Hubo una vez una ciudad que tuvo un sueño. Este sueño se llamó juegos olímpicos y transformó por completo la ciudad. A magníficas gestas deportivas, aupando a los juegos a la categoría de “los mejores de la historia hasta el momento”, le siguió una explosión arquitectónica, que bien me recuerda a la vivida por Chicago tras su famoso incendio de 1871. Ilustres arquitectos nacionales e internacionales fueron llamados para dejar volar sus sueños de cristal, titanio y hormigón y transformar por completo la ciudad. Ya Barcelona había sido anfitriona de Exposiciones Universales en 18881929, por lo este evento impulsó una planificación contemporánea, rápida y bien pensada de la ciudad. La ciudad de Barcelona contó con 19 instalaciones divididas en cuatro áreas olímpicas: Montjuic, Parc de Mar, Diagonal y Vall d’Hebron. De ellas, destacan especialmente las instaciones frente al mar. El diseño de la Villa y el Puerto Olímpico fue liderado por Josep Martorell, David Mackay y Albert Puigdomènech y del ingeniero Joan Ramon de Clascà.

Me gustaría detenerme a en este momento sobre el complejo de Moll D’Espanya (muelle de España), puesto que tiene una de las construcciones más bonitas, a mi modo de ver: El Centro Comercial de Maremagnum.

Steel waveFotografía Daniel Uriol.

Todo el complejo es un espacio de ocio y entretenimiento en el corazón de Port Vell, comportándose como una prolongación espacial y funcional de la tradicional vía llamada Las Ramblas. Ubicado en medio del mar, a continuación de la estatua de Colón (quien si bien partió de Puerto de Palos, retornó de su primer viaje a América he hizo su primera presentación a los reyes Fernando e Isabel en Barcelona), se conecta a la ciudad a través de la llamada Rambla de mar, una estructura de madera adornada con esculturas metálicas que evocan las ondas marinas, un proyecto de Helio Piñón y Albert Viaplana. Son precisamente estas estructuras las que hacen que sea un lugar bello y misterioso. La iluminación siempre es tenue y se va a adaptando a la luminosidad del ambiente lo cual crea una atmósfera mágica en belleza que convierte el sitio como punto de encuentro de parejas jóvenes, dibujantes y transeuntes que se detienen para reflexionar, mirar al mar o, simplemente, descansar la mirada frente al horizonte.

El centro comercial al que esta pasarela da entrada, es un sitio donde encontrar ropa casual, bares, restaurantes y el ocio. Más que un centro comercial Maremágnum se ha convertido en un distinguido lugar donde disfrutar con amigos o en familia en la ciudad de Barcelona. Se encuentra abierto todo el año inclusive Sábados y Domingos.

Urban waves IIFotografía Daniel Uriol.

Una buena sesión de fotografía allí, es una auténtica delicia. Se puede pensar, planificar, repensar y corregir allí mismo. Llevarse un trípode e ir jugando con las formas, es algo fantástico. Tirar fotos de larga exposición y ver como se pueden crear composiciones estupendas proporcionarán un deleite enorme. Como otras veces he comentado, es muy aconsejable ir en día despejado hacia el atardecer para ver como el sol va cayendo. Esto, al estar cerca del mar, genera unos contrastes de luz y color preciosos en el horizonte, lo cual funciona perfectamente de cara a las fotos con las luces del paseo olímpico que comienzan a despertar.

De veras que pocos sitios se me vienen a la cabeza, donde todos los elementos ayuden tanto para obtener una buena fotografía.

Más información sobre el Centro Comercial Maremagnum:

Dirección: Muelle de España, 5, 08039 Barcelona

Teléfono: 932 258 100

Web: http://www.maremagnum.es/