Alemania / Berlin / Reichstag
Apr 28th
Algo debe tener un lugar para que, cada vez que te encuentras cerca, te sientas magnéticamente atraído a visitarlo. Y algo muy especial debe albergar para evocarte sensaciones de vello de punta, apertura de boca asombrada y sobrecogimiento silencioso cuando te encuentras frente a él … sintiéndote minúsculo. Si hubiésemos de poner un nombre a esa persona, a ese sitio y a esa sensación, por este orden serían: Daniel, el Reichstag de Berlín y su majestuosidad.
Lo primero y más curioso de todo es desmentir un error muy frecuentemente extendido: no existe un Reichstag, sino que han existido muchos Reichstag. Reichstag (que en alemán significa Parlamento Imperial), es en realidad el nombre que sucesivamente han ido asumiendo todos los parlamentos alemanes desde 1849 y que, por ende, ha heredado el edificio que los contenía. Su origen nos remonta a épocas en las que Europa estaba más interesada en exterminarse a sí misma que en prosperar hacia el avance de las libertades del hombre. Convulsionada tras la revolución francesa, que nos enseñó a todos que otro mundo era posible (y, de paso, infinitas maneras de como no se han de hacer las cosas), y tras la desintegración del Sacro Imperio Germánico (el I Reich) en 1806, se generó una inercia en el pueblo de alemán por mantener los nombres de aquellos símbolos que tan grandes les habían hecho sentir, buscando sostener un espíritu nacional cercano a una gran depresión post-traumática. Algo así como cuando tiernamente te dicen que “el abuelo se ha quedado dormido”. Y desde entonces, estas instituciones han visto desarrollarse en sus butacas las más trágicos y notables acontecimientos que la historia alemana fuese capaz de maquinar.
Tras ser sede del I Reich, el edificio fue utilizado como parlamento por la autodenominada Norddeutscher Bund (en alemán, Federación Alemana del Norte, ya la sazón el II Reich … y ya van dos). Esta federación no fue sino un experimento que varios estados del Norte de Alemania acometieron como respuesta a la arrogancia prusiana, sedienta de gloria y necesitada de dominación. Experimento hemos dicho, porque esta federación sólo existió por espacio de 4 años, dejando únicamente para la posteridad una curiosa anécdota en los libros de Historia y la bandera y escudo del águila que las tropas alemanas mostraron durante la I Guerra Mundial. Posteriormente, sería durante la República de Weimar de 1919, cuando tuvo lugar un cambio por medio del cual el pueblo elegía la composición del Reichstag y éste a su vez a quien sería Canciller de Alemania (Jefe de Gobierno, que no el Presidente, como sucede en España). Sin embargo, a partir de 1930, el Reichstag fue prácticamente eludido gracias al uso que el Presidente Paul von Hindenburg hizo de los extensos poderes que la constitución le otorgaba y por medio de las cuales, podía elegir prácticamente a dedo a aquellos políticos que le caían en gracia.
Fotografía © Daniel Klein.
De todos modos, si hubiese que buscar una fecha significativa en su historia, una única fecha que recordar, sin duda debería ser el 31 de julio de 1932. Ese día, en sus séptimas elecciones parlamentarias, el Partido Nazi alcanzó por primera vez en su historia más votos que el resto de los partidos. A partir de ese momento, ya nada volvería a ser igual para el Reichstag, para Berlín, para Alemania y para el mundo entero. Fue ese el día en el que Adolf Hitler se sintió poderoso por primera vez y percibió que quizás, al fin y al cabo, el pueblo alemán respaldaba sus ideas incendiarias. A partir de ahí, todo se desenvolvió como un rodillo imparable. Había logrado la victoria, pero esta mayoría no era absoluta, por lo que hubo de celebrarse una segunda vuelta. En esta, que tuvo lugar en noviembre de ese mismo año, los nazis volvieron a repetir victoria, pero con menos apoyo en las urnas. Aprendiendo de errores anteriores y olfateando oportunidades al alcance de su mano, decidió valerse de todas sus armas para no perder las siguientes elecciones. Su receta siempre había sido: “a mayor crispación, mejores resultados para el partido nazi” (con su célebre arenga de “consigámoslo con otros medios, otras armas”) y bien que la llevó a cabo. Ordenó a los cuerpos de alborotadores del partido (las temibles Sturm Abteilung, SA), que creasen una atmósfera de represión e intimidación estatal contra los comunistas y los socialdemócratas como nunca antes se había visto. Tal fue el empeño que pusieron estos gorilas en las órdenes de Hitler, que más bien podría decirse que se les fue la mano por exceso de celo. El clima irrespirable que crearon atemorizó a los votantes y, de nuevo, provocó que en las elecciones el Partido Nazi no pudiese alcanzar la mayoría absoluta. Ello enseño dos lecciones valiosísimas a Hitler: que nunca lograría el poder absoluto por medio de unos comicios libres y que tampoco lo conseguiría mientras tuviese una oposición de izquierdas tan poderosa como a la que se enfrentaba. Astuto como era, en vez de imponer arrogantes condiciones, se plegó a formar una coalición con los centristas y los nacionalistas para llegar al poder. Adolf Hitler era nombrado Canciller de Alemania.
A partir de ahí, la poda de libertades se sucedió como un jardín en pleno invierno. Se prohibieron varios partidos políticos, se prohibió a los comunistas su derecho de reunión y abolió la prensa de este movimiento. Las concentraciones de los socialdemócratas fueron prohibidas, y las SA irrumpieron en las pocas que aún se formaban. Una vez amordazada la izquierda, Hitler se volvió contra sus socios de gobierno a los que había mostrado claramente el destino que les esperaba si se oponían a sus deseos. Por si acaso, ordenó las suspensiones de periódicos socialdemócratas. Era un aviso. El ambiente se volvió totalmente caótico. Durante esos días, 51 miembros de otros partidos fueron asesinados, frente 18 nazis. Para consolidar definitivamente estas aguas turbias, Herman Göring, a la sazón Ministro del Interior de Prusia y mano derecha de Hitler en el Partido Nazi, emitió una orden a la Policía por la que, en su territorio, quedaba terminantemente prohibido el atacar o interferir en las acciones de las SA, las SS o el Partido Nazi. Es decir, barra libre para Hitler. Por si esta orden no se cumplía, insertó a miembros de las SA y las SS en los principales puestos de la Policía a la que se le había dado dicha orden.
Como toda buena epopeya trágica griega, lo peor quedaba para el final. Un cierto día leí que todo aquél que quiera una una revolución necesita tres ingredientes: una necesidad, un medio y una cerilla. De los dos primeros puntos ya se venía encargando el Partido Nazi desde hacia varios años y la cerilla fue el incendio del Reichstag, sucedido el 27 de febrero de 1933. Fueron nazis quienes quemaron un parlamento por el que no tenían respeto alguno, y también fueron ellos los que inventaron que aquél que buscase culpables, debería mirar hacia un inocente partido comunista que no salía de su asombro. Con un acontecimiento tan grave en sus manos, Hitler se presentó ante el lecho de muerte del presidente Hindenburg (ya más en el otro barrio que en este), y le pidió consentimiento para abordar medidas urgentes que iban a “salvar Alemania” del terrorismo comunista. Y como aquél que disimula a su padre la firma de un permiso de excursión para realmente conseguir aprobación para unas calificaciones escolares pésimas, Hitler logró en aquella firma eliminar la libertad de prensa, de expresión, de asamblea y la privacidad de las comunicaciones. Logró el poder de tomar el control de los gobiernos regionales y la ampliación de la definición de varios crímenes donde era permitida la pena de muerte. Ello, consolidaba la acción iniciada por él mismo dos días antes por medio de la proposición de la Gesetz zur Behebung der Not von Volk und Reich (en alemán, ‘Ley para solucionar los peligros que acechan al Pueblo y al Estado’). Por medio de esta ley los nazis obtuvieron poderes dictatoriales de manera esencialmente legal. Es decir, en una jugada que rizaba el rizo y sin precedentes en la historia mundial, Hitler había logrado la esperpéntica paradoja de que el Parlamento Alemán votase a favor de su propio suicidio, desposeyéndose a sí mismo de aquellas funciones para las que había sido constituido por el pueblo. A partir de ahi, y con la firma de Hindenburg, Alemania estaba, literalmente, a los pies de Hitler. Había nacido el III Reich. En adelante, el Reichstag sólo ejercería como un cuerpo de aclamación de las acciones de la dictadura. Como palacio de pantomimas permaneció hasta su última sesión plenaria, en 1942, que debe ser aproximadamente la fecha en la que Hitler se cansó de fingir que su pueblo le importaba y acabó con la pantomima de comunicarle sus últimas decisiones.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el edificio del Reichstag acabó seriamente dañado debido a la cabezonería de los generales soviéticos, empeñados en practicar el tiro al blanco primero, y conquistarlo a bayoneta calada después, para colocar una bandera soviética y hacerse allí la foto. Desde entonces hasta 1.999 el edificio quedó en estado de semi-abandono, sin función específica declarada ni intención de hacerlo.
Fotografía © Daniel Klein.
A partir de ese momento, y aprovechando el sentimiento reinante de reconciliación y levantamiento de un nuevo país unido tras 40 años de guerra fría aisladora, se encargó a Norman Foster la reconstrucción de todo el edificio. Y ya se sabe que cuando se pone en manos de un genio sin igual tareas épicas, el resultado suele ser colosal. Toda la obra realizada por Foster es una auténtica clase magistral de arquitectura y proporciona a los visitantes la oportunidad de admirar en silencio, lo que la mente de un genio es capaz de idear. Destaca, sobre todas las cosas, la cúpula ideada por Foster, la cual ilustra en exclusiva este post y la cual, también, atrae a millones de visitantes cada año. Olvídese de esperar menos de 1h en una fila de entusiastas turistas si lo que quiere es visitar ese pedazo de cielo que Foster creó en Berlín.
Sin miedo a equivocarme, puedo asegurar que la visita a la cúpula de Foster es una de las sesiones fotográficas que más placer me ha proporcionado en toda mi vida, quizás sólo equiparable a la que viví en el magnífico monumento del Taj Mahal. Debido a lo cerrado del sitio, se hace imprescindible llegar con un gran angular. Mi preferido fue un 10-20 y un 14-24. A partir de ahí, ascender por sus rampas y disfrutar a cada vista, composición y toma que se pueda crear allí. Jugar con las luces, con los contornos de las espirales y llegar a la parte superior, donde se puede ver el cielo estrellado de Berlín es todo un ejercicio de disfrute sensorial.
Suelo decir que hay (pocos) sitios que se deben visitar antes de morir. Este, por supuesto, está entre los primeros de la lista.
España / Guadalajara / Ocentejo / El Hundido – Alto Tajo
Apr 26th
Aquellos que hacen el esfuerzo de pasarse regularmente por Trips And Pics, suelen encontrar noticias sobre el mundo fotográfico o referencias a sitios exóticos donde he tenido la suerte de viajar. En esta ocasión, tengo la oportunidad de hablar de un paraje natural. Un simple paraje natural del que bien merece disfrutar para aquellos a los que guste un buen día de campo, naturaleza en estado puro y la oportunidad de una buena sesión de fotos de los más bellos parajes que se pueden encontrar cerca de Madrid: el hundido del Alto Tajo, cerca del pueblo de Ocentejo.
El parque natural del Alto Tajo fue creado en 2000 con una superficie de 105.721 ha más otras 68.824 ha de Zona Periférica de Protección. dentro de todo el parque, se pueden encontrar varias Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) e importantes lugares de importancia geomorfológica y microhábitats de interés botánico, dando la posibilidad de acceder a fotografiar diversas especies de flora y fauna. No obstante, la geología no se queda corta. La extensión que ocupa el parque natural presenta una geología y una litología basadas en terrenos principalmente secundarios y cuaternarios, lo que hace que la orografía que presenta se base principalmente en amplios páramos recortados por los ríos formando grandes hoces y cañones. Las zonas de mayores elevaciones corresponden a la parte más oriental, donde nacen la mayoría de los ríos que surcan por el parque natural. El Alto Tajo está cruzado por un gran número de ríos, que de norte a sur son vertebrados por el Tajo, y que van acumulando caudal entre los bosques y la abrupta orografía del terreno. Junto con el Tajo, sus afluentes por la derecha Hoz Seca, Gallo, Linares y Ablanquejo son los principales ríos que cortan los páramos y los montes del parque natural.
Fotografías © Daniel Uriol.
Hay dos factores fundamentales que han influenciado y determinado la vegetación existente en el Parque Natural del Alto Tajo, los factores físicos y el ser humano. Entre los primeros, el clima con una distribución irregular de las lluvias y unas temperaturas extremas, sobre todo invierno. Los suelos, casi siempre muy pobres y de distintos sustratos y muchas veces en pendientes muy pronunciadas, provocando una gran variedad de matices vegetales.
El segundo, la acción del ser humano es la que más ha influido en la vegetación de la zona, sobre todo de forma negativa, desde la explotación irracional hasta la introducción de especies nuevas en detrimento de las autóctonas más adaptadas, en un principio, al clima y a la geología. En este caso, las coníferas son las más extendidas, y se han convertido en la especie mayoritaria entre los árboles que comprenden gran parte del espacio del parque natural. Uno de los primeros factores que modificaron el paisaje natural de la comarca fue la introducción de la trashumancia, que ha llevado a la deforestación de importantes zonas de las parameras, sobre todo las que bordean el parque por el norte, que han dado lugar posteriormente a las tierras para la labranza y para pastos.
Pero independientemente de todo esto, es una auténtica maravilla pasearse por sus caminos serpenteados, donde se podrá apreciar el extenso monte que hay, el nacimiento del rio Tajo (impresionante cuando está crecido -como de hecho pasa estos días-), la vegetación que te acosa fantásticamente y, sobre todo, el olor de todas las flores y árboles frutales que hay.
De veras, si os gusta llevar a cabo una excelente sesión fotográfica, este es vuestro sitio.
India / Agra / Taj Mahal (y II)
Apr 19th
Hay veces en las que aquellos que realizan viajes en realidad emprenden una búsqueda más orientada a las historias y las sensaciones. Se busca en el exterior lo que no tenemos en nuestro día a día y repudiamos encontrar de lo que nos sobra aquí. Es por eso, que desde hace siglos, aquellos que visitan el Taj Mahal son proclives a ser carne de cañón de los falsos mitos que los pillos guías saben contarnos tras intercambiar dos frases y haber detectado qué esperamos que nos cuenten. Es como una especie de sesión psicológica a los pies de un monumento mítico. Sin embargo, muchos otros buscan dejarse impresionar por lo colosal de los edificios, testigos mudos de ese afán de superación que siempre ha tenido el hombre para adaptar el entorno a sus necesidades … y hacerlo más bello. Quienes acudan a una visita al Taj Mahal, tendrán argumentos de sobra para quedar maravillados, sin necesidad de edulcorantes míticos inventados a la sombra de una buena visita guiada.
Acceder a todo el complejo monumental del Taj Mahal es adentrarse en un espacio donde todo está construido y coordinado para el disfrute de los sentidos. Aquellos que lo idearon en su día, sin duda tuvieron presente que el ser humano disfruta con la vista, pero potencia con el resto de sus sentidos. Y seguramente gustarían mucho de las obras teatrales, puesto que el diseño está concebido como una gran película de Bollywood: la tumba queda majestuosamente ubicada en el centro de toda la escena, protagonizando la escena de amor y siendo la más bella de la escena y el resto de edificios, tienen reservado el secundario papel de acompañar la escena, al son que marca el guión.
Fotografía © Daniel Uriol.
La tumba de la reina Mumtaz Mahal está realizada en marmol blanco y fue diseñada atendiendo a los principios más refinados de la geometría. Aquellos que la diseñaban hicieron que los minaretes quedasen conscientemente torcidos para que todo edificio diese la sensación de estar rectos se mirasen desde el ángulo que se mirasen y fuera la distancia que fuera. Y partiendo de esos sofisticados conocimientos de geometría, se ideó todo el complejo. Con su eje principal perpendicular a la ribera del Yamuna, todo el complejo está constituido varios elementos arquitectónicos diseñados en armonía, encontrándose un gran portón principal, varias tumbas secundarias, extensos patios externos, los cuales circundan un patio-explanada principal, un fuerte donde la guardia real residía, una mezquita y el propio mausoleo. Adicionalmente, quien pudiese elevarse unas decenas de metros por encima del suelo, advertiría cómo los amplios jardines divididos en cuadros se organizan mediante la cruz formada por los canales. Pero las simetrías no alcanzan sólo al ámbito de la arquitectura de los edificios. Todo el complejo está regado por numerosos canales de agua cuya única función es la de generar reflejos de los edificios y aportar nuevas simetrías y sorpresas a los visitantes.
Dentro de los jardines, se respira la esencia del famoso hahar bagh, algo así como una especie de Feng-shui persa que fue introducido en la India por el emperador mogol Babur. En pocas palabras, se podría decir que el hahar bagh trata de encontrar la paz del espíritu a través de lograr la máxima belleza en los jardines y aspira a recrear aquí en la tierra los jardines que (seguramente) existen en el paraíso. La mayoría de estos jardines mogoles son de forma rectangular, con un pabellón central. El Taj Mahal es inusual en este sentido, ya que sitúa al edificio principal, el mausoleo, en uno de los extremos. Pero el reciente descubrimiento de la existencia del “Mahtab bagh” (Jardín de la luna) en la ribera opuesta del río Yamuna permite una interpretación distinta, incorporando el cauce al diseño global de forma tal que se convirtiera en uno de los ríos del paraíso. De este modo, convierte al río (la vida) en el protagonista de la escena, flanqueado por los dos mausoleos.
En los extremos laterales del complejo se levantan dos grandes edificios a los lados del mausoleo, paralelos a los muros este y oeste. Ambos son fiel reflejo uno de otro. El edificio occidental es una mezquita y su opuesto es el jawab, cuyo sentido original era balancear la composición arquitectónica y, ya de paso, ser usado como hostal o casa de invitados. Las diferencias consisten en que el jawab no tiene minarete, y sus pisos presentan diseños geométricos, mientras que los de la mezquita están decorados con un diseño en mármol negro que marca la posición de la alfombrillas para el rezo de 569 fieles que en ella cabía. Hay que decir que esta mezquita sigue siendo un templo activo y bastante usado por la comunidad musulmana, la cual suele usar como excusa sus rezos de cara a evitar pagar entrada. El diseño básico de la mezquita es similar a otras construidas para Shah Jahan, especialmente su mezquita Jama Masjid en Delhi, que consiste en una gran sala rematada por tres cúpulas. Las mezquitas mogoles de esta época dividen el santuario en tres áreas, un sector principal con dos alas laterales.
Fotografía © Daniel Uriol.
No obstante, toda esta belleza es secundaria, adyacente. La verdadera joya es el edificio central del mausoleo. La tumba descansa sobre un pedestal cuadrado. El edificio consiste en una gran superficie dividida en multitud de salas, de las cuales la central alberga el cenotafio de Sha Jahan y Muntaz. Actualmente las tumbas reales se encuentran en un nivel inferior. La cúpula de mármol blanco sobre el mausoleo es a simple vista lo más espectacular del conjunto. Su altura es casi igual al basamento, alrededor de 35 metros, dimensión que se acentúa por estar apoyada en un tambor circular de 7 metros de alto. Quien la presencie, podrá ver, maravillado, que la cúpula es del tipo “cebolla” , nombre que se origina en la descripción de su forma. Los árabes llaman a esta tipología de cúpula “amrud”, es decir, con forma de manzana. El tercio superior de la cúpula está decorado con un anillo de flores de loto en relieve, y en el remate una aguja o “finial” dorada combina tradiciones islámicas e hindúes. Esta aguja termina en una luna creciente, motivo típico islámico, con sus extremos apuntando al cielo. Por su emplazamiento sobre la aguja, el tope de esta y los extremos de la luna combinados forman una figura de tridente, reminiscencia del símbolo tradicional hindú para la deidad Shivá.
Y el interior es lo que, quizás se más soso de todo el complejo. Unas paredes sencillas, sin decoración apenas y cuya única función es la de sostener el techo y dar cobijo a las dos tumbas de su interior. Esto fue hecho premeditadamente así, para simbolizar la sobriedad y frialdad que nos provoca la muerte. Como se puede ver, cada elemento es una metáfora en sí misma.
Fotografía © Daniel Uriol.
Fotográficamente hablando, el complejo es una maravilla. Miles de composiciones preciosas, colores, atuendos curiosos de visitantes, los destellos … Quien disponga de tiempo, es aconsejable que visite el complejo en dos días distintos: por la mañana cuando amanece y por la tarde cuando atardece. La parte exterior está llena de piedras preciosas incrustadas y a medida que se va poniendo el sol, estas van cambiando de color, haciendo que el edificio adquiera tonalidades cromáticas distintas en función de la hora del día. Adicionalmente, estas gemas incrustadas son el tipo “ojo de gato”, lo cual confiere destellos muy típicos al atardecer y previsualiza lo que es el manto de estrellas que cubre el Taj Mahal cada noche. Inmortalizar todo ello con fotografía es una auténtica belleza.
Con respecto al material fotográfico a portar, todo aquello que se lleve y se quiera usar será poco para disfrutar de una buena sesión fotográfica. Se aconsejan lentes que puedan funcionar bien con aperturas de 10 mm o 17 mm y también poder disparar a 200 mm y captar los detalles de las paredes exteriores de la tumba. El uso de trípode es estrictamente necesario por las noches a fin de obtener imágenes equilibradas y nítidas.
He de decir que de todos los monumentos que he tenido el placer de visitar en toda mi vida, el Taj Mahal es, con diferencia, el que más me ha impresionado y el que más impactado me dejó meses después de su visita. Y es que está claramente determinado: quien ha vivido de cerca la belleza del Taj Mahal, descubrirá que la belleza es capaz de sorprendernos a cada momento.
India / Agra / Taj Mahal (I)
Apr 17th
¿Qué se puede decir del edificio más comentado,fotografiado, admirado y citado del mundo para que este post no termine siendo un post más? Dificil tarea. Hay ocasiones en las uno se hace este tipo de preguntas a la hora de publicar posts o a cuando quiere enganchar a los lectores con temas que seguro conocen y que seguro que les interesarán. Pero el riesgo de acabar siendo repetitivo y aburrido es tremendo. Me arriesgaré sin embargo.
Comenzaré diciendo algo que espero que sitúe mis intenciones. He tenido la suerte de viajar por decenas de países y ver lo mejor y lo más granado de cada uno. Pero he de admitir que, con diferencia, el Taj Mahal es el edificio más bonito, impresionante y sobrecogedor que he tenido la suerte de presenciar. Sobre él existen infinidad de leyendas (la mayor parte de ellas falsas) que no han hecho sino aumentar su interés y misticismo de cara a los visitantes que se dejan caer a millones cada año, interés que no haría falta aumentar puesto que el edificio en sí ya es una auténtica fantasía hecha realidad. La belleza de todo el complejo es tal, que bien recuerda a esas viejas superproducciones de Hollywood, en las que nadie reparaba en gastos, donde se hacían películas desmesuradas que concentraban estrellas y, si se terciaba, elefantes, y que para concluir las diferentes historias planteadas incluían varios finales felices y otros tantos besos a tornillo. Y es que visitar la zona del Taj Mahal es como visitar los Estudios Universal: sabes que encontrarás protagonistas de la realeza, conspiraciones, muertes, una misión épica a realizar, contratiempos y, terminando con todo, un final feliz.
Asépticamente hablando (versión corta), el Taj Mahal (escrito ताज महल en hindi y pronunciado algo así como ‘tazh majál‘) es es un complejo de edificios construido entre 1631 y 1654 en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, India, a orillas del río Yamuna, por el emperador musulmán Shah Jahan de la dinastía mogol. Se estima que la construcción necesitó el esfuerzo de más de 20.000 obreros, los cuales siguieron milimétricamente al pie de la letra unos planos donde todo son simetrías perfectas. Durante 33 años, se dejaron la piel y, en muchos casos, la vida, para levantar este complejo de 8 edificios más un mausoleo y tal fue el dispendio y derroche económico que se hizo en toda su construcción, que dejó en la banca rota a toda la región de Uttar Pradesh durante décadas.
Fotografía © Daniel Uriol.
La versión larga de la historia es que el Taj Mahal es, en realidad un acto de amor. En lo que sí aciertan todas las crónicas es que su construcción fue fruto de la desolación que Shah Jahan sintió hacia la muerte de su esposa favorita (que no única) llamada Arjumand Bano Begum — más conocida como Mumtaz Mahal. Sin duda, aquellos lectores que quieran justificar cualquier tipo de locura en aras del amor, aquí encontrarán un buen ejemplo para justificarse. Hayan hecho lo que hayan hecho. Y como toda historia de amor clásico, en esta hay un chico y una chica. De él, cuentan las crónicas de la época que fue un gobernante más interesado por embellecer sus jardines reales que por dar de comer a su pueblo. Dedicaba el 200% de su tiempo a acumular arte a su alrededor delegando los tediosos y burocráticos actos de gestión de su reino a peronas incapaces y también más deseosas de llenarse los bolsillos que de llenar bocas de subditos. Pero en lo que fue su verdadera pasíon, hemos d ereconocer que Shah Jahan destacó enormemente: prolífico amante del arte y mecenas de artistas, no dudó un segundo en emplear recursos prácticamente ilimitados para hacer realidad sus fantasías. De ella, la reina, la protagonista de la historia, se podría decir que se ajustaba perfectamente al papel de esposa imperial de la época (si hubiese existido una universidad de reinas en aquellos tiempos, seguramente estaríamos hablando de una de las primeras de su promoción): fiel, serena, bella, estuvo con su marido en los momentos en los que él la requirió y cumplió a la perfección el papel que tristemente se reservaba a las mujeres en aquella época: le dió 14 hijos. Tan épica fue su labor que llegó a dar su vida en ello, falleciendo en el parto de la última de las hijas que alumbró. El emperador, quien amaba a esta esposa sobre todoas las cosas (y por ende, despreciaba a sus otras mujeres como quien apila Porches y Ferraris en el garaje de la casa de campo), ordenó casi inmediatamente la construcción de la más fastuosa e impresionante obra jamas construida para albergar los restos de su amada. Como todo megalómano, bien sabía él que con ese templo cumplía dos sueños propios: honrar a la persona a la que más amó en su vida y culminar su amor al arte con la más impresionante de las obras.
A partir de aquí, cientos de leyendas falsas se disparan a favor o en contra de las distintas fases de construcción. Que si el emperador mandó asesinar a la esposa del arquitecto principal para que, a la hora de construir el templo, pudiese hacerlo sincronizándose con el eterno dolor que sentía el magnate (falso); que si casi toda la región quedó completamente paralizada administrativamente pues una obra de tan colosales proporciones y dificultad requirió de casi la totalidad de los artesanos y constructores de la zona (verdadero); que si en frente de la construcción existía otro Taj Mahal idéntico pero de marmol negro (falso); que si la tiranía del emperador fue extrema durante la construcción ya que dictaba sentencias de muerte con la facilidad de quien lee una novela barata cuando detectaba que algún artesano había cometido algún error en alguna de las cientos de miles de piezas únicas que se necesitaban para la decoración del mausoleo (sentencia que se cumplía sólo cuando el artesano había terminado de enmendar su error) (verdadero) …
Fotografía © Daniel Uriol.
Sea como fuere, la construcción de la tumba obsesionó de tal manera a Sha Jahan que en ella dejó su patrimonio, el de su pueblo, su futuro y, sobre todo, su salud. Tan gravemente enfermo quedó tras la construcción de las obras principales del Taj Mahal, que sus hijos, hartos de la pesíma gestión como gobernante de su padre, de que hubiese llevado a la banca rota a todo el estado por emplear todos los recursos en la construcción de la tumba de su madre y, por qué no decirlo, porque en el fondo, todo hijo de monarca aspira a ser rey, se autoproclamaron gobernantes de todos los dominios que hasta la fecha ostentaba su padre: su hijo Sha Shuja se declaró a sí mismo emperador en Bengala, mientras Murad, con el apoyo de su hermano Aurangzeb, hacía lo mismo en Guyarat. Ante esta insubordinación, su padre, sin fuerzas (y sin dinero) poco pudo hacer más que resignarse y ceder el poder. Pero como un padre siempre es un padre y un hijo siempre es un hijo, su primogénito Aurangzeb decidió perdonarle la vida y le permitió terminar sus días en un arresto domiciliario situado en el fuerte de Agra. Para ello, ordenó construir un pequeño y modesto palacete dándole el capricho a su padre, eso sí, de disponer de un hermoso mirador desde donde se veía con claridad el Taj Mahal al lado de la orilla del río Yamuna. De nuevo, en este punto se disparan las leyendas falsas. Se cuenta que el emperador pasó el resto de sus días mirando tristemente por la ventana al Taj Mahal hasta que le sobrevino la muerte 1666. Seguramente esta leyenda ayudará mucho a sobrecoger el corazón de los turistas que acuden para presenciar el complejo bucando precisamente eso (salir sobrecogidos sea como sea), pero lo cierto es que una de las primeras peticiones que el emperador exigió para aceptar su encierro fue la de contar con 365 concubinas (una para cada día), de las que bien hacía uso frecuente… cuando no miraba por la ventana. Otra leyenda falsa comenta que Aurangzeb después de terminar los últimos retoques de la obra arquitectónica, retoques que su padre ya no llegó a ver con vida, hizo que a los obreros se le cortara las manos para que jamas se viera otra obra igual. Se hace complicado que cortase las manos a dichos artesanos, puesto que son lo mismos que posteriormente utilizó para los arreglos de su propio palacio.
En cualquier caso, Aurangzeb sepultó a su padre dentro del mausoleo, al lado de su esposa, generando la única ruptura de la perfecta simetría del conjunto. Como la tumba de su madre había sido dispuesta en el centro exacto del mausoleo, la de su padre, el emperador, quedaría desubicada en cuanto a la importancia. Por ello, ideó la solución de situarla al lado, pero, eso sí, a mayor alura que la de su madre, dotando así de la importancia del cargo a la ubicación del féretro.
En el siguiente capítulo, contaré los secretos arquitectónicos y más técnicos del edificio, que os aseguro que son tan fascinantes o más que la historia que motivó su construcción.
El 4am project
Apr 7th
En Internet existen infinidad de projectos en torno a la fotografía. Miles de escuelas de imagen, fotografos y revistas se estrujan la cabeza cada semana para aportar nuevas iniciativas que engachen a la gente, la fidelicen y hagan que participen con entusiasmo de aquello que ellas venden: el arte de inmortalizar momentos por medio de cámaras fotográficas. A parti de ahí, todo vale: los proyectos 365 (hacer un postear al menos una fotografía cada día durante todo un año), los proyectos temáticos, etc… Sin embargo, hay uno que me ha llamado la atención especialmente. Se trata del 4am project.

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De entre las muchas actividades que el ser humano suele hacer a las 4 a.m. (la mayoría de ellos, dormir), una de ellas puede consistir en dar rienda a la creatividad. Si a esta creatividad (y si el alcohol lo permite
) le sumamos una cámara, probablemente la web de 4 a.m. project es vuestra web. Da igual el día de la semana, el lugar del mundo o la temática. El único requisito es sacar la fotografía a las 4 a.m. Os dejo la descripción que la propia web proporciona sobre sus intenciones:
“The aim of the 4amproject is to gather a collection of photos from around the world at the magical time of 4am. Everyone can take part and join in! All you need is a camera.”
Siendo sinceros, no entiendo muy bien lo mágico que puedan tener las 4 a.m., pero la verdad es que la idea me parece buena.
El proyecto comenzó en 2008 como un poryecto personal de Karen Strunks, y tal fue el éxito que varias personas se han ido sumando a la idea. Hoy en día, ya hay más de 2.000 personas que han seguido su idea y han tagueado sus fotos como ’4amproject’ en Flickr.
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Curiosa iniciativa y, sin duda, una manera más de seguir disfrutando de la fotografia.
La más bella foto de un trágico momento
Apr 6th
Tan sólo la más absoluta desesperación y desasosiego pueden llevar a una persona a decidir quitarse la vida. Encontrar el medio, es lo de menos. El fin es dejar de existir. No obstante, incluso en esos terribles momentos, la belleza puede surgir espontáneamente dotando de cierta belleza al momento. Ya desde la época de los románticos, el suicidio solía ser una salida honrosa a las situaciones más humillantes, el desamor de una dama amada o simplemente, la bancarrota.
El 1 de mayo de 1947, Evelyn McHale debió de pensar alguna de estas razones para arrojar su joven cuerpo de tan sólo 23 años desde el mirador de la planta 86 del Empire State Building. 381 metros de caida lo hacían el edificio más alto del mundo en esa época. ¿El motivo?: el desamor. Su novio acababa de rechazarla. Quiso el destino que en ese preciso instante Robert C. Willes, por aquél entonces, estudiante de fotografía, escuchase el tremendo impacto que el cuerpo de Evelyn provocó al caer y, raudo y veloz, inmortalizase el momento, generando una de esas fotografías históricas que todos hemos visto. Allí encontró a la bella joven sobre el techo de una limusina de un diplomático de las Naciones Unidas, que estaba aparcada en la acera a doscientos metros al oeste de la Quinta Avenida. El chofer estaba en una farmacia cercana por lo que pudo escapar al impresionante golpe.
Fotografía © Robert C. Willes.
Pese a lo trágico del momento, hay que decir que la imagen obtenida es una auténtica obra de arte. La joven tras su tremenda caída, yacía serena y tranquila en el coche, como habiendo encontrado la paz y agarrando con fuerza lo que parecía ser un collar de perlas que su ya ex-novio le regaló en un momento de máximo amor. El destino quiso que su tremenda belleza quedase intactada y que su figura adoptase una posición de dormitar. La elegancia de su cuerpo en medio de la destrucción creaba una imagen casi onírica. Descansaba por fin.
La imagen obtenida por Willes fue una auténtica bomba y un reportero que se acercó a cubrir la noticia logró que se la vendiese a la revista Life, siendo publicada a toda página en su siguiente edición, 11 días después. A partir de ahí, su éxito se disparó como la espuma, dando la vuelta al mundo. Tal fue el impacto, que en 1963, Andy Warhol hizo un collage con esa foto titulándolo Suicide (Fallen Body).
La fotografía, había pasado a la historia.
Años después, se descubrió el informe policial que se redactó a raiz del suceso. Entre las pertenencias de la joven Evelyn se encontró un libro de bolsillo con varios dólares, un kit de maquillaje lleno de fotos familiares y una nota manuscrita que decía:
“Él esta mucho mejor sin mi… Yo no seria una buena esposa para nadie”.


