Todos los fotógrafos somos iguales. Todos. Como gotas de agua. Nuestro arte puede ser muy distinto, pero aquellos que hemos decidido hacer de la fotografía un medio de vida somos casi clones: todos tenemos los mismos sueños, a todos nos aborrecen las mismas cosas, nos indignan los mismos comportamientos, compartimos las mismas etapas vitales y generamos las mismas inercias. La única diferencia entre unos y otros, es nuestra ubicación dentro de esas etapas. Algunos ya han quemado muchos pasos tras de sí y se sienten más sólidos y consolidados, mientras que otros nos encontramos aún en las etapas embrionarias, pensando en desayunarnos el mundo cada mañana y reinventarnos a cada momento. Pensamos que aún no somos ni un esbozo de idea y nos devanamos la cabeza buscando un estilo y un sello. Es por ello que los segundos solemos pegarnos a los primeros como alumnos ávidos de aprender y verificar si nuestro olfato es el que sospechamos que es. Si además de ello, el fotógrafo al que te pegas es amigo tuyo, el resultado termina siendo mágico. Mágico porque no se genera un caso clásico de enseñanza, sino más bien un caso de tutela cariñosa. Un amigo no sólo te enseña, sino que te reta y te anima cuando el desánimo cunde en tí. Sabe bajarte los humos cuando te crees que ya estás ahí y animarte cuando crees que nunca llegarás. Sabe abrirte los ojos al mundo de la fotografía y te enseñan a mirar donde tu sólo sabes ver. Te identifica las etapas y te reta a que las tuyas sean distintas. Y, sobre todo, te ayuda a encontrarte a tí mismo, a ser ese fotógrafo que quieres ser y que no sabes como llegar a ser. Luis Masyebra es la persona a la que he tenido el placer de conocer desde hace años y que en mi frenético deambular vital, representa todo esto que os acabo de contar. Por eso quería traerlo aquí, a este blog, a este punto que me sirve de encuentro con vosotros. Y quiero traerle para que nos cuente cómo ve la fotografía, su acercamiento a ella, para que nos diga qué ideas tiene y que nos explique cosas que a mi me han ayudado mucho. Sus puntos de vista podrán ser compartidos o no (él esta especializado en fotografía de bodas, lo cual es un nicho muy específico), pero, desde el momento en el que a mi sí me han servido, ya se convierten en un punto de inicio válido.
Luis y yo nos sentamos en una mesa y le pido que me hable él mismo. Realmente, esta entrevista se la he hecho miles de veces en miles de entornos distintos. La única diferencia es que esta vez, quedará constancia escrita de las respuestas. Mis preguntas son cortas y abiertas, quizás porque quiero que se sienta cómodo para expresarse como quiere o quizás porque a algunas respuestas ya les conozco parte de su contenido y quiero probar suerte a ver si brota algún consejo que antes no me dio. Le pido que me cuente lo que quiera y le propongo ir de lo general a lo particular. El acepta, aunque los dos sabemos que al final, nada de lo que planeemos acabará saliendo como decidamos ahora.
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Trips And Pics: Luis, Comenzamos con la típica pregunta inevitable: Cuentanos un poco sobre tí, tu historia, tu experiencia fotográfica, que has hecho hasta ahora …
Luis Masyebra: Bueno… quizás sorprenda a más de uno, pero realmente vivo de la fotografía profesional desde hace solo tres años. Bien es cierto que en mi vida siempre ha habido una cámara cerca, porque mi padre me dejaba entrar en su “submarino” (el cuarto de revelado que teníamos en casa, que tenía la típica luz infraroja) cuando yo era un chavalín y no llegaba ni a las cubetas, de lo bajito que era. Aquello de ver a mamá aparecer de la nada en el papel me maravillaba, era pura magia porque, además, estaba guapísima. Mi padre disparaba mucho, pero siempre a nivel amateur. Él me envenenó. Y aunque ya falleció hace años, estoy seguro que me mira desde alla arriba y piensa ¡¡Ay vá, la que he liado!!
En realidad mi pasado profesional ha transcurrido en el mundo del Marketing, el Comercio Electrónico y la Consultoría sobre temas de CRM. Gracias a ellos he podido saltar a la fotografía de bodas, porque en invierno ejerzo como profesor de ESIC/ICEMD desde hace 11 años y hago unos pocos proyectos de Consultoría como el que estoy realizando ahora mismo para Hoss Intropia.
…pero llegó un día donde esas cosas ya no me llenaban lo suficiente, y cambié el foco hacia la fotografía como eje pincipal de mi vida profesional. Fue un cambio muy radical y sorpresivo para todo mi entorno, pero desde que estoy en él, no solo soy más feliz, sino que mis clases y mis pocos proyectos de Consultoría han ganado en Visión, Creatividad y Alegría. Un maravilloso win-win, la verdad. Y como de casta le viene al galgo (mi padre era empresario), sigo emprendiendo en el mundo online: mi último proyecto es una agencia de fotógrafos de bodas llamada SUMUM agency, formada por unos pocos artistas que se toman muy, muy en serio la fotografía nupcial.
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TaP: ¿Qué es lo que buscas en la fotografía? ¿Qué persiguen tus fotos?
LM: Sin duda alguna, mostrar a mis clientes la belleza que tienen dentro y que mucha gente no se atreve a sacar a la luz por absurdos prejuicios sociales. Si en un reportaje no logro mostrar sus verdaderas emociones y contar su historia, el trabajo lo considero un fracaso. En realidad me apasiona cualquier tipo de fotografía que sea humana, entendiendo por eso el instante de la emoción. Sin emociones, no somos nada. Niños, madres, abuelos, situaciones especiales… me da igual, mientras la emoción a retratar sea auténtica, que sea una bella historia.
Todas las fotografía de esta entrevista son @ Luis Masyebra.
Aparte de eso, creo que un fotógrafo profesional debe aportar ese algo más que tus clientes no puedan o sepan alcanzar con el magnífico equipo que hoy tienen a su disposición. En ese algo más entran un montón de factores: composición, perspectiva, instinto de cazador de instantes, creador de luz, etc. Mi madre es pintora, y sin duda me ha infuenciado mucho a la hora de entender que una foto no es solo un instante de la realidad, sino una interpretación del mismo. Desde esa perspectiva, considero que soy responsable de tener una actitud ante todos los elementos de ese momento, incluyendo la reinterpretación de la luz y los colores reinantes en el momento de la captura. Me gusta pensar que mi fotografia está influenciada por la pintura.
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TaP: Cuéntanos algún truco que uses para obtener encuadres o composiciones chulas en las fotos. Los tuyos son geniales …
LM: Intento mantener la coherencia de las reglas clásicas (Regla de los Tercios y demás), pero trato de olvidarlas lo más rápido posible. Llega un momento donde priorizo la “tensión” de la imagen y arriesgo creando diagonales, horizontes torcidos y demás perspectivas raras y arriesgadas. Es un punto delicado, porque nadie sabe con exactitud cuánto se puede torcer una imagen sin que ésta parezca una irreverencia, un error.
Para mí lo importante está en que los objetos o sujetos que aparezcan tengan una actitud en la foto, que se cree un dinamismo natural, una tensión, o -por el contrario- se genere una paz especial. ¿Quién dijo que una foto no puede estar movida? ¿Quién dice que debe ser recta? ¿O enfocada? Lo importante es crear sensaciones con una perspectiva dada, no hacer el loco porque sí. Hay que decir algo con cada foto, y la técnica es totalmente secundaria porque está al servicio de ese mensaje.
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TaP: ¿Qué suele inspirarte a la hora de hacer fotografía? Vas con ideas y temas concretos, o prefieres ir dejando que las sesiones vayan transcurriendo de sorpresa en sorpresa.
LM: Claramente, las personas que aparecen. O mejor dicho, sus emociones. No las que enseñan a primera vista, porque esas están llenas de prejuicios y máscaras sociales… sino las de dentro. En las prebodas, donde tengo más tiempo con la pareja, trato de tranquilizarles, trabajar con ellos, que sean ellos mismos. ESO me inspira. El resto es fácil, porque prácticamente cualquier lugar te brinda la oportunidad de sacar algún partido a la pareja. De hecho, dejo que ELLOS elijan el lugar para facilitar su apertura interior.
Dicho lo cual, últimamente me estoy proponiendo pequeños temas para cada sesión. Me puede inspirar una canción, un cuadro, un cuento, una historia de los protagonistas… cualquier cosa que me dé un hilo emocional que seguir, pero de lejos… prefiero la espontaneidad al control y la semi-rigidez de la fotografía de estudio, porque mi fotografía así lo requiere. Obviamente, tengo un respeto máximo por todos los tipos de fotografía, faltaría más.
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TaP: ¿Cómo preparas una boda? ¿Cómo la ideas?
LM: A las bodas voy con la mente totalmente abierta. De hecho, muchas veces me piden ir antes a los sitios y yo digo que no, porque luego te haces una idea de ésta o aquella foto en la cabeza y luego no puedes hacerla por mil razones. Eso frustra y coharta la creatividad. Mi técnica es exactamente la opuesta a la del estudio: NADA está preconcebido y me fuerzo a abrir los ojos, ser rápido, adaptarme a todo tipo de luz y captar lo que haya de la forma más interesante posible.
Es obvio que hay bodas que te dan más juego que otras, pero si una pareja lleva al menos un año preparándola con todo su cariño, no puedo tener la desfachatez de no captar todas esas cosas bellas. Ahí están las ideas, solo hay que abrir los ojos con respeto, cariño, responsabilidad y mucha humildad.
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TaP: En las bodas, prebodas, parece ser que el feeling entre el fotografo y la pareja es muy importante. ¿Cómo sueles encarar esto? ¿Cuales son tus trucos para sacar lo mejor de cada pareja durante una sesión?
LM: Ahora que las prebodas se están poniendo de moda, mucha gente cree que son para hacer unas fotos chulas sin más. Para mí eso es lo de menos… Lo realmente importante es quitarles el miedo a la cámara y que -aunque suene muy, muy cursi- nuestros corazones se sincronicen. Cuando una pareja ve tu trabajo de antemano y sabe quién eres, confía en ti el día de la boda. Sin esa preparación, mis fotos en la boda serían imposibles de hacer.
El truco en la preboda es dejarles soltarse poco a poco, darles su tiempo, pero sacarles lentamente de su zona de confort para que vean que con muy poquito de su parte, puedo sacar cosas bellas. Lo mismo pasa para cualquier reportaje de personas: el 80% de mi trabajo antes de cada reportaje es generar confianza, no disparar. Recuerdo especialmente una pareja cuya novia apenas me dejó una hora de tiempo para la preboda. Eso es muy poco tiempo, pero al final me dijo “oye, pues no ha sido tan difícil; habría estado un rato más…” Hoy está encantada con sus fotos de la boda, y yo, muy orgulloso del trabajo que hicimos los tres.
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TaP: ¿Cuentas con un equipo fijo de colaboradores? O lo formas en función del proyecto.
Normalmente en las bodas trabajo solo, pero sí me gusta incorporar colaboradores puntuales, gente que quiere aprender mi técnica. Son ayudantes que deben aportar fotos al reportaje, no moverme las maletas. En otro tipo de proyectos sí junto un equipo más numeroso en función del trabajo que haya que hacer, pero eso depende de cada caso…
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TaP: ¿Cuáles son tus siguientes proyectos?
LM: Hay tres cosas que me apasionan en mi vida profesional: la fotografía, enseñar e Internet. Para mí, la fotografía de bodas es un arte muy vocacional, muy bello, pero tiene la gran desventaja de la estacionalidad – son pocas las parejas que se casan entre noviembre y abril. Así que estoy trabajando en varios proyectos que tienen que ver con las cosas que me apasionan, pero basándome en modelos de negocio que puedan escalar, que no sean tan estacionales. En breve, te contaré más cositas…
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TaP: ¿Qué otros fotografos te llaman más la atención? ¿Podrías compartir con nosotros aquellas cosas que hayas visto por internet y que te hayan llamado la atención?
LM: He sido muy afortunado en llegar a este gremio en este momento del mercado español donde un pequeño grupo de locos hemos decidido hacer de la fotografía de bodas un arte, romper los moldes, dignficar la profesión. No somos muchos, pero la cosa va claramente en aumento. Mis inicios en el gremio se los debo a Fran Russo y Andrés Parro, dos maestros del fotoreportaje artístico de bodas. Más adelante me encontré con Carlos Vaquero, Alberto Ballbé y muchos otros. He sido muy afortunado, porque ahora mantengo con todos ellos no solo amistad, sino proyectos en común. A otros no los conozco personalmente, pero les sigo con devoción: técnicamente me gusta mucho Pablo López Ortiz, que me recuerda mucho al excelente Ben Chrisman. Fuera de España, la verdadera inspiración me viene con gente como Jerry Ghionis, Jeff Ascough, Fer Juaristi y un montón más. Hay artistas cuya valentía me encandila, como el irreverente y elegante Ryan McGinley, aunque no se dedique a las bodas. En vídeo, sin duda mis favoritos son la gente de Still Motion – en Canadá se están haciendo las cosas muy, pero que muy bien…
Es un momento bellísimo en la profesión, porque ¡POR FIN! se están rompiendo los viejos prejuicios basados en el secretismo técnico y el ego estúpido. Aquí cabemos todos, y cuanto más se comparta, más te dará la vida. ¡Hay que abrirse! Yo he aprendido mucho de todo el mundo, sigo aprendiendo de propios y extraños, de mis parejas, de las cosas que me proponen e invitan a arriesgar “ese pasito más” que me incomoda… y me encanta. Sin ese reto constante, si no tuviera esa pasión y ganas, seguiría dedicándome a la Consultoría, dicho esto con elmáximo respeto hacia mis ex-compañeros.
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TaP: Y para acabar… ¿algo más que quieras añadir?
LM: Pues poco más… agradeceros en Trips & Pics el que me hayáis querido entrevistar. Todo un honor. Os sigo desde hace tiempo, porque la idea de hacer algo digno y artístico de la fotografía de arquitectura es muy interesante. ¡Mi más sincera enhorabuena por el resultado!
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He comenzado la entrevista diciendo que considero a Luis mi amigo. No es del todo exacto. Luis también es alguien a quien admiro por su estilo fotográfico, por la genialidad que es capaz de hacer brotar de su caos provocado, por los momentos que sólo él sabe captar y por la pasión que pone contándote algo que tu ya sabes y que tu sientes de la misma manera. Luis es mi amigo, sí, pero si Luis sólo fuese un fotógrafo anónimo al que siguiese por Internet, sin duda alguna desearía que algún día me dejase ser amigo suyo.








































