PhotoEspaña 2010 / Harold Edgerton

¿Puede congelarse un instante exacto? Esta pregunta fue la verdadera obsesion de Harold Edgerton durante sus 86 años de vida. Todos y cada uno de los días de su carrera profesional así como todos y cada uno de los trabajos que realizó fueron encaminados a congelar lo más perfectamente y lo más exactamente posible los instantes que deseaba fotografiar. Esto lo llevó a cabo hasta lo ridículamente exagerado, llegando incluso a deshechar algunos excelentes trabajos porque, tras analizar las imágenes con lupa, se observaba que existía un ligero movimiento en los objetos que las componían. Fotografiaba absolutamente cualquier cosa que pudiese moverse (y detenerse), teniendo en su trabajo temáticas tan variadas como bombillas rompiéndose, bombas nucleares, deportes o gotas impactando contra diversas superficies. Todo le servía.

Harold Eugene Edgerton, nacido en 1903, en realidad no era fotógrafo sino que era un científico eléctrico del MIT. Como científico que era (y fotógrafo aficionado), fue un prolífico inventor, siendo el padre de muchos de los artilugios que hoy en día consideramos como de alta tecnología. Cuatro ejemplos son: la cámara estroboscópica, el sonar de los submarinos, el flash de las cámaras que hoy usamos o la cámara super rápida que usa actualmente en el cine. De modo que siempre que vayamos a ver una película y veamos una espectacular escena de ese típico personaje cayendo abatido a cámara lenta con excelente definción, no vendría mal recordar que esa técnica fue creada gracias a las cámaras de filmado rápido que Edgerton inventó. Lo fascinante es que todos sus inventos vinieron siempre motivados por la necesidad de dar satisfacción a su afición (la fotografía). Debido a su meticulosidad científica de congelar las cosas cada vez más exactamente, era capaz de inventar durante semanas artilugios para acercarse técnicamente a los resultados que tenía en mente. Y cuando la técnica no le permitía alcanzar lo que buscaba, dejaba a un lado la fotografía y volvía al laboratorio a inventar de nuevo …

Tras una exitosa carrera como estudiante de ingeniería eléctrica, comenzó a disfrazar su hobby fotográfico con supuestas necesidades de investigación en el mundo de la física. Su idea era genial: decía que muchos de los teoremas hasta ahora conocidos, podían ser fotografiados y captados en realidad si se tenía el material adecuado. Él lanzaba el reto y el MIT ponía el dinero. De este modo, comenzó a desarrollar experimentos en los que lograba cosas fascinantes. Logró demostrar que el bate de acero de un jugador de baseball se deformaba durante el trayecto a impactar la bola (con lo que demostró el grado de elasticidad del acero), cómo la patada de un jugador de futbol podía hacer que la punta de la bota tocase ambas caras del balón antes de salir disparado o cómo las gotas de agua al caer formaban siempre la misma estructura geométrica de corona si la supercicie era uniforme.

Estudios del comportamiento de leyes físicas a través del deporte.

Una vez ganó crédito en la universidad, comenzó a buscar el punto artístico a las fotografías que realizaba. De este modo, sus composiciones deportivas mostraban el movimiento y técnica de los mejores jugadores de varios deportes. Su idea era sencilla: disparaba a velocidades brutalmente altas (llegaba a alcanzar hasta casi 1.500 disparos por segundo perfectamente sincronizados con flash) y, si se adevertía movimiento alguno en su fotografía no era por que la cámara no fuese suficientemente rápida, sino por que lograba capturar ese movimiento en varias fases y posteriormente superponía las imágenes. Tan impactantes fueron las fotografçias logradas, que acabarían siendo usadas por revistas como Life, o expuestas en museos como el MOMA de New York. Todo esto, mientras él, ajeno a todo el revuelo que sus fotografías formaban, se iba de expediciones con Jacques Cousteau para yudarle a fotografiar criaturas fantasmagóricas en las profundidades. Así era él.

Trabajos con gotas de agua y explosiones nucleares.

De entre toda su obra, probablemente dos sean los motivos a los que más recurría: el agua y los cristales rotos. Siempre le fascinó la manera de hacerse añicos que un cristal tenía del mismo modo que ideó fantásticas maneras de captarlo. Probablemente, la más curiosa fue la surgida a raíz del estudio de la percepción humana. Él sabía que debido al retardo del sonido en llegar a su oído y al límite humano en reaccionar a él, su orden de disparar el obturador de la cámara no era lo suficientemente rápida para captar el instante concreto en el que una bala atravesaba una bombilla. Para ello, ideó un aparato que, provisto de un micrófono, accionaba el obturador cuando el sonido llegaba. De este modo la sincronía era perfecta. A partir de ahí, si deseaba una instantánea de la bala justo antes del estallido de la bombilla o justo después, lograba ajustar los tiempos acercando o alejando el micrófono a la pistola que disparaba. De este modo, el sonido tardaba más o menos tiempo en llegar al disparador. Una auténtica joya.

Harold Edgerton (1903 – 1990)

Sin duda, una vida de genio para el que, sin duda alguna, fue un auténtico genio.

PhotoEspaña 2010 ha tenido el buenísimo gusto de dedicar una retrospectiva de su trabajo en la Sala de Exposiciones de la Torre de Azca de BBVA. Y hasta allí me he ido hoy día 7 de Junio a ver esta exposición, quedando maravillado por ella.

De veras, os la recomiendo al 100%. :-)

3 thoughts on “PhotoEspaña 2010 / Harold Edgerton

  1. Veo con satisfacción que la expo de Harold Edgerton está gustando muchísimo. Por ello, su obra ha servido como temática para el 3er concurso de fotografía Photoespaña, cámara abierta 2.0. Este año, la temática es “el tiempo congelado”.

  2. Pingback: Harold Edgerton « Blog Archive « Ojos que no ven…

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