Daniel
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Polonia / Cracovia / Oskar Schindler Tour (II)
Jan 18th
(… continuación)
Visitar Cracovia y su barrio judío es lanzarse a la búsqueda de los escenarios y las historias que Steven Spielberg utilizó para su gran película Schindler’s List, en la que cuenta la vida del empresario Oskar Schindler y cómo este salvó a 1.300 judíos durante la II Guerra Mundial.
Para comenzar con el tour de Oskar Schindler, sin duda alguna hay que irse al barrio de Kazimierz, primer barrio judio que hubo en Cracovia y escenario principal utilizado por Spielberg para la mayor parte de sus escenas . Fue este barrio el que protagoniza las escenas del Guetto judio, aunque en realidad, el guetto no estaba en esa zona. El motivo es que la zona que contenía el Guetto (situado en Podgórze) ha sufrido muchos cambios y, ahora mismo, es un moderno barrio residencial, mientras que el pequeño barrio de Kazimierz aún mantiene casas de la época casi intactas. Ello, llevó a Spielberg a optar por esa localización en vez de dirigirse al propio Guetto para filmar. Kazimierz recibe su nombre del rey polaco Casimiro el Grande que la fundó en 1335 como un pueblo independiente de la cercana Cracovia. De hecho, en aquella época se encontraba en una isla en el medio del Vístula. Siglos más tarde, el cauce norte del río se secó y Kazimierz quedó físicamente anexionada al margen norte del río, justo al pie de la fortaleza real de Wavel, lo que con el paso del tiempo llevó inevitablemente a su anexión política y administrativa a la que era entonces el centro de la república lituano-polaca. Desde entonces, se decidió confinar a los judios en esa zona, proporcionándoles espacio para poder construir sus templos y sus lugares de reunión.
Fotografía © Daniel Uriol.
Tras la concesión de esos terrenos la mayor parte de los judios de la ciudad fueron a dicho emplazamiento, teniendo en la misma plaza la sinagoga principal, escuelas religiosas, restaurantes kosher y el cementerio donde honrar a sus antepasados. Fue en esas casas en las que la comunidad judía comenzó a desarrollarse y a donde se mudaron familias de gran renombre. Sin ir más lejos, aún se puede ver la casa en la que nació y vivió Helena Rubinstein, posteriormente fundadora de la casa de cosméticos del mismo nombre.
En dicha plaza, se podrá ver también un antiguo cementerio judío (cuya verja aparece en varias escenas) y la entrada al nuevo cementerio judío. Durante la invasión alemana, las tropas de las SS ordenaron a los judíos de Cracovia exhumar los cadáveres de sus antepasados y construir parte de los muros colindantes con las lápidas que había en dicho cementerio. Hoy en día, aún pueden observarse parte de dichas lápidas en esos muros.
Cerca de ahí, en el número 25-29 de la calle Lwowska y el número 62 de la calle Limanowskiego –detrás de la escuela– hay restos originales del muro del gueto. Este tenían las formas superiores semiabovedadas. Dice la historia que las tropas de las SS mandaron construir los muros con esas formas debido a que se trataban una réplica de la parte superior que caracteriza a las tumbas hebreas, en claro mensaje a los judios de que el Guetto había sido construido para ser su propia tumba.
Spielberg también utilizó como escenario de su película un patio típico del gueto situado en el número 12 de la calle Jozefa. Aunque no es el gueto alemán, sino que es el gueto judío, le pareció más adecuado. En este callejón se rodó la escena de una madre y un hijo escondiéndose detrás de unas escaleras mientras los nazis registran las casas y también del desalojo de los judios de la zona, en la que se ve cómo soldados alemanes tiran sus pertenencias a la calle.
Fotograma de la película Schindler’s list, rodada en la calle Jozefa 12.
Fotografía actual, © Daniel Uriol.
Lo que quizás tenga bastante más interés es visitar la propia fábrica de Schinler en la que tuvieron gran parte de los acontecimientos que narra la película. Está ubicada en la calle Lipowa, dentro del gueto alemán, al otro lado del río Vístula. Los judíos vivieron en esta zona de la ciudad después de ser expulsados de Kazimierz en marzo de 1941. En esa fecha, una ordenanza de las SS le obligó a cruzar los puentes cargados con todas sus pertenencias, como también se muestra en la película, e internarse en el Guetto para vivir allí. La fábrica de Oskar Schindler estab situada en las afurzas del Guetto, a escasos metros de él para que los trabajadores pudiesen ir directamente a trabajar cada día.
La entrada de la fábrica ha sido reconstruida en parte, pero sigue manteniendo su estructura inicial. Hasta hace dos años, era posible visitarla tal y como había quedado desde que Schindler la abandonase, a excepción del cartel central, que fue reemplazado del titulo original de “Deutsche Emailwarenfabrik” a “Fabryka Oskara Schindlera – Emalia” (fábrica de Esmaltes de Oscar Schindler – en polaco-). Hoy en día este cartel también ha sido retirado y la fachada está limpia y recién pintada.
Fotograma de la película Schindler’s list, rodada en la calle Lipowa.

Fotografía actual, © Daniel Uriol.
Entre las visitas que se pueden hacer actualmente, sólo es posible visitar una muy pequeña parte de la fábrica, subiendo las escaleras donde se encontraba el despacho de Schindler. Se muestra un documental sobre la historia del gueto y se recoge la historia de los trabajadores de la fábrica. Se está rehabilitando la fábrica para que pueda albergar más exposiciones y un museo permanente a partir de septiembre de 2010.
Otro lugar que es imprescindible visitar en este recorrido es la plaza de los Héroes del Gueto. Esta se encuentra cruzando el río Vistula y se sitúa en lo que era la antigua entrada al Guetto. Ahí se pueden ver, numerosas estatuas de sillas, simbolizando a los judíos muertos en la ciudad y recuerda a todos aquellos judíos que cargaron con sus muebles, su ropa, sus objetos personales… hacia el gueto. . Se puede apreciar una curiosidad en relación a cómo están dispuestas las sillas. La mayor parte de ellas tienen orientación Sur, excepto algunas de ellas que apuntan a otros lugares distintos. Esto es así debido a que indican lugares concretos donde hubo grandes fusilamientos de judíos en el periodo en el que la ciudad fue ocupada por los alemanes.
Fotografía actual, © Daniel Uriol.
También en esta misma plaza está la farmacia del gueto, donde un doctor no judío, Pankiewicz, arriesgó su vida por asistir a un pueblo moribundo dándoles medicinas gratuitas y montando una consulta de médicos clandestina en su trastienda.
La última parada que nos espera es la de la visita al campo de concentración de Plaszow. Dicho campo fue desmantelado en su totalidad y hoy en día sólo quedan tres elementos que recuerdan lo que allí sucedió.
Pero todo esto, lo contaremos en el tercer capítulo del tour Schindler.
Polonia / Cracovia / Oskar Schindler Tour (I)
Jan 17th
Mucho se ha ecrito sobre Oskar Schindler. Salvador de judios y alma bondadosa, por un lado, miembro del partido nazi, mujeriego, especulador y estafador por otro. Seguir de cerca su historia nos transporta a la incoherencia de un ser que escasamente fue capaz de llevar una vida de manera ordenada y que dejó argumentos suficientes a sus defensores y detractores para debatir eternamente sobre su figura. Por consiguiente, en Oscar Schindler cualquiera podrá encontrar la historia que le interese encontrar … sea cual sea.
Oscar Schindler nació en 1908 en Svitavy, ciudad perteneciente al imperio Austrohúngaro, anexionada a los sudetes de Moravia y en el seno de una familia étnicamente alemana. Allí, su vida transcurrió sin mayor pena ni gloria: trabajando como comercial y emprendedor de poco éxito, sucediendo un trabajo tras otro y sobresaltado por el divorcio de sus padres en 1935. De esa época, poco hay que destacar sobre su vida, a excepción de su coqueteo con la inteligencia militar alemana, lo cual le llevó a ser encarcelado unos meses por Checoslovaquia en 1938. Tras su liberación, con Checoslovaquia ya en manos de Alemania, se afilió al partido Nazi Alemán y desde esa posición, intentó entrar en contacto con las cúpulas de poder.
Con el inicio de la II Guerra Mundial y la invasión de Polonia, Schindler vió una oportunidad inmejorable para hacer negocios, motivo por el que hizo sus maletas y se trasladó al país recientemente conquistado. Una vez en la zona, se financió a traves de la extorsión a la comunidad judía y, gracias a ello, se hizo con el control de una empresa de esmaltes quebrada de Cracovia a la que rebautizó como Deutsche Emaillewaren-Fabrik o DEF. Con esa tarjeta de presentación, comenzó a colarse en todos los acontecimientos de las SS de los que tuvo conocimiento tratando de fomentar su cercanía a las cúpulas de poder alemán y consiguiendo de este modo que le cediesen trabajadores judíos para su fábrica (eran mucho más baratos y el pago se le hacía a las SS directamente, devolviendo el favor).
Oskar Schindler en una cena con oficiales del ejército alemán.
A partir de ese momento su riqueza fue elevándose cada vez más. Los pedidos llegaban masivamente y el coste de los trabajadores era cada vez más barato. Aunque la guerra no iba especialmente bien, logró mantener la DEF fuera de cualquier problema relacionado con la falta de trabajadores o pedidos. Al mismo tiempo, comenzó a aceptar peticiones especiales para contratar a personas judías concretas (a los que él mismo etiquetaba como ‘trabajadores esenciales’) que deseaban refugiarse en la seguridad de la DEF, buscando una carga de trabajo aceptable, comida y calor en invierno. En 1943, las SS dictaminaron que todos los trabajadores judíos debían dejar el guetto judío para ser internados en el campo de concentración de Plazow (a escasos 500 metros del exterior del guetto) utilizándose comandos especiales de las SS en ello y provocando una gran matanza entre la comunidad judía de Cracovia. Visualizar esta masacre consternó enormemente a Schindler y bien podría ser ese el momento en el que decidió salvar a unos Schindlerjuden (o ‘judios de Schindler’, como eran llamados) a los que ya trataba magníficamente. Comenzó a tener trato con Amon Goeth, el comendante del campo de concentración donde se encontraban sus judíos y a la postre, uno de los comandantes más sanguinarios y sádicos de todos los que hubo en la guerra. A base de sobornos y numerosos encuentros etílicos, logró su autorización para trasladar permanentemente a sus judios a la fábrica de la DEF, trasladar a varios soldados de las SS a la fábrica y convertirla, eventualmente, en un mini-campo de concentración en el que Schindler era el amo y señor absoluto y donde estaba terminantemente prohibido cualquier maltrato a los judíos. A partir de ese momento, la situación comenzó a degenerar cada vez más. Atraído por el dinero que había logrado con Schindler, Goeth comenzó a apropiarse de las posesiones judías en vez de remitirlas a la oficina económica del Reich, lo cual le convirtió en un ser sobornable y corrupto. Por su parte, la benevolencia en el trato a los judíos que Schindler ordenó, desencadenó un descenso drástico de la cantidad y, sobre todo la calidad de los materiales producidos por la DEF, por lo que Schindler comenzó decidió traficar en el mercado negro para lograr ingresos extras. Esto, provocó su detención en varias ocasiones y, aunque siempre logró evadir acusaciones graves, deterioró definitivamente sus antaño amistosas relaciones con las SS.
Restos de la antigua residencia de Amon Goeth. Fotografía © Daniel Uriol.
Con el ejército soviético amenazando seriamente las líneas alemanas, las SS decidieron desmantelar los campos de concentración de Polonia, momento que Schindler aprovechó para tomar decisiones drásticas en su vida: decidió mudarse a la ciudad de Brněnec (en su checoslovaquia natal), comprar una fábrica allí, cambiar su actividad a la producción de munición para artillería y sobornar de nuevo a Goeth para que le dejase trasladar a ‘sus’ judios sin hacer demasiadas preguntas. En Brněnec, la actividad de la nueva fábrica fracasó estrepitosamente y la falta de especialización de sus trabajadores hizo que casi toda la producción fuese defectuosa (algo que erroneamente se ha querido mitificar como una orden expresa de Schindler).
Finalizada la guerra, su situación era crítica: había dilapidado furtuna inmensa en sobornos, fiestas, mujeres, lujos absurdos y operaciones fallidas en el mercado negro. El resto del dinero lo había empleado en comprar enseres para mejorar la calidad de vida de sus judios. Pero una vez no hubo más guerra de la que lucrarse y no disponiendo de dinero o respaldo, Oskar Schindler volvió a ser lo que siempre había sido: un pésimo hombre de negocios con con una caótica forma de gestionar sus negocios. En 1948, tras ser acusado de pertenencia al partido Nazi, de aprovechamiento de la esclavitud y de colaboración con las SS, emigró a Argentina con la intención de evadir la justicia y lanzar varios negocios junto a antiguos nazis que estaban allí exiliados. De nuevo fracasó en todos ellos. En 1955 le fue comunicada la petición del gobierno de Israel para que fuesen sobreseidas todas las causas pendientes contra él, en reconocimiento por su ayuda al pueblo judío. Adicionalmente, recibió una gran suma de dinero por parte del Congreso Judío con la que montó un negocio de cría de nutrias. De nuevo, despilfarró todo el dinero y el negocio quebró. 3 años después regresaba a Alemania totalmente arruinado, abandonado por su mujer (la cual le dejó harta de décadas de infidelidades y de malos tratos) y trasladándose a Frankfurt am Main donde nuevamente fue incapaz de lanzar ni un sólo negocio que funcionase escasos meses. Allí fue localizado por varias asociaciones judías que, en 1967, le invitaron a Israel a conocer a los descendientes de los Schindlerjuden, se le declaró ‘Justo enre las Naciones’, le invitaron a plantar un árbol en la Avenida de los Justos e intentaron ayudarle económicamente para crear una nueva fábrica, esta vez de cemento. Este proyecto fracasó una vez más y en 1961 tuvo que cerrarlo, desesperando a sus inversores judios y dinamitando definitivamente cualquier posibilidad de obtener financiación en un futuro. A partir de ahí, su vida deambuló entre la pobreza extrema (sobrevivía malamente con una pensión que le dió el Gobierno de Israel y de la beneficiencia de Alemania), los problemas de salud (era un fumador y bebedor compulsivo) y rodeado de los escasos amigos que le quedaban, que asistieron a su muerte en 1974 debido a problemas hepáticos causados por el alcohol. Terminaba así la vida de una persona que fue normal en tiempos anormales y no pudo eviatr ser anormal en tiempos comunes.
Pese a todo ello, en la memoria del pueblo judío quedaba el acto de compasión de este hombre para con su pueblo y, debido a ello, posibilitaron que fuese enterrado en el cementerio católico franciscano del monte Sión, en Jerusalem, siendo el único miembro del partido nazi que ha sido enterrado allí.
Si alguien visita la hermosa ciudad de Cracovia, bien le merecerá la pena tomarse una tarde libre y contratar algún tour turístico (son tremendamente económicos y los hay desde los más lujosos -con guía y furgoneta de transporte- hasta los baratísimos -se hacen en bicicleta-) para recorrer los sitios donde vivió y trabajó.
Todo dará comienzo en el barrio de Kazimierz, la zona judía más antigua de Cracovia y comienzo del relato de su historia así como de los escenarios que Steven Spielberg utilizó en su magnífica obra Schindler’s List.
(Continuará…)
Polonia / Cracovia / Iglesia de Santa María
Jan 16th
Cracovia es la joya mágica del sur de Polonia. Ciudad de Reyes y Papas de la Iglesia Católica, reducto medieval inalterable y epicentro del horror por su trístemennte célebre campo de concentración de Auschwitz, ofrece al visitante tal variedad de lugares para visitar que casi abruma. Ubicada en el sureste del país, entre las tierras altas del Jura y las montañas Tatra, en las orillas del río Vístula, contiene uno de los pueblos medievales mejor conservados de Europa (motivo por el cual, fue nombrado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO). Las docenas de iglesias abarcan casi todos los periodos arquitectónicos que se desee visitar y están rodeadas por monasterios y abadías que parecen transportar al visitante a las viejas páginas de una novela histórica. Considerada como “la nueva Praga”, este reducto de belleza fue fundada por Krakus (Krak, Grakch), legendario guerrero y gobernante de la tribu de los Lechitians (Polacos). En polaco, Kraków es una forma posesiva arcaica de Krak y, esencialmente, significa “(la ciudad) de Krak”. La “niña mimada del sur” ha sido envidiada por el resto de las ciudades de Polonia, ya que habían de asistir como la ciudad era convulsionada día sí y día también por las nuevas construcciones arquitectónicas que se construían, las cuales rivalizaban entre sí en belleza, majestuosidad y tamaño. Quizás si hubiese que destacar un año importante para los cracovianos, sin duda alguna sería el de 1978: En esa fecha, la ciudad fue nombrada Patrimonio de la Humanidad y su arzobispo más famoso, Karol Wojtyła, fue designado papa Juan Pablo II (el primer papa no italiano en 455 años).
Aquél que ande de visita, bien podrá optar por visitar su campo de concentración, la minas de Sal de Wieliczka o bien, si se dispone de tiempo, dejarse atrapar por la belleza de la propia ciudad. En este caso, quienes elijan lo tercero, deberán correr raudos a visitar la Iglesia de Santa maría.
Fotografía © Daniel Uriol.
Iglesia, basícila, templo o como quiera que se denomine (las fuentes no se ponen de acuerdo), lo cierto es que estamos ante uno de los edificios más bellos de toda la ciudad. Comenzada en 1355 su principal objetivo (aparte de honrar a Dios) era el de rivalizar con la Catedral de Wawel y llenarla de leyendas fantásticas. Su fachada fue construida completamente de ladrillos y duró todo el siglo XIV con tres naves y dos torres cuadradas que fueron acabadas en los años 1400 y 1406. Desde una de ellas cada hora un trompetero toca el Hejnał mariacki, una melodía tradicional polaca (país nacionalista sobre todo lo demás) y que al mismo tiempo se transmite cada mediodía a través de la radio para todo el país. Cuenta la leyenda que esta tradición viene desde el siglo XIII cuando un trompetista fue asesinado por un disparo en la garganta mientras hacía sonar la alarma antes de que llegara una invasión mongola. Desde entonces, Polonia rinde homenaje a ese trompetista patriota, que salvó al país de ser sometido. De estas dos torres, es bastante obvio su desigual altura, explicado también a través de otra leyenda polaca, la cual indica que ambas fueron costruidas por dos hermanos que crecieron celosos el uno del otro y que terminaron matandose con una espada (de ahí la forma puntiaguda de una de sus torres).
Una vez adentrados en el interior, el visitante se encontrará con una explosión de color sin igual. Cada centímetro de este templo fue cuidadosamente adornado, pintado y cuidado hasta componer uno de los más bellos espectáculos del país. Destaca especialmente el altar, el cual se abre y cierra cada día (espectáculo que no hay que perderse) y que contiene más de 200 magníficas figuras religiosas. Estas ilustran con todo detalle cómo era la vida en la edad media y su exactitud es tal, que han sido estudiadas por varios catedráticos de historia de la universidad de Cracovia para completar estudios sobre cómo debía ser la vida en ese periodo. Cuenta la leyenda también que la cara de una de las figuras crucificadas, la de la parte inferior izquierda, es la del maestro creador de toda la obra, Wit Stwosz.
Fotografía © Daniel Uriol.
Un paseo en su interior descubrirá al visitante un sitio mágico en el que merece la pena pararse en cada rincón y tomarse un tiempo para descubrir la belleza de sus figuras, sus inscripciones y de los frescos que lo adornan. Existen dos zonas para visitantes, a las cuales se accede de manera gratuita o tras haber pagado una entrada. Sinceramente, en mi opinión creo que merece pagar la entrada de 4 euros para admirar el altar de cerca y poder apreciar todas las figuras que lo componen.
Buenas fotografías surgirán si aprovechamos las penumbras que se forman en la estancia (pobremente iluminada a excepción de las cientos de velas que hay). En mi caso, me surgió la idea de hacer varios bokehs (de los que soy un enamorado) con sus velas y con el contraste de las figuras religiosas frente a los fondos luminosos de oro y joyas.
No es muy posible hacer fotografias panorámicas si se busca una imagen escasa de gente (la iglesia está abarrotada a todas las horas del día), pero se puede llevar a cabo una buena sesión de fotografía detallista. Sin duda alguna, los buenos resultados que nos proporcionará, nos compensarán de sobra.
Marruecos / Agadir / Gente
Jan 13th
Fundada por los portugueses sobre el 1500, Agadir es una de las ciudades más grandes del sur de Marruecos. Cuidad de pescadores, paso de tribus bereberes y ciudad dependiente de la fastuosa Esauira, posee una ubicación ideal ser centro de operaciones en los viajes que cruzan el Atlas y el mejor puerto de la zona entre Gibraltar y Canarias. A escasas 4 horas de la ciudad de Marrakech, a menos de una hora de las ciudades de Tiout, Taroudant y Fez, esta ciudad desde sus inicios, se convirtió en un centro importante de comercio marítimo y de las caravanas de comerciantes que viajaban a través de la costa. En 1526 es invadida por los saaditas, en su imparable reconquista de territorios a los Portugueses (en tan sólo 9 años, le seguirían ciudades como Safi, Azemmour, el Reino de Fez y Arcila). En 1911 fue protagonista de lo que ha quedado en los libros de historia como “la crisis de Agadir”, la cual estuvo a punto de provocar la I Guerra Mundial. El incidente comenzó por el envío de un buque cañonero alemán al puerto de Agadir, lo cual, no era sino un nuevo desafío a Francia (en 1905 Guillermo II ya había proclamado que Alemania no permitiría que Marruecos pasara a ser dominado por una única potencia, en esta caso, Francia). Aquella amenaza finalmente no llega a nada, aunque deja las relaciones entre Alemania y Francia seriamente tocadas (culminando con la I Guerra Mundial).
Entre 1912 y 1956, Agadir pertenece a Francia, pasando en 1956 la soberanía a Marruecos y, posiblemente su momento más crítico se da el 29 de febrero de 1960, cuando un terremoto de grandes dimensiones destruye por completo la ciudad, que más tarde se reconstruye a 2 kilómetros al sur del epicentro.
Fotografía © Daniel Uriol.
Sin embargo, pese a un bagaje histórico tan profundo, Agadir destaca, sobre todo, por su gente. Su amabilidad y ganas de agradar a los visitantes y sus famosas frases de “españoles y marroquíes son hermanos” provocan que el viaje se vuelva de lo más agradable. Se suele decir que la población de un sitio suele ser representativa del pulso de una nación. Si eso es así, la gente de Agadir, llevará a Marruecos a cotas muy altas. Una de las mejores maneras de darse cuenta de todo esto es entablar simplemente una conversación con alguien de la zona. Un rico intercambio de ideas y una probable amistad para toda la vida, culminarán el encuentro.
Desde el punto de vista fotográfico, me resultó muy sencillo sacar retratos interesantísimos, puesto que una de las características más esenciales de los agadenses es su naturalidad a la hora de posar y lo variado de su fisionomía. Que la ciudad tenga población árabe, bereber, y de los cercanos países, como Argelia o Senegal, es sin duda una garantía de diversidad que haría la boca agua a nuestro amigo Eric Lafforgue. Un punto importante de cara a hacer fotos es la de pedir siempre permiso a las personas a las que se desea retratar. Esto, será crítico si se trata de mujeres, ya que, no lo olvidemos, se trata de un país islámico.
En lo referente a las construcciones o arquitectura, no nos esperan grandes lugares, aunque la medina de Agadir bien merece una visita. Por consiguiente, la recomendación más certera que se puede dar es centrarse en sus gentes y en la diversidad de retratos que nos proporcionan.
Vietnam / Da Nang / China Beach
Jan 12th
Un país desolado por una guerra desde más de 70 años, esconde, por contra, varios de los espectáculos naturales más maravillosos que existen en el sureste asiático. Vietnam es, por derecho propio, la perla de la zona, siendo lo suficientemente bello y virgen como para fascinar aún a quien se aventura a descubrirlo y lo suficientemente organizado y cómo para que el viaje constituya una experiencia cómoda y magnífica.
De entre todos los parajes que hay por descubrir en Vietnam, quizás los más bellos (a mi modo de ver) sean los que se encuentran en su parte central. Es precisamente allí, donde se encuentra la zona de Đà Nẵng o también escrita Da Nang en su sentido occidental. Se trata de un pequeño paraíso que ya fue un puerto de llegada para los misioneros europeos, siendo ocupada por Napoleón III durante su campaña en Vietnam de agosto 1858 (para ello utilizó a 2.350 soldados de Francia y España). Por aquella época, la zona fue rebautizada con el nombre de Tourane. A partir de ese momento, tuvo un rápido desarrollo, llegando a ser una de las cinco zonas más ricas del país. Poco más hay que reseñar sobre estos parajes hasta la guerra de Vietnam, donde fue utilizada por el ejército americano como base de operaciones, primero, área de logística, después y, sobre todo, área de esparcimiento y descanso para sus soldados. Había nacido la famosa Playa China o China Beach.
Fotografía © Daniel Uriol.
China Beach permite disfrutar de uno de los parajes más bonitos de la tierra. Nos permite disfrutar de un paraje natural sin igual y, adicionalmente, es posible visitar las ruinas de la antigua base aérea norteamericana que existía en la zona. Quienes la visiten, podrán alojarse en los excelentes hoteles de 4 estrellas (que parecen de 5) o en alguna de las más de 200 casas de huéspedes que existen.
Zambullirse en sus cálidas y cristalinas aguas es toda una experiencia y sentir la amabilidad de los habitantes, sin duda hará de la estancia algo maravilloso.
Fotografía © Daniel Uriol.
Sin duda alguna, en una buena sesión de fotos allí, la estrella ha de ser los atardeceres. Los reflejos anaranjados frente al agua plateada crean un espectáculo inapagable. Irse allí a disfrutar de tal espectáculo, con un trípode que te aporte estabilidad (allí, aparte de arena y palmeras no hay nada) y un buen angular nos dará un juego espectacular.
En definitiva, no hay más que ir, sentarse, observar y disfrutar de las maravillas que la naturaleza es capaz de generar.
España / Granada / Palacio de Carlos V
Jan 11th
La ciudad de Granada esconde muchos secretos entre sus escarpadas calles. El más conocido es la Alhambra. El más espectacular es el Palacio de Carlos V. Situado a escasos metros del ilustre edificio árabe, el palacio de Carlos V fue construido con la intención de ser la residencia oficial del emperador Carlos V, aunque no queda constancia de que nunca llegara a habitarlo. Está situado junto al Palacio nazarí de Comares, y representa un gran contraste con la arquitectura islámica del resto del recinto. Su fachada es totalmente renacentista y da paso a un edificio de planta cuadrada de 63 metros y un patio columnado circular. Esta disposición, principal rasgo manierista del palacio, lo hace especialmente importante, ya que, según parece, no tiene precedentes en la arquitectura del Renacimiento. Aquél que lo visite, podrá ver cómo el edificio consta de dos niveles: el bajo, toscano, completamante almohadillado, y con grandes anillas de bronce decoradas; el superior es jónico y en él se pueden ver dinteles con frontones preciosos. En el interior, el patio circular también muestra dos pisos. Si en el inferior destaca una increible columnata dórica, en el superior esta se convierte en jónica.
Fotografía © Daniel Uriol.
Cuenta la historia que este edificio fue mandado construir por Carlos V tras su boda con Isabel de Portugal en 1526. Tras el enlace, la pareja estuvo viviendo varios meses en la Alhambra, quedando profundamente impresionado por el palacio y dejando encargada la construcción del nuevo palacio con la intención de establecer su residencia en la Alhambra granadina. El edificio se implantó en el corazón de la Alhambra musulmana, en un extremo del Patio de los Arrayanes y para su construcción fue preciso derribar un pabellón opuesto a la torre de Comares de la Alhambra. Esto, posteriormente acabó despertando mucha polémica, pero mirándolo bien, más que una pérdida, el derribo de esta estructura significó la garantía de supervivencia del resto. En unos tiempos en que lo más habitual era la destrucción total de palacios y templos de los pueblos sometidos, la sensibilidad de los reyes cristianos ante la belleza incontestable de la Alhambra supuso la necesidad de disfrutarla desde dentro y, por ende, de conservarla.
Fotografía © Daniel Uriol.
Una visita fotográfica a este palacio, es todo un reto de cara a la fotografía. El aspecto monocromo de toda la piedra con la que el edificio está construido, la simetría de todos sus elementos y la escasez de ornamentos fastuosos, brinda una oportunidad inmejorable de centrarse al máximo en la composición de las fotografías. Jugar con las sombras, con las iluminaciones, con las formas austeras del palacio son varios de los retos que nos esperan. En mi caso, no busqué variar los objetivos (hice toda la sesión con un 17-50) y me centré, sobre todo en explorar las formas y, en especial, las escaleras del complejo. Son estas, lo elementos que mayor juego dan a la visita, ya que constituyen varios de los elementos más destacados del palacio.
Otro gran reto consistirá en poder sacar fotografías del lugar sin personas que empobrezcan las fotografías que saquemos. El sitio se encuentra masificado a todas las horas del día, lo cual hay que agradecérselo a una organización cuya eficiencia en la organización de una buena visita al emplazamiento a veces deja mucho que desear.
En cualquier caso, la libertad para sacar fotografías impresionantes es total. Usar trípodes, largas exposiciones o buscar pacientemente ese ángulo que nos creará una fotografía estupenda, estará perfectamente al alcance de nuestra mano.


