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Bélgica / Bruselas / Grand Place
Jun 26th
Hace años, tuve la oportunidad de visitar Bélgica y recorrer las ciudades de Bruselas y Leuven. De la segunda poco diré, puesto que mi estancia fue bastante concentrada en actividades académicas que me secuestraron gran parte del día (y de la noche) y poco espacio dejaron para algo distinto, pero en la primera, sí tuvimos oportunidad de recorrerla y visitar sus monumentos.
Bruselas es una ciudad más bien lineal, donde todo sucede según se espera que suceda y donde todo está donde debería estar. Digamos que es una ciudad donde no existe espacio para la sorpresa. Sin embargo, algo tan monótono como Bruselas, alberga una gran importancia política ya que posiblemente es la ciudad donde más instituciones importantes confluyen. Bruselas es a la vez capital administrativa de la Unión Europea, sede del cuartel general de la OTAN, sede del Consejo Europeo y, a nivel nacional, capital de la Región de Bruselas-Capital, de la Región Flamenca y de las comunidades flamenca y francesa de Bélgica.
Adentrándote por sus calles, poco podrás ver interesante, dado que es una de tantas ciudades europeas sin nada destacable aparte de las numerosas tiendas de chocolate. Sin embargo, existe una gran excepción a esta tendencia: la Grand Place. Haciendo las veces de gran centro de Bruselas, es una de las zonas más bellas de toda la ciudad (y de toda Bélgica), habida cuenta de sus edificios cuidados y de sus ornamentos curiosos por todos lados.
Fotografía © Captainxo.
Nacida a resultas de la consolidación de un gran mercado que fue mandado construir por el Duque Carlos de Bélgica, lo que inicialmente fue una zona de compra venta de materiales agrarios, acabó siendo un macro-mercado de comercio, el cual poco a poco, demandaría ampliaciones tanto en función como en espacio físico. En los siglos XIII y XIV, se convirtió ya en el punto más importante de comercio de la zona y la propia ciudad de Bruselas comenzó a construirse alrededor del mercado. Los comerciantes, en vez de tener un itinerario nómada, terminaron por acercar sus viviendas habituales a la zona, comenzado a crear lo que ahora son los barrios céntricos de Bruselas.
Tal fue la importancia que ganó el sitio, que poco a poco comenzó a caer en los ojos vecinos, motivo por el cual terminó sucediendo lo inevitable: el 13 de agosto de 1635, 70.000 soldados franceses se aventuraron en expedición bélica contra la zona con ánimos de someter la ciudad y controlar la influencia tanto del mercado como de la liga de Augsburgo. Pocas cosas buenas podrían suceder ante esa aventura, por lo que la plaza fue prácticamente arrasada por los intensos bombardeos. La plaza sería recontruida pocos años después, pero cuentan las crónicas que ni con el gusto ni con las calidades de los materiales originales.
Desde entonces, la Grand Place ha servido como punto de referencia de toda Bruselas, referenciando las partes más bellas de la ciudad y aportando una agradable visita a quien se decida a adentrarse por las enrevesadas callejuelas que la flanquean. Este, sin duda será un paseo de lo más animado, puesto que los descensientes de aquellos comerciantes que la poblaban siglos atrás, ahora han convertido toda la zona en enjambre de mesones. Un paseo por allí te hará sentirte reclamado por los vociferantes metres que, desde su puerta, son capaces de llamar tu atención hasta en 10 idiomas distintos. Las palabras justas para que puedas saber el menú y que su restaurante es mucho mejor que el de al lado (pese a que ambos te reciben con el inevitable marisco de plástico a modo de adorno). Toda una experiencia.
Fotografía © Amanito.
Hacer una buena sesión de fotos no nos proporcionará más regalo que el de hacer alguna que otra fotografía nocturna con la que podamos buscar contrastes de colores y alguna que otra luz que ilumina las fachadas. En cualquier caso, puede ser interesante buscar una buena perspectiva obliqua a la plaza y, armados con nuestro trípode, buscar fotografías de larga exposición. Un gran angular nos dará la posibilidad de buscar algo interesante, aunque, como he dicho, la experiencia como tal es bastante plana.
Sin embargo, pasar una agradable tarde de callejo, fotos y, comprar chocolate, bien merece la visita.
Italia / Roma / Ciudad del Vaticano
May 10th
Todo el mundo necesita soñar. Una de las maneras más sencillas es hacerlo a través del cine. Es lo más cómodo: te sientas en una butaca y vemos como a otras personas les pasan cosas. Nuestra empatía hace el resto: lloramos cuando el protagonista sufre, nos reímos si las cosas le van bien y sufrimos cuando sufre. Es nuestra capacidad de ponernos en la piel del otro la que nos incita a ir al cine una y otra vez buscando, muchas veces, esas sensaciones para arreglarnos una mala tarde. También existen ciertos sitios a los que solemos ir buscando exactamente el mismo tipo de resultados y, muy posiblemente, el Vaticano, pertenezca a ese escaso grupo.
Cuenta la historia que allá donde siempre existió el Monte Vaticano, a la sazón colina donde sitaba un oráculo de origen etrusco del mismo nombre, en el año 756 se decidió instaurar la sede de los Estados Pontíficos. Estos no eran sino un conglomerado de microestados que cuatro años antes habían decidido unirse y, tras obtener un espacio en el que consolidarse, proclamarse estado independiente bajo la directa autoridad civil de los Papas. A nadie le pareció molestar demasiado este hecho, pues, hasta el 1870 apenas fueron molestados por nadie del exterior. Nacía así el STATVS CIVITATIS VATICANÆ (que viene a significar algo así como ‘estado de la ciudad del Vaticano’). Durante todos esos años, los sucesivos Papas fueron aglutinando poder, riqueza y servidumbre del exterior a partes iguales, creando el que, para mi, es el caso más fascinante de país que pueda uno visitar.
Fotografia © Daniel Uriol.
Fotografia © Daniel Uriol.
Fotografia © Columbo’s Dad.
La Ciudad del Vaticano alberga la Santa Sede, máxima institución del catolicismo romano. Aunque los dos nombres ‘Ciudad del Vaticano’ y ‘Santa Sede’ se utilizan a menudo como si fueran equivalentes, el primero se refiere a la Ciudad y a su territorio, mientras que el segundo se refiere a la institución que dirige la Iglesia y que tiene personalidad jurídica propia (como sujeto de Derecho internacional desde 1929). En rigor, es la Santa Sede, y no el Estado del Vaticano, la que mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Por otro lado, el Vaticano es quien da el soporte temporal y soberano (sustrato territorial) para la actividad de la Santa Sede. Como Palacio Presidencial, el Vaticano dispone de la Basílica de San Pedro, la cual es su monumento más importante, sede del gobierno y, por añadido, el 7% (20% si contamos con la plaza San Pedro) de las 44 ha de la superficie que compone todo el territorio del país. Ello, provoca varios hechos curiosos: el Vaticano es el país más urbanizado del mundo, el único cuya lengua oficial (el latín) es una lengua en desuso en cualquier otro país del mundo, el único de Europa que es regido por una teocracia electiva (aunque el Papa, que legalmente ostenta plenos poderes legislativo, ejecutivo y judicial, suele delegar las funciones de jefe de estado en el Secretario de Estado) y el único en el que ninguno de sus ciudadanos ha nacido en sus fronteras (pues, como se puede imaginar, es un país cuya natalidad es y será 0).
Legislativamente hablando, el Estado Vaticano es el estado menos democrático de Europa. Todos los miembros de su gobierno son elegidos por el colegio cardenalicio, quedando excluidas de este y muchos otros derechos el resto de las personas que residen en la Ciudad del Vaticano. Para poder ser ciudadano de este país, se impone la religión oficial del estado tanto en su creencia como en su práctica. Para el puesto de jefe de estado, no están permitidas campañas electorales y ningún candidato puede formular propuesta alguna a sus votantes. Sólo se puede ser candidato si se ostenta cierto rango en la estructura de la iglesia (obispo) y esta votación queda fuera de cualquier control o vigilancia internacional. En este sentido, aquél obispo que llegue a ser Papa, convierte caprichosamente su palabra en ley. Existe una especie de constitución, llamada “Ley Fundamental de la Ciudad del Vaticano”, pero paradójicamente, especifica que aquello que diga el Papa deja en papel mojado aquello que diga la constitución. Para culminar no existe sistema judicial alguno que rija el estado Vaticano, dejando a la palabra del Papa o al ordenamiento jurídico de Italia las diferentes tareas de enjuiciamiento criminal.
Fotografía © Scott Photos.
Con respecto a la Basílica de San pedro, se trata sin duda de la joya de la visita para fotografiar. Se comenzó su construcción en 1506 en el lugar exacto en el que se sabía que fue martirizado y enterrado el apóstol San Pedro. Pasó por manos de varios arquitectos / artistas, los cuales fueron aportando su visión y modificando los planes originales sucesivamente. Fue el Papa Pablo III quien tomó una decisión que luego sería crucial: la contratación de Miguel Angel para retomar los planes originales (cruz griega en vez de cruz latina) e impulsar definitivamente la obra. Como arquitecto, la más importante aportación de Miguel Angel fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio donde la tradición indica se localiza la tumba del Apóstol Pedro; misma que, a pesar de su peso, parece flotar en el aire, y es la verdadera maravilla de toda la construcción. Sobre la base de la cúpula, en letras de dos metros de alto se colocó la inscripción TV ES PETRVS ET SVPER HANC PETRAM ÆDIFICABO ECCLESIAM MEAM ET TIBI DABO CLAVES REGNI CÆLORVM (‘Tú eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia, y te daré las llaves del Reino de los Cielos’). Miguel Ángel, destacaría como artista la capilla sixtina, maravilla entre las maravillas y una de las más impresionantes obras de la época.
Con los sucesivos años, se fueron ampliando las obras de la Basílica hasta llegar a lo que es su actual composición. Todo este tiempo, ha llevado a que este magnífico edificio sea testigo de numerosos hechos relevantes en la historia de la humanidad. Es entre sus muros donde están enterrados la mayoría de los Papas
Por último, es imprescindible visitar el museo vaticano, una mezcla entre visita a todo el complejo religioso y un acceso a los grandes fondos artísticos que la Iglesia Católica ha acumulado a lo largo de su historia. De toda la visita, merece la pena ver especialmente la escalera helicoidal. En contra de lo que todo el mundo piensa, esta escalera es de muy reciente construcción, ya que fue confeccionada en la reforma de los museos vaticanos de 1932 por Giuseppe Momo. La particularidad de esta construcción es que Momo utilizó un ingenioso diseño de escalera de caracol en rampa, contando para el diseño de la balaustrada con Antonio Maraini. Este es, sin duda, uno de los elementos a fotografiar dentro de la visita al complejo.
Fotografia © Daniel Uriol.
Fotografía © Toshio.
Fotografiar la Basílica de San Pedro es todo un ejercicio de destreza. Lo masificado del moumento, el saber que estarás que has de estar en constante movimiento (los guardas ya se encargan de no dejar que se produzcan aglomeraciones para que el resto de fieles que esperan puedan entrar), y la escasa luz, son, sin duda, los principales problemas. El uso de trípodes dentro está prohibido y las medidas de seguridad que existen a la entrada no facilitan el poder portar mucho material. Mochilas abultadas, son sospechosas. Sin embargo, aparte de las típicas fotografías de cualquier basílica, lo cierto es que existen infinidad de fotografías y composiciones a explotar en nuestro tour.
Adicionalmente a estas fotos, aquellos que visiten la Basílica, no deberían dejar de saber que:
- Desde 1277, la basílica está conectada con el Castillo Sant’Angelo por un corredor fortificado, llamado Passetto, de unos 800 metros de longitud.
- En el fondo de la basílica (el ábside) hay un monumento que representa un enorme trono de bronce, conocido como “la Cátedra de Pedro”. En realidad, es un relicario que contiene restos de una silla de madera y marfil que, según la tradición, usaba el mismo San Pedro. Encima del trono hay dos ángeles de bronce sosteniendo las llaves y la tiara, símbolos de la autoridad papal. Tras él se abre el llamativo ventanal que representa al Espíritu Santo como una paloma, rodeado de una vorágine de ángeles y santos. Al pie de este monumento hay un altar usado por el Papa para ciertas ceremonias, llamado precisamente “altar de la Cátedra”.
- En la fachada se abren cinco puertas, aunque una de ellas (la Puerta Santa) permanece cerrada, incluso tapada con cemento por su lado interior. Esta puerta sólo se abre cada 25 años para los años santos (años jubilares). La abre solemnemente el Papa al inicio de ese año, permaneciendo abierta para que los fieles puedan acceder a la basílica y ganar la Indulgencia jubilar. Al final de dicho año, el Papa la clausura. Las otras tres basílicas papales de Roma también tienen puertas santas.
- Es posible la visita a la cúpula, desde donde se observan unas maravillosas vistas de la plaza de San Pedro, la Ciudad del Vaticano y la ciudad de Roma, pero se debe vestir con recato, estando prohibida la entrada a personas con tirantes y pantalones cortos (tanto hombres como mujeres).
- En 2009, el director Ron Howard pidió permiso para rodar su película ‘Angels & Demons‘ dentro de las instancias del Vaticano. Debido a la fuerte crítica que su anterior película ‘The Davinci Code‘ había creado en la iglesia Católica, le fue negado rotundamente todo permiso. Pese a ello, no se detuvo en su empeño de mostrar la copia más fidedigna posible de todo el complejo y contrató a 10 fotógrafos profesionales los cuales visitaron el Vaticano cada día durante dos meses y sacaron más de 7.000 fotos diarias. Con todo este abundante material audiovisual, se hizo una recreación virtual exacta de la Basílica, que sería usada por medio de técnicas de ordenador para grabar los planos necesarios para la película.
Alemania / Berlin / Reichstag
Apr 28th
Algo debe tener un lugar para que, cada vez que te encuentras cerca, te sientas magnéticamente atraído a visitarlo. Y algo muy especial debe albergar para evocarte sensaciones de vello de punta, apertura de boca asombrada y sobrecogimiento silencioso cuando te encuentras frente a él … sintiéndote minúsculo. Si hubiésemos de poner un nombre a esa persona, a ese sitio y a esa sensación, por este orden serían: Daniel, el Reichstag de Berlín y su majestuosidad.
Lo primero y más curioso de todo es desmentir un error muy frecuentemente extendido: no existe un Reichstag, sino que han existido muchos Reichstag. Reichstag (que en alemán significa Parlamento Imperial), es en realidad el nombre que sucesivamente han ido asumiendo todos los parlamentos alemanes desde 1849 y que, por ende, ha heredado el edificio que los contenía. Su origen nos remonta a épocas en las que Europa estaba más interesada en exterminarse a sí misma que en prosperar hacia el avance de las libertades del hombre. Convulsionada tras la revolución francesa, que nos enseñó a todos que otro mundo era posible (y, de paso, infinitas maneras de como no se han de hacer las cosas), y tras la desintegración del Sacro Imperio Germánico (el I Reich) en 1806, se generó una inercia en el pueblo de alemán por mantener los nombres de aquellos símbolos que tan grandes les habían hecho sentir, buscando sostener un espíritu nacional cercano a una gran depresión post-traumática. Algo así como cuando tiernamente te dicen que “el abuelo se ha quedado dormido”. Y desde entonces, estas instituciones han visto desarrollarse en sus butacas las más trágicos y notables acontecimientos que la historia alemana fuese capaz de maquinar.
Tras ser sede del I Reich, el edificio fue utilizado como parlamento por la autodenominada Norddeutscher Bund (en alemán, Federación Alemana del Norte, ya la sazón el II Reich … y ya van dos). Esta federación no fue sino un experimento que varios estados del Norte de Alemania acometieron como respuesta a la arrogancia prusiana, sedienta de gloria y necesitada de dominación. Experimento hemos dicho, porque esta federación sólo existió por espacio de 4 años, dejando únicamente para la posteridad una curiosa anécdota en los libros de Historia y la bandera y escudo del águila que las tropas alemanas mostraron durante la I Guerra Mundial. Posteriormente, sería durante la República de Weimar de 1919, cuando tuvo lugar un cambio por medio del cual el pueblo elegía la composición del Reichstag y éste a su vez a quien sería Canciller de Alemania (Jefe de Gobierno, que no el Presidente, como sucede en España). Sin embargo, a partir de 1930, el Reichstag fue prácticamente eludido gracias al uso que el Presidente Paul von Hindenburg hizo de los extensos poderes que la constitución le otorgaba y por medio de las cuales, podía elegir prácticamente a dedo a aquellos políticos que le caían en gracia.
Fotografía © Daniel Uriol.
De todos modos, si hubiese que buscar una fecha significativa en su historia, una única fecha que recordar, sin duda debería ser el 31 de julio de 1932. Ese día, en sus séptimas elecciones parlamentarias, el Partido Nazi alcanzó por primera vez en su historia más votos que el resto de los partidos. A partir de ese momento, ya nada volvería a ser igual para el Reichstag, para Berlín, para Alemania y para el mundo entero. Fue ese el día en el que Adolf Hitler se sintió poderoso por primera vez y percibió que quizás, al fin y al cabo, el pueblo alemán respaldaba sus ideas incendiarias. A partir de ahí, todo se desenvolvió como un rodillo imparable. Había logrado la victoria, pero esta mayoría no era absoluta, por lo que hubo de celebrarse una segunda vuelta. En esta, que tuvo lugar en noviembre de ese mismo año, los nazis volvieron a repetir victoria, pero con menos apoyo en las urnas. Aprendiendo de errores anteriores y olfateando oportunidades al alcance de su mano, decidió valerse de todas sus armas para no perder las siguientes elecciones. Su receta siempre había sido: “a mayor crispación, mejores resultados para el partido nazi” (con su célebre arenga de “consigámoslo con otros medios, otras armas”) y bien que la llevó a cabo. Ordenó a los cuerpos de alborotadores del partido (las temibles Sturm Abteilung, SA), que creasen una atmósfera de represión e intimidación estatal contra los comunistas y los socialdemócratas como nunca antes se había visto. Tal fue el empeño que pusieron estos gorilas en las órdenes de Hitler, que más bien podría decirse que se les fue la mano por exceso de celo. El clima irrespirable que crearon atemorizó a los votantes y, de nuevo, provocó que en las elecciones el Partido Nazi no pudiese alcanzar la mayoría absoluta. Ello enseño dos lecciones valiosísimas a Hitler: que nunca lograría el poder absoluto por medio de unos comicios libres y que tampoco lo conseguiría mientras tuviese una oposición de izquierdas tan poderosa como a la que se enfrentaba. Astuto como era, en vez de imponer arrogantes condiciones, se plegó a formar una coalición con los centristas y los nacionalistas para llegar al poder. Adolf Hitler era nombrado Canciller de Alemania.
A partir de ahí, la poda de libertades se sucedió como un jardín en pleno invierno. Se prohibieron varios partidos políticos, se prohibió a los comunistas su derecho de reunión y abolió la prensa de este movimiento. Las concentraciones de los socialdemócratas fueron prohibidas, y las SA irrumpieron en las pocas que aún se formaban. Una vez amordazada la izquierda, Hitler se volvió contra sus socios de gobierno a los que había mostrado claramente el destino que les esperaba si se oponían a sus deseos. Por si acaso, ordenó las suspensiones de periódicos socialdemócratas. Era un aviso. El ambiente se volvió totalmente caótico. Durante esos días, 51 miembros de otros partidos fueron asesinados, frente 18 nazis. Para consolidar definitivamente estas aguas turbias, Herman Göring, a la sazón Ministro del Interior de Prusia y mano derecha de Hitler en el Partido Nazi, emitió una orden a la Policía por la que, en su territorio, quedaba terminantemente prohibido el atacar o interferir en las acciones de las SA, las SS o el Partido Nazi. Es decir, barra libre para Hitler. Por si esta orden no se cumplía, insertó a miembros de las SA y las SS en los principales puestos de la Policía a la que se le había dado dicha orden.
Como toda buena epopeya trágica griega, lo peor quedaba para el final. Un cierto día leí que todo aquél que quiera una una revolución necesita tres ingredientes: una necesidad, un medio y una cerilla. De los dos primeros puntos ya se venía encargando el Partido Nazi desde hacia varios años y la cerilla fue el incendio del Reichstag, sucedido el 27 de febrero de 1933. Fueron nazis quienes quemaron un parlamento por el que no tenían respeto alguno, y también fueron ellos los que inventaron que aquél que buscase culpables, debería mirar hacia un inocente partido comunista que no salía de su asombro. Con un acontecimiento tan grave en sus manos, Hitler se presentó ante el lecho de muerte del presidente Hindenburg (ya más en el otro barrio que en este), y le pidió consentimiento para abordar medidas urgentes que iban a “salvar Alemania” del terrorismo comunista. Y como aquél que disimula a su padre la firma de un permiso de excursión para realmente conseguir aprobación para unas calificaciones escolares pésimas, Hitler logró en aquella firma eliminar la libertad de prensa, de expresión, de asamblea y la privacidad de las comunicaciones. Logró el poder de tomar el control de los gobiernos regionales y la ampliación de la definición de varios crímenes donde era permitida la pena de muerte. Ello, consolidaba la acción iniciada por él mismo dos días antes por medio de la proposición de la Gesetz zur Behebung der Not von Volk und Reich (en alemán, ‘Ley para solucionar los peligros que acechan al Pueblo y al Estado’). Por medio de esta ley los nazis obtuvieron poderes dictatoriales de manera esencialmente legal. Es decir, en una jugada que rizaba el rizo y sin precedentes en la historia mundial, Hitler había logrado la esperpéntica paradoja de que el Parlamento Alemán votase a favor de su propio suicidio, desposeyéndose a sí mismo de aquellas funciones para las que había sido constituido por el pueblo. A partir de ahi, y con la firma de Hindenburg, Alemania estaba, literalmente, a los pies de Hitler. Había nacido el III Reich. En adelante, el Reichstag sólo ejercería como un cuerpo de aclamación de las acciones de la dictadura. Como palacio de pantomimas permaneció hasta su última sesión plenaria, en 1942, que debe ser aproximadamente la fecha en la que Hitler se cansó de fingir que su pueblo le importaba y acabó con la pantomima de comunicarle sus últimas decisiones.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el edificio del Reichstag acabó seriamente dañado debido a la cabezonería de los generales soviéticos, empeñados en practicar el tiro al blanco primero, y conquistarlo a bayoneta calada después, para colocar una bandera soviética y hacerse allí la foto. Desde entonces hasta 1.999 el edificio quedó en estado de semi-abandono, sin función específica declarada ni intención de hacerlo.
Fotografía © Daniel Uriol.
A partir de ese momento, y aprovechando el sentimiento reinante de reconciliación y levantamiento de un nuevo país unido tras 40 años de guerra fría aisladora, se encargó a Norman Foster la reconstrucción de todo el edificio. Y ya se sabe que cuando se pone en manos de un genio sin igual tareas épicas, el resultado suele ser colosal. Toda la obra realizada por Foster es una auténtica clase magistral de arquitectura y proporciona a los visitantes la oportunidad de admirar en silencio, lo que la mente de un genio es capaz de idear. Destaca, sobre todas las cosas, la cúpula ideada por Foster, la cual ilustra en exclusiva este post y la cual, también, atrae a millones de visitantes cada año. Olvídese de esperar menos de 1h en una fila de entusiastas turistas si lo que quiere es visitar ese pedazo de cielo que Foster creó en Berlín.
Sin miedo a equivocarme, puedo asegurar que la visita a la cúpula de Foster es una de las sesiones fotográficas que más placer me ha proporcionado en toda mi vida, quizás sólo equiparable a la que viví en el magnífico monumento del Taj Mahal. Debido a lo cerrado del sitio, se hace imprescindible llegar con un gran angular. Mi preferido fue un 10-20 y un 14-24. A partir de ahí, ascender por sus rampas y disfrutar a cada vista, composición y toma que se pueda crear allí. Jugar con las luces, con los contornos de las espirales y llegar a la parte superior, donde se puede ver el cielo estrellado de Berlín es todo un ejercicio de disfrute sensorial.
Suelo decir que hay (pocos) sitios que se deben visitar antes de morir. Este, por supuesto, está entre los primeros de la lista.
India / Agra / Taj Mahal (I)
Apr 17th
¿Qué se puede decir del edificio más comentado,fotografiado, admirado y citado del mundo para que este post no termine siendo un post más? Dificil tarea. Hay ocasiones en las uno se hace este tipo de preguntas a la hora de publicar posts o a cuando quiere enganchar a los lectores con temas que seguro conocen y que seguro que les interesarán. Pero el riesgo de acabar siendo repetitivo y aburrido es tremendo. Me arriesgaré sin embargo.
Comenzaré diciendo algo que espero que sitúe mis intenciones. He tenido la suerte de viajar por decenas de países y ver lo mejor y lo más granado de cada uno. Pero he de admitir que, con diferencia, el Taj Mahal es el edificio más bonito, impresionante y sobrecogedor que he tenido la suerte de presenciar. Sobre él existen infinidad de leyendas (la mayor parte de ellas falsas) que no han hecho sino aumentar su interés y misticismo de cara a los visitantes que se dejan caer a millones cada año, interés que no haría falta aumentar puesto que el edificio en sí ya es una auténtica fantasía hecha realidad. La belleza de todo el complejo es tal, que bien recuerda a esas viejas superproducciones de Hollywood, en las que nadie reparaba en gastos, donde se hacían películas desmesuradas que concentraban estrellas y, si se terciaba, elefantes, y que para concluir las diferentes historias planteadas incluían varios finales felices y otros tantos besos a tornillo. Y es que visitar la zona del Taj Mahal es como visitar los Estudios Universal: sabes que encontrarás protagonistas de la realeza, conspiraciones, muertes, una misión épica a realizar, contratiempos y, terminando con todo, un final feliz.
Asépticamente hablando (versión corta), el Taj Mahal (escrito ताज महल en hindi y pronunciado algo así como ‘tazh majál‘) es es un complejo de edificios construido entre 1631 y 1654 en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, India, a orillas del río Yamuna, por el emperador musulmán Shah Jahan de la dinastía mogol. Se estima que la construcción necesitó el esfuerzo de más de 20.000 obreros, los cuales siguieron milimétricamente al pie de la letra unos planos donde todo son simetrías perfectas. Durante 33 años, se dejaron la piel y, en muchos casos, la vida, para levantar este complejo de 8 edificios más un mausoleo y tal fue el dispendio y derroche económico que se hizo en toda su construcción, que dejó en la banca rota a toda la región de Uttar Pradesh durante décadas.
Fotografía © Daniel Uriol.
La versión larga de la historia es que el Taj Mahal es, en realidad un acto de amor. En lo que sí aciertan todas las crónicas es que su construcción fue fruto de la desolación que Shah Jahan sintió hacia la muerte de su esposa favorita (que no única) llamada Arjumand Bano Begum — más conocida como Mumtaz Mahal. Sin duda, aquellos lectores que quieran justificar cualquier tipo de locura en aras del amor, aquí encontrarán un buen ejemplo para justificarse. Hayan hecho lo que hayan hecho. Y como toda historia de amor clásico, en esta hay un chico y una chica. De él, cuentan las crónicas de la época que fue un gobernante más interesado por embellecer sus jardines reales que por dar de comer a su pueblo. Dedicaba el 200% de su tiempo a acumular arte a su alrededor delegando los tediosos y burocráticos actos de gestión de su reino a peronas incapaces y también más deseosas de llenarse los bolsillos que de llenar bocas de subditos. Pero en lo que fue su verdadera pasíon, hemos d ereconocer que Shah Jahan destacó enormemente: prolífico amante del arte y mecenas de artistas, no dudó un segundo en emplear recursos prácticamente ilimitados para hacer realidad sus fantasías. De ella, la reina, la protagonista de la historia, se podría decir que se ajustaba perfectamente al papel de esposa imperial de la época (si hubiese existido una universidad de reinas en aquellos tiempos, seguramente estaríamos hablando de una de las primeras de su promoción): fiel, serena, bella, estuvo con su marido en los momentos en los que él la requirió y cumplió a la perfección el papel que tristemente se reservaba a las mujeres en aquella época: le dió 14 hijos. Tan épica fue su labor que llegó a dar su vida en ello, falleciendo en el parto de la última de las hijas que alumbró. El emperador, quien amaba a esta esposa sobre todoas las cosas (y por ende, despreciaba a sus otras mujeres como quien apila Porches y Ferraris en el garaje de la casa de campo), ordenó casi inmediatamente la construcción de la más fastuosa e impresionante obra jamas construida para albergar los restos de su amada. Como todo megalómano, bien sabía él que con ese templo cumplía dos sueños propios: honrar a la persona a la que más amó en su vida y culminar su amor al arte con la más impresionante de las obras.
A partir de aquí, cientos de leyendas falsas se disparan a favor o en contra de las distintas fases de construcción. Que si el emperador mandó asesinar a la esposa del arquitecto principal para que, a la hora de construir el templo, pudiese hacerlo sincronizándose con el eterno dolor que sentía el magnate (falso); que si casi toda la región quedó completamente paralizada administrativamente pues una obra de tan colosales proporciones y dificultad requirió de casi la totalidad de los artesanos y constructores de la zona (verdadero); que si en frente de la construcción existía otro Taj Mahal idéntico pero de marmol negro (falso); que si la tiranía del emperador fue extrema durante la construcción ya que dictaba sentencias de muerte con la facilidad de quien lee una novela barata cuando detectaba que algún artesano había cometido algún error en alguna de las cientos de miles de piezas únicas que se necesitaban para la decoración del mausoleo (sentencia que se cumplía sólo cuando el artesano había terminado de enmendar su error) (verdadero) …
Fotografía © Daniel Uriol.
Sea como fuere, la construcción de la tumba obsesionó de tal manera a Sha Jahan que en ella dejó su patrimonio, el de su pueblo, su futuro y, sobre todo, su salud. Tan gravemente enfermo quedó tras la construcción de las obras principales del Taj Mahal, que sus hijos, hartos de la pesíma gestión como gobernante de su padre, de que hubiese llevado a la banca rota a todo el estado por emplear todos los recursos en la construcción de la tumba de su madre y, por qué no decirlo, porque en el fondo, todo hijo de monarca aspira a ser rey, se autoproclamaron gobernantes de todos los dominios que hasta la fecha ostentaba su padre: su hijo Sha Shuja se declaró a sí mismo emperador en Bengala, mientras Murad, con el apoyo de su hermano Aurangzeb, hacía lo mismo en Guyarat. Ante esta insubordinación, su padre, sin fuerzas (y sin dinero) poco pudo hacer más que resignarse y ceder el poder. Pero como un padre siempre es un padre y un hijo siempre es un hijo, su primogénito Aurangzeb decidió perdonarle la vida y le permitió terminar sus días en un arresto domiciliario situado en el fuerte de Agra. Para ello, ordenó construir un pequeño y modesto palacete dándole el capricho a su padre, eso sí, de disponer de un hermoso mirador desde donde se veía con claridad el Taj Mahal al lado de la orilla del río Yamuna. De nuevo, en este punto se disparan las leyendas falsas. Se cuenta que el emperador pasó el resto de sus días mirando tristemente por la ventana al Taj Mahal hasta que le sobrevino la muerte 1666. Seguramente esta leyenda ayudará mucho a sobrecoger el corazón de los turistas que acuden para presenciar el complejo bucando precisamente eso (salir sobrecogidos sea como sea), pero lo cierto es que una de las primeras peticiones que el emperador exigió para aceptar su encierro fue la de contar con 365 concubinas (una para cada día), de las que bien hacía uso frecuente… cuando no miraba por la ventana. Otra leyenda falsa comenta que Aurangzeb después de terminar los últimos retoques de la obra arquitectónica, retoques que su padre ya no llegó a ver con vida, hizo que a los obreros se le cortara las manos para que jamas se viera otra obra igual. Se hace complicado que cortase las manos a dichos artesanos, puesto que son lo mismos que posteriormente utilizó para los arreglos de su propio palacio.
En cualquier caso, Aurangzeb sepultó a su padre dentro del mausoleo, al lado de su esposa, generando la única ruptura de la perfecta simetría del conjunto. Como la tumba de su madre había sido dispuesta en el centro exacto del mausoleo, la de su padre, el emperador, quedaría desubicada en cuanto a la importancia. Por ello, ideó la solución de situarla al lado, pero, eso sí, a mayor alura que la de su madre, dotando así de la importancia del cargo a la ubicación del féretro.
En el siguiente capítulo, contaré los secretos arquitectónicos y más técnicos del edificio, que os aseguro que son tan fascinantes o más que la historia que motivó su construcción.
Alemania / Berlin / Neue Wache
Mar 25th
Caminando por Unter der Linden, en Berlín, aparte de disfrutar de una de las zonas más bonitas de toda la ciudad, uno tiene la oportunidad de poder visitar varios de los sitios con más historia de toda la ciudad. Desde su inicio y hasta la Segunda Guerra Mundial fue el centro neurálgico de la vida cultural berlinesa. En ruinas después de 1945 quedo en el sector oriental (Berlín Este) como capital de la RDA. Con la reunificación después de la caída del Muro de Berlín, ha retomado su lugar como la calle favorita berlinesa junto a Kurfürstendamm, y, por añadidura, una de las más turísticas al culminar en la maravillosa Puerta de Brandenburgo.
Dentro de toda esta grandiosidad, se esconde un monumento que siempre me ha llamado mucho la atención. Se trata de Neue Wache. Básicamente se trata de un edificio frío, tosco, vacío en el que como único elemento, tan sólo hay una figura negra de una madre abrazando a un hijo que sufre. Este enigmático monumento, fue inaugurado en 1816 y es la obra berlinesa más famosa del arquitecto Karl Friedrich Schinkel en un claro ejemplo de lo que fue la escultura neoclásica alemana d ela época.
Edificio de la Neue Wache, Berlín.
Lo curioso de este monumento es que ha sido utilizando desde esa época para conmemorar distintos motivos e ideas. Siempre la misma figura, siempre el mismo edificio… pero trataban de cambiar su significado constantemente. Originalmente fue creado para honrar la gloría de las tropas Prusianas. La intención era que la figura, fuese guardiana del cercano Palacio del Príncipe de Prusia y sustituir la antigua casamata de artillería que cumplía esa función. En 1931, todo el complejo fue reformado para servir de memorial de guerra a los caídos alemanes en la I Guerra Mundial y se añadió el círculo superior del techo al tiempo que se cambiaba su nombre por el de “memoríal a los caídos en la guerra”. El propósito de este círculo es que la figura central esté a merced de los elementos climatológicos que sufre Berlín, de modo que simbolice que también sufrirá lo que han podido sufrir aquellos que han sido víctimas de la guerra y han perdido su hogares. Así permaneció y este fue su uso hasta finales de la II Guerra Mundial, cuando fue parcialmente destruido por los bombardeos de la artillería soviética en su asalto final a la capital del III Reich.
Tras la contienda, y estando toda la capital del Reich en ruinas casi por completo, la división de los territorios alemanes en secciones administrativas hizo que todo el complejo pasase a tropas soviéticas, las cuales, todo sea dicho, no pusieron especial énfasis en restaurar la ciudad. Debido a esto, no fue hasta 15 años después cuando se iniciaron los primeros trabajos de reparación del complejo así como de nuevo bautismo de la estatua. Por ello, el monumento fue re-inaugurado en honor a las víctimas del fascismo y el militarismo. Esto, fue culminado en 1969 cuando se añadió una pequeña cápsula de cristal que contenía las cenizas de un solado alemán desconocido y de una víctima de un campo de concentración.
Fotografía Daniel Uriol.
Fue en el momento de la reunificación alemana, cuando el monumento fue nuevamente re-inaugurado dándole el significado actual y quedando con el definitivo nombre de Memorial Principal de la República Federal Alemana para las víctimas de la guerra y la Tiranía.
Este sitio, propone al fotógrafo varias fotografías tremendamente agradecidas si se planifican previamente. El principal inconveniente será el poder sacar el complejo con la luz adecuada y sin visitantes, puesto que suele ser lugar de parada de numerosos grupos turísticos. Sin embargo, es posible pode hacer buenas fotos ahí. Pese a ser un sitio frío y sombrío a posta, existe muy buena iluminación, con lo que se podrá disparar con velocidades altas e ISOs bajos. Por supuesto, un trípode es perfectamente posible de utilizar. Sin embargo, lo que es totalmente recomendable es llevarse una lente 10-20 ó 14-24 para poder obtener fotografías de todo el complejo, puesto que no es tan grande y amplio como puede parecer desde fuera. esta capacidad espacial que nos aportará el gran angular, sin duda alguna nos regalará grandiosas fotos.
Por lo demás, no es mala idea probar a tirar en B/N puesto que es algo que encaja perfectamente con la atmósfera del sitio y permite generar fotografías con una esencia lúgubre muy apetecible.
España / Madrid/ Aeropuerto de Barajas – T4
Mar 15th
En las afueras de Madrid se encuentra el aeropuerto de Madrid-Barajas, primer aeropuerto de España atendiendo al número de viajeros que lo frecuentan (50 millones en 2008), a la carga aérea y al número de operaciones. Tal es el volumen que gestiona, que, atendiendo a estos mismos parámetros, es el 4º aeropuerto europeo más importante de Europa y el 10ª del mundo. Varios son lo principales motivos para estas cifras: 1) Barajas es el aeropuerto con más conexiones de Europa con Hispanoamérica, 2) el puente aérea Madrid Barcelona es la ruta entre dos aeropuertos que tiene mayor número de vuelos a la semana de todo el mundo y 3) hasta un total de 13 aerolíneas tienen sus base de operaciones en Barajas, destacando sobre todas la compañía Iberia, la cual mueve casi el 50% de todos los pasajeros de Barajas.
Este coloso, fue inaugurado al tráfico aérea en 1931 y originalmente, el campo de vuelos era un gran círculo bordeado de blanco con el nombre de Madrid en su interior, sin pavimentar, formado por suelo natural cubierto de hierba. Con el estallido de la Guerra Civil Española, el aeropuerto abandona su uso civil y pasó a ser una base de operaciones militares, siendo un importante punto de conexión con París, Barcelona y la zona norte. Una vez terminada la guerra, el 1 de mayo de 1939 Iberia trasladó sus equipos desde Salamanca (desde donde había estado operando hasta el momento) a Madrid-Barajas. En julio de 1946, Barajas abrió sus operaciones al tráfico internacional y a partir de ese momento, comienza un crecimiento exponencial en volumen de operaciones y pasajeros. Tal era el volumen de pasajeros que sufría que desbordó las previsiones más optimistas. Como consecuencia de esto, Barajas comenzó un plan de ampliación y restructuración constante que duraría casi tres décadas.
Fotografía Daniel Uriol.
El siguiente gran hito importante se dio en 2000, cuando el aeropuerto, al borde del colapso por el intenso uso al que se veía sometido, decide ampliar considerablemente sus instalaciones frente a la idea de construir un segundo aeropuerto en Madrid. Todo ello, desenvocó en la construcción de la colosal T4 y su satélite, la T4sS, proyectadas por los arquitectos Antonio Lamela y, sobre todo, Richard Rogers (ganador este último del Premio Stirling de 2006 por este proyecto). El proyecto, en su esencia, consistía en construir otro aeropuerto dentro del aeropuerto. La Terminal 4 cuenta con 470.000 m², 38 posiciones de contacto y capacidad para 35 millones de pasajeros al año, mientras que el edificio satélite cuenta con 290.000 m², 26 posiciones de contacto y capacidad para 15 millones de pasajeros al año. es decir, entre ambas instalaciones, se duplicó la capacidad operaciones de Barajas.
Que el diseño y construcción del mismo fue tan novedoso y llamativo (en mi opinión, el edificio es, arquitectónica una maravilla y no es casualidad que en 2008 fuese elegido mejor aeropuerto del año 2008 por los lectores de la revista Condé Nast Traveller) no es una casualidad: Richard Rogers es uno de los arquitectos más importantes de la actualuidad y así lo confirma el que en 2007 recibiese el prestigioso Premio Pritzker (a la sazón, considerado como el Nobel de la arquitectura).


Fotografía Daniel Uriol.
En ocasiones, si se disfruta de la fotografía de arquitectura, merece la pena acercarse una hora antes de tomar el vuelo que corresponda y poder pasear por la T4. Una buena sesión de fotografía es perfectamente viable y generará fotografías increíblemente bellas. Especialmente por medio de las composiciones de sus elementos arquitectónicos, será posible generar imágenes de altísimo valor con grandes resultados aunque, eso si, sin poder usar trípode (olvidaros de fotografías de largas exposiciones, por lo que, con la luz que hay, las velocidades deberán estar siempre entre 60 y 125 a fin de evitar que la cámara trepide).
Durante todo el largo de la terminal, existen variaciones de color de los elementos que, utilizando bien la profundidad de campo, nos generarán excelentes fotos. Es también interesante jugar en las fotos con las lámparas y columnas (como muestro en mis fotos de este artículo), ya que son realmente curiosas.
Es totalmente acertado decir que, en este espacio para el transporte de personas, merece muchísimo la pena dejarse embriagar por el ambiente y, sobre todo, las maravillas que, desde el punto de vista arquitectónico, presenta.
Tres curiosidades más del aeropuerto de Barajas:
- En toda su historia, el aeropuerto ha tenido 4 accidentes en sus pistas o inmediaciones, para un total de 472 fallecidos.
- En 1969, se implantó un sistema pionero de halcones perdigueros adiestrados para dejar libre la zona de aves que puedan perjudicar el tráfico aéreo. Este sistema fue ideado e impulsado por Félix Rodríguez de la Fuente y fue tal su éxito que sería copiado por muchos otros aeropuertos con posterioridad.
- Existe una curiosa costumbre de twittear que uno se encuentra en la T4 cada vez que la visita. Tal fue el volumen de gente que lo posteaba, que alguien creó un robot automático que decía frases obscenas a los twitteros cada vez que posteaban la palabra T4. El usuario del robot es @en_la_t4.

