos una vez en la vida (ya ha tenido más de 200 millones de visitantes hasta la fecha).

Construida en 1899 (sólo se tardó 2 años en construir), fue la estructura más alta creada por el ser humano hasta el año 1930, momento en el que fue superada por el edificio Chysler de New York. Pesando 10.000 toneladas de acero, curiosamente fue muy criticada en sus inicios ya que, según los artistas afamados de la época, rompía con todo el romanticismo y clasicismo de Paris. Una anécdota muy conocida dice que el novelista Guy de Maupassant solía comer en el restaurante de la Torre todos los días. Cuando le preguntaron el motivo, respondió: “porque es el único lugar de todo Paris en el que no se ve la maldita torre”.

EiffelFotografía de  Daniel Klein

La torre tiene tres niveles para ser visitada por los turistas, pudiendo comprarse tickets para ascenderla (a pie o en ascensor), aunque más de 600 escalones esperan a aquél que desee subir al segundo piso a pie. Desde todos esos rincones, el fotógrafo encontrará una excepcional perspectiva para sacar imágenes panorámicas de Paris y sus alrededores, pudiendo combinar toda suerte de técnicas de fotografía de paisajes: desde el uso de objetivos 14-24 para lograr amplitudes en las imágenes, hasta lentes de 70-300, donde se podrán obtener fotografías con excelentes detalles de vistas aéreas de Paris. A partir de ahí, todo es ponerse a jugar. Encuadres, detalles de la estructura de hierro, pilares, cúpula, blanco y negro, colores, HDR… todo generará agradecidas fotografías y dejará al fotógrafo con la sensación de haber completado una gran sesión de todos.

Blue EiffelFotografía de  Daniel Klein

No obstante, es por la noche el momento en el que merece la pena hacer una segunda visita a la torre. Es bastante común que la noche esté bien iluminada y permita sacar fotografías muy interesantes. A partir de ahí, jugando con f 2.8 y velocidades de 1 a 2 segundos, los resultados serán casi espectaculares (por no decir, si se tiene un buen objetivo 2.8, tirar con un f8y 2 a 7 segundos y lograr los tan agradecidos haces de luces de coches contrastando con la Torre. Adicionalmente, la Torre generalmente suele tener varias veces al año distintas decoraciones lumínicas por diversos motivos, por lo que será muy sencillo poder sacar fotografías bastante especiales y exclusivas.

Sin duda alguna, un excelente motivo para plantear una buena tarde de fotografías y dar rienda suelta a todas las ideas y composiciones que se nos pasen por la cabeza.

Información sobre la Torre Eiffel:

Coste de la entrada: de 3 a 8 euros (dependiendo de la edad y de dónde se quiera subir).

Reserva online de visitas: http://www.tour-eiffel.fr/teiffel/uk/espace_pro/tarifs/vente_ligne.html

Teléfono de información: +33 (0)1 44 11 23 11

Acceso a la Torre Eiffel:

METRO : Bir-Hakeim, Trocadéro, Ecole Militaire
RER : Línea C – Estación Champ de Mars-Tour Eiffel
BUS : 22, 30, 32, 42, 63, 69, 72, 80, 82, 87
BATOBUS : Escale Tour Eiffel, port de la Bourdonnais. www.batobus.com
PARKING PARA AUTOMÓVILES: : Place Joffre, Quai Branly
ESTACIONAMIENTO PARA AUTOCARES: www.autocars.paris.fr
TAXI : Estación Quai Branly, Pilar Oeste

Alemania / Berlin / Puerta de Brandenburg

Si uno tuviese que elegir el monumento con más historía de toda Europa, sin duda alguna la Puerta de Brandenburg estaría entre los dos o tres candidatos más destacados. Se hace dificil pensar en algún monumento que haya tenido más significación, simbolismo y miradas en toda su historia. Construído entre 1788 y 1791, esta puerta consistente en 12 columnas dóricas, hacía las veces de puerta de entrada a la antigua ciudad de Berlín. Su diseño está inspirado en Propylaea, la entrada a la Acrópolis en Atenas (Grecia). Utilizado desde sus primeros momentos como un símbolo del poderío prusiano (especialmente tras la derrota de Napoleón), el poder cruzarlo a través de sus columnas fue vetado para todo aquél que no perteneciese a la familia real hasta ya avanzado el año 1919. Posteriormente sería utilizado como símbolo por los Nazis, practicamente destruido en la II Guerra Mundial, tapiado en 1961 debido a la construcción del muro de Berlín y, en Octubre de 2002, reabierto al público en el transcurso de un gran festejo, como símbolo de la unificación definitiva de las dos Alemanias (RDA y RFA). Sea de dónde se sea, la puerta de Brendenburg es conocida por todos y tomada como un símbolo europeo de la unidad y la concordia.

Brandenburger TorHistory

Fotografías © Daniel Klein

Fotográficamnte hablando, la puerta de Brandenburg es un regalo para cualquier visitante. Una cuidada iluminación hacen que genere excelentes definiciones y captura de detalles, incluso en fotografía nocturna. Su forma perfecta invita a jugar con composiciones arriesgadas y, adicionalmente, proporciona múltiples accesorios adicionales con los que jugar también como elementos de nuestras fotografías (farolas, transeuntes, bancos, edificios, …). La puerta puede ser fotografíada desde su lado oriental, desde el occidental o desde los laterales, pudiendo jugar con la cuádriga que la corona, con el bosque de Tiergarten o con los lujosos hoteles que existen en la parte oriental. A partir de ahí, será el fotografo quien decida la mejor manera de sacar partido al monumento, haciéndolo de día, de noche, contra cielos claros o contando con las frecuentes nubes.

Otro aliciente para ir a verla es el que se encuentre prácticamente al lado de dónde se ubicaba el antiguo bunker de Hitler (el lugar en el que se suicidó), lo cual convierte en su visita en la excusa para poder ver dos lugares históricos.

Sin duda alguna, un aunténtico regalo para una buena sesión de fotos. ¿Una anecdota?. En mi última visita le saqué más de 400 fotos :-P

Turquía / Istanbul / Mezquita Yeni

Visitar Istanbul siempre significa adentrarse en un viaje en el que existen buenísimas fotografías en cada rincón y a cada momento. Para quien visita la ciudad por primera vez, es sencillo y tentador dejarse caer por la zona de Sultan Ahmed y hacer decenas de fotos a los monumentos más clásicos de la ciudad: la Mezquita Azul o Santa Sophia. Pero, sin duda alguna, tras haber cumplido con ese “trámite”, es muy recomendable pasearse la ciudad e ir descubriendo otros lugares que aportan maravillosas experiencias. Uno de estos paseos, nos proporcionó una de las sorpresas del viaje: la Mezquita Yeni.

Mosque by nightMosque

Fotos © de Daniel Klein

Situada cerca del puente de Galata, en la zona de Eminönü, esta mezquita tiene mucha menos fama turística que las otras mezquitas de Istanbul, pero, por su privilegiada situación geográfica, seguramente es la primera mezquita que se atisba desde el mar si se llega a la ciudad por mar (lo que comunmente se denomina viaje al “cuerno de oro”). Terminada en 1663, presenta al visitante una cúpula del estilo Iznit de 36 metros de alto que ya da una idea de su magestuosidad. Esta mezquita, como la mayoría de Istanbul, se encuentra en perfecto estado de uso por la comunidad musulmana y permite visitas de turistas durante todo el día. Como curiosidad, cabría destacar que en su cripta esconde celosamente las tumbas de 6 sultanes del antiguo imperio Turco. Una maravilla.

Fotográficamente, el monumento devuelve con creces todo el tiempo que se invierta en planificar una buena fotografía. Mención especial hay que hacer al patio, el cual, si lo visitáis de noche, tiene una iluminación especial que nos presentará un excelente juego de luces nocturnas donde encontrar ángulos y composiciones preciosas. Por otro ello, será tremendamente recomendable visitarla al atardecer o con la noche ya entrada (es sencillo saber a qué hora visitarla si se consulta previamente la hora a la que anochecerá en la zona). Interiormente, la mezquita es muy similar a la mezquita Azul de Sultan Ahmed, pero con la particularidad de estar mucho menos concurrida, encontrando bastante más libertad para pasear tranquilamente o planificar buenas fotos. Otra de las ventajas que tiene consiste en los numerosos apoyos que contiene su patio, lo cual permite al fotógrafo visitante encontrar decenas de puntos para estabilizar la cámara y poder prescindir del trípode.

Sin duda alguna, un rincón mágico del que se podrán obtener excelentes fotografías casi sin esfuerzo. :-)

Información:

Horario de visitas: Lunes a Domingo de 7h a 21h.

Entrada gratuita.