Cuando se visita Istanbul, es muy sencillo dejarse atrapar por la majestuosidad de la Mezquita Azul y Santa Sofía. Ambas están en la zona de Sultanahmed. Si embargo, merece mucho la pena alejarse unos 500 metros de estos dos colosos e ir a visitar la Cisterna Yerebatán, tambén denominada la Cisterna Basílica, Yerebatan Sarayi (‘el palacio hundido’) o Yerebatan Sarnici (‘la cisterna hundida’). Lo que el turista encontrará allí es un edificio subterraneo para la acumulación de agua que, en mi opinión, es una de las grandes atracciones de Istanbul (mezquitas aparte).

Basilica Cistern Fotografía © Raquel Palacios.

Dice la historia que fue mandada construir en el siglo VI d.c. por el emperador Justiniano I, ante el temor de que la ciudad se quedase sin agua por la pérdida del acueducto de Valente durante alguno de los frecuentes asedios que sufría la ciudad. De modo que ideó este colosal complejo acuífero sobre los restos de una anitgua cisterna que había sido levantada por el propio emperador Constantino. La construcción resolvía completamente el problema ya que tomaba directamente el agua de los lejanos bosques de Belgrado. La función de este colosal edificio era la de dar servicio al gran palacio de Constantinopla y sus edificios adyacentes. Tras la ampliación, también comenzó a enviar agua al propio Palacio de Topkapi.

La estancia tiene 143 metros de largo por 65 de ancho, lo cual le permite albergar hasta 80.000 metros cúbicos de agua. Toda su estancia está custodiada por 336 columnas de marmol de 9 metros de alto cada una, lo cual da una idea de la majestuosidad del sitio. Tras haber sido utilizada también de almacén, en el siglo XIX fue restaurada y habilitada de nuevo para su antiguo uso.

ColumnsMedusaFotografía © Raquel Palacios y Daniel Uriol.

Una buena sesión de fotos allí es una auténtica maravilla. Los juegos de luces naranjas proporcionan un espectáculo fantástico al reflejarse con el agua que hay por toda la zona. El bosque de columnas gigantes también proporciona composiciones más que interesantes. Es recomendable no tomar muchas fotografías desde la propia entrada y avanzar rápido hacia la mita del trayecto (se camina sobre una pasarela sobre el agua), donde se encuentran sin duda las mejores vistas para sacar fotos. Desde allí, se pueden tener visiones de las columnas alineadas (como en la primera foto de este post) o de simetrías oblícuas (la segunda foto de este artículo). Es en el fondo de la cisterna cuando se encontrará la gran sorpresa de la visita: dos enormes columnas cuya base es una cabeza de Medusa. La iluminación especial que reciben estas cabezas, permitirá apreciar su color original (verde), lo cual sin duda, es un goloso contraste frente al predominante naranja de toda la estancia.

Tres consejos fundamentales: 1) tened la cámara muy bien protegida, ya que en todo el recorrido es normal que haya bastantes goteras (y ya sabemos que cámaras y agua, no se llevan muy bien :-) ); 2) id a una hora cercana a la hora de comer. Este es uno de los monumentos más visitados de Istanbul y, por tanto, suele estar bastante masificado por los autobuses de turistas que la inundan a cada hora. Conseguir una fotografía sin mucha gente es una tarea casi imposible. Por consiguiente ir a la hora de comer, proporcionará una oportunidad de lograr salvar este inconveniente. Y 3) ni se os ocurra comer en el restaurante de la basílica: a unos precios prohibitivos hay que sumar el estar siendo observado por cientos de personas que están de paso y una enorme humedad que para nada ayuda a disfrutar de la comida.

Más información sobre la Cisterna Yerebatan:

Web: http://www.yerebatan.com/english/index.html

Dirección: Mevlüt Pehlivan sk, 23, Istanbul

Horario: Cada día de 9h a 17.30h.